Para comienzos de los años 80, The Clash ya se había consolidado como una de las bandas más influyentes del punk británico. Sin embargo, su mayor éxito discográfico llegó el 14 de mayo de 1982: Combat Rock, su quinto álbum de estudio producido por Glyn Johns, conocido por sus trabajos junto a The Rolling Stones, Bob Dylan y Led Zeppelin.
Aunque Joe Strummer y compañía inicialmente intentaron avanzar por su cuenta, grabando y mezclando el material mientras continuaban de gira, los resultados estaban lejos de ser lo que ellos esperaban. De hecho, el vocalista luego recordó que el proceso se volvió caótico y desordenado, hasta el punto de admitir que la banda no era capaz de encaminar el proyecto.
“Fuimos tan estúpidos. Las cosas volvieron a atascarse”, explicó. Con el correr de los días, el conjunto entendió que necesitaba ayuda externa y salió a buscar a Johns, pero lo que ellos no esperaban era lo difícil que iba a ser convencerlo. “Tuvimos que rogarle porque no le gustaba producir cosas que no había grabado”, afirmó Strummer.
Para fortuna de The Clash y sus seguidores, Johns reorganizó el material, mejoró las mezclas y transformó las grabaciones dispersas en un álbum con coherencia y potencia. Tal fue así que Strummer reconoció que el productor “lo salvó en el último momento”, llevando el disco a un nivel que la banda sola no estaba logrando alcanzar.









