Siempre es muy diferente la forma en que, como fanáticos, podemos llegar a enamorarnos del trabajo de algún artista. A veces se trata de un personaje icónico en su carrera, otras de una historia que apela a nuestras fibras más sensibles y de vez en cuando es por la curiosidad generada porque pareciera que lo encontramos en absolutamente todos lados. Quizá este sea el caso de Peter Mullan quien, aunque posee una carrera muy extensa que inició a finales de los ’80, en estos últimos años fue parte de muchas de las producciones más importantes de la pantalla chica.

2013 – Top of the Lake

Si el amor hacia Elisabeth Moss inició con Mad Men, no hay dudas que fue Top of the Lake la ficción que nos preparó para verla en The Handmaid’s Tale, convirtiéndose así en una historia perfecta para la transición entre sus dos personajes más icónicos. Definida como un drama policial, la serie fue una verdadera sorpresa: con una narrativa compleja, desolada y fría, solo al final de su temporada destapó una realidad espeluznante. En este contexto Peter Mullan se destaca con su Matt Mitcham: jefe de un grupo que trafica drogas, representa a un hombre emocionalmente aislado que todavía sufre por la muerte de su esposa, rompiendo así con aquella tradicional idea del macho líder para mostrar a un personaje que utiliza su masculinidad para ocultar sus inseguridades sobre sí mismo.

2014 – Olive Kitteridge

Quizá una de las mejores miniseries de HBO en los últimos diez años, Olive Kitteridge llevó a la pantalla chica la historia del libro escrito por Elizabeth Strout y contó con un montón de grandes estrellas: desde Frances McDormand y Richard Jenkins, para seguir con Zoe Kazan, Rosemarie DeWitt y Bill Murray. Centrada en la historia de vida de Olive, una maestra de escuela ya retirada, logra mostrar sus peleas contra la depresión, la búsqueda de sentido en la vida, el amor verdadero y las dificultades dentro de su propia familia. En este caso Peter Mullan da vida a Jim O’Casey, un personaje chiquito pero que logra hacer el aporte justo en la historia: representando el nuevo interés amoroso de la protagonista -y con quién engaña a su marido- es su muerte lo que marca un antes y un después en ella.

2016 – Quarry

Después de la despedida de Banshee todos estábamos esperando con muchísimas expectativas cuál sería la nueva apuesta de Cinemax para el mundo de las series de acción, y así llegó Quarry a la pantalla. Aunque no logró el éxito de su predecesora -de hecho, fue cancelada luego de su primera entrega- y muchos críticos la destruyeron, no se trató realmente de una mala apuesta sino de una que falló en el timing para su estreno. Centrada en un ex-marino que vuelve a su casa después de haber luchado en la guerra de Vietnam -y traer consigo un secreto que podría arruinarlo- la historia nos muestra cómo es su reencuentro con su vieja vida: su mujer, su familia y qué decide emprender como trabajo. En este último punto es donde el personaje de Peter Mullan entra: dando vida nuevamente a un criminal es quien le ofrece una “salida fácil” -ilegal y mucho dinero- al protagonista.

2017 – Ozark

Aunque es verdad que Netflix viene fallando con muchísimas de sus producciones, Ozark fue más que una grata sorpresa para el público seriéfilo. Comparada constantemente con Breaking Bad, en realidad con lo que nos encontramos es con un inversionista que -bajo la búsqueda de ganar dinero- se ve envuelto con un cartel de narcotráfico para quien empieza a lavar dinero. Como es de esperar todo sale mal y, en la desesperación por sobrevivir, decide proponer una solución que parece mágica: iniciar un negocio en un pequeño pueblo costero en donde nadie sospecharía de ninguna actividad ilegal. Sin embargo, lo que nunca se imaginaban es que allí una tradicional familia productora y distribuidora de droga tendría su imperio y no estaría para nada contenta con compartirlo. Una vez más Peter Muller da vida al patriarca de esa familia y con una tonada muy particular, uno hasta podría olvidar de su origen escocés.

2018 – Westworld

Además de líderes de carteles de narcotráfico, al parecer Peter Mullan también adora a los hombres poderosos. Siempre presente y creando una figura mítica dentro de Westworld, en este drama de ciencia ficción dio vida al poderoso James Delos. Ángel inversionista de la visión de Ford (Anthony Hopkins), a pesar de ser un papel secundario posee una importancia fundamental dentro de la historia: guía emocional y de negocios de William (Jimmi Simpson), el patriarca de la familia Delos juega un rol importante en el destino de Logan (Ben Barnes) así como representa el verdadero objetivo de la empresa: lograr darle a las personas -que puedan pagarlo- una vida eterna.

Comunidad Indie Hoy