Desde sus comienzos con U2, allá por mediados de la década de los 70, The Edge desarrolló una visión muy definida sobre lo que el rock debe representar. En contraste con las corrientes más complejas y técnicas que surgieron dentro del género, el violero sostuvo una postura crítica hacia ciertos estilos, en especial uno que identificó como un desvío respecto de la esencia que debería tener la música rock.
En distintas entrevistas, el músico dejó en claro su incomodidad con el rock progresivo, un estilo que alcanzó gran popularidad en los años 70 con bandas como Yes y Genesis. Aunque reconocía que algunos colegas dentro de ese movimiento tenían ideas interesantes, su evaluación general fue negativa. En un diálogo con el periodista Joe Bosso para Guitar World, no se guardó nada y disparó contra el rock progresivo y el jazz fusión.

Un género sin pasión
Tras asegurar que el rock and roll “debía ser político, apasionado", que debía tener "un papel social en la comunidad" y que debía "influir en la vida de la gente”, The Edge afirmó: “Estoy convencido de que lo peor que le ha pasado al rock en el plano musical fue toda la época del rock progresivo y el jazz fusión de los 70. La música se volvió tan engreída. Sin pasión. Una auténtica basura egocéntrica”.
Cuando el entrevistador le preguntó a qué colegas se refería, el especialista en las seis cuerdas comentó: “Ni siquiera quiero mencionar bandas, aunque está clarísimo de quién hablo. Grupos que hicieron esas ridículas excursiones musicales progresivas que al final no llevaban a ninguna parte. De nuevo, ¿dónde está la pasión, la vida?”.
“El rock and roll no es una carrera ni un pasatiempo, es una fuerza vital. Es algo esencial. No nos metimos en esto porque pensáramos que sería una buena manera de pagar la universidad de nuestros hijos. [...] La buena música te cambia la vida. Ese es el tipo de música que quiero escuchar, el tipo de arte que quiero hacer. No quiero hacer música ambiental interesante. Necesito hacer algo que sea un desafío”, sentenció.









