A lo largo de su carrera, Roger Waters siempre dejó claro que su objetivo no era seguir modas ni encajar en etiquetas de género. Por eso, aunque Pink Floyd, la mítica banda que comandó entre 1965 y 1985, suele ser asociada con el rock progresivo y, en sus primeros años, con la psicodelia, el músico nunca se sintió cómodo con esa clasificación y llegó a rechazar abiertamente la idea de que su música fuera definida de ese modo.
¿Por qué Waters rechazaba la etiqueta de la psicodelia?
Durante la segunda mitad de los años sesenta, el grupo surgió en pleno auge de la experimentación sonora que dominaba tanto la escena británica como la estadounidense. De hecho, el debut discográfico de Pink Floyd, The Piper at the Gates of Dawn (1967), tenía muchos elementos que la crítica identificó como psicodélicos.
Sin embargo, con el paso del tiempo, la banda fue evolucionando hacia un sonido más conceptual y narrativo, especialmente a partir de la década de 1970, cuando editaron algunos de sus álbumes más recordados: The Dark Side of the Moon (1973), Wish You Were Here (1975) y The Wall (1979).
Waters siempre sostuvo que la música de Pink Floyd no debía entenderse como parte de la psicodelia en sentido estricto. Tal es así que en una entrevista con la televisión italiana en 1992 llegó a comentar: “Nunca me gustó la psicodelia la primera vez que apareció”.
“Puedo entender ese término como adjetivo para describir la psilocibina, los hongos, el LSD o las drogas que de alguna manera 'expanden la mente', pero psicodélico como adjetivo añadido a cierto estilo o a cierto grupo de músicos me parecía absurdo”, concluyó.









