Son muchos los miedos y expectativas que han surgido en torno a la implementación de la inteligencia artificial (IA) en diversas ramas de la tecnología. No obstante, lo que algunos no se esperaban es que tales avances computacionales también lleguen a rubros tan humanos (al menos en teoría) como el de las artes.

Contra todo pronóstico, ya hoy existen sistemas capaces de generar por medio de algoritmos canciones con cierto estilo. Una gran ejemplo de ello es I Don’t Want to Be There, un track que busca asimilar la obra de The Strokes. El mismo fue creado por Botnik, un grupo que experimenta con IA y lleva al límite su potencial respecto de la composición de piezas. Todo ello sucede el marco de un proyecto llamado Songularity: A pop album by humans and machines.

Sabemos además que, si bien los instrumentos y las voces fueron interpretados por humanos; la escritura de la letra y la partitura corrieron por cuenta de algoritmos basados en el repertorio de Julian Casablancas y compañía. Resulta entonces difícil no sorprenderse con las líneas de guitarra tan contagiosas como las de los neoyorkinos desplegadas en la citada grabación que se puede escuchar al final de este texto. Asimismo, su letra suena bastante verosímil, incluso cercana a la de varios temas de sus comienzos.

En todo caso, y de acuerdo con lo reportado por medios vanguardistas como Dazed, existe toda una escena de artistas colaborando con máquinas al punto de que es bastante difícil determinar qué tan “humanas” son sus creaciones. Por lo pronto, cabe la pregunta de si sueñan los robots con ser estrellas de rock.