Cualquiera podría pensar que la idea que desembocó en la creación de Stranger Things se originó en la mente de Matt y Ross Duffer gracias una simple mezcla entre imaginación y el consumo de productos televisivos y cinematográficos de la década de los ’80 y ’90. Pero la inspiración detrás de este, uno de los buques insignias de Netflix, va más allá de los elementos mencionados y se encuentra en una serie de experimentos que llevó a cabo la CIA a mediados del siglo pasado.

Cabe destacar que en un inicio, cuando el gigante del streaming le dio el visto bueno a la idea de los hermanos Duffer, el proyecto se titulaba Montauk, el mismo nombre que se le designó a uno de los supuestos experimentos del Gobierno de los Estados Unidos cuyo objetivo era el de desarrollar viajes en el tiempo o la teletransportación.

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Por otro lado, en la primer temporada, la hermana de Terry Ives, la madre biológica de Eleven, le menciona a Joyce y Hopper que su primogénita se había inscripto voluntariamente en el MKUltra, una suerte de tratamiento en el que médicos hacían ingerir fuertes drogas psicodélicas a los pacientes para luego desnudarlos y meterlos en tanques con agua, y sal.

Lo curioso es que el proyecto MKUltra, a veces también conocido como el programa de control mental de la CIA, no fue un invento de los creadores de la serie sino que realmente existió y fue desarrollado durante la Guerra Fría, más precisamente entre 1953 y 1973.

Al igual que en Stranger Things, durante estas investigaciones los expertos requerían que los participantes ingirieran alucinógenos, principalmente LSD, sin su consentimiento y utilizaban sobre esas personas métodos de hipnosis, privación sensorial, aislamiento, y abuso verbal. De esta manera, se buscaba aprender nuevas y más efectivas formas de realizar interrogatorios y técnicas de tortura.

Estos macabros experimentos llegaron a su fin después de que se los vinculara a la muerte del científico Frank Olson, quien se suicidó lanzádonse de un piso 13 tras haber sido secretamente dosificado con ácido. En Netflix puede verse una miniserie sobre este acontecimiento: Wormwood.

Finalmente, el programa fue expuesto en 1975, dos años después de que el director de la CIA, Robert Helms, tomara la decisión de destruir todos los archivos de MKUltra.

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