El amor es uno de los ejes centrales de Sex and the City. Las cuatro amigas transitan su vida en Nueva York, surfean el mundo laboral, se fascinan con la moda, se mueven en el jet set de la ciudad y, además, se cruzan con historias de amor que no siempre son las más recomendables para ellas. A continuación, analizamos las tres parejas más tóxicas de Sex and the City.
3. Carrie y Aleksandr Petrovsky
La protagonista de esta historia ha tenido una larga lista de amores fallidos, y esta es una de sus tres relaciones más extensas, aunque también una de las más peligrosas. Su vínculo con este artista ruso comienza como una simple aventura y adquiere cada vez más seriedad, hasta convertirse en la razón por la que Carrie decide irse a vivir a Francia, dejando por primera vez en su vida su trabajo. Aleksandr es un hombre enfocado en su carrera, algo que para Carrie resulta incomprensible, por lo que busca cada vez más atención, que finalmente nunca obtiene. Por otro lado, esta relación es uno de los pocos momentos narrativos en los que la serie aborda la violencia de género.

2. Samantha y Richard Wright
Samantha es libre como el viento y las relaciones amorosas no son lo suyo, pero un hombre mayor que ella, poderoso y millonario, combinado con buen sexo, se convierte en su debilidad. La mujer que rechaza el amor termina enredada en esta historia, en la que el abuso de poder, el sexismo y la infidelidad se vuelven una constante. Lejos de retirarse ante las primeras señales, Samantha se queda y hasta enloquece porque se ha enamorado, y llega a pegar carteles por Manhattan para escrachar al empresario hotelero.

1. Carrie y Big
La historia de Sex and the City está completamente signada por esta relación y, posiblemente, sea la definición más clara de una relación tóxica. La autosuficiencia y la modernidad de las que se precia Carrie se desvanecen cuando entra en escena Big, el hombre de la limusina, los trajes, los buenos modales y los gustos caros, que, así como sorprende con apariciones románticas, se esfuma sin dejar rastros.
Carrie siempre está a su merced, perdona los desprecios y es capaz de plantar a sus amigas por estar con él. Por su parte, Big es esquivo hasta que Carrie tiene novio; cada vez que esto sucede, aparece y logra desestabilizarla. Y este círculo se repite una y otra vez. Al menos, Carrie puede capitalizarlo escribiendo columnas y libros sobre el tema, hasta volverse una escritora reconocida en la materia.

Bonus track: Charlotte y Trey
Una masculinidad frágil y una mujer desesperada por casarse pueden ser un combo explosivo. Cuando Charlotte logra cumplir el sueño de casarse de blanco con un hombre tradicional que le promete un gran futuro, se encuentra con que el sexo es inexistente. No solo Trey tiene una dependencia emocional con su madre, más que molesta, sino que además no se hace cargo de su impotencia, lo que lleva a Charlotte a cruzar límites que se alejan por completo de sus estándares éticos. Además, tanto Trey como su madre son sumamente clasistas y envuelven a Charlotte en una lógica de esposa y ama de casa de buenos modales.










