A lo largo de su carrera, Martin Scorsese trabajó con algunos de los actores y actrices más adorados de Hollywood. Como muchos autores, el neoyorquino tiene predilección por ciertas figuras en particular, como es el caso de Robert De Niro y Leonardo DiCaprio, pero también ha convocado a rostros más ignotos y a estrellas en ascenso que cobraron relevancia gracias a aparecer en sus films.
Cada intérprete aporta su estilo, pero Scorsese también deja una fuerte impronta en lo que refiere a la dirección de actores, aunque tal vez no tan notoria como la de realizadores como Wes Anderson o Martín Rejtman en Argentina. Y, si bien otorga libertad creativa a sus intérpretes, el director de Pandillas de Nueva York tiene una sola prohibición para ellos.
Así lo develó Thelma Schoonmaker, editora que trabaja junto a Scorsese desde 1980 en Toro salvaje hasta su film más reciente, Los asesinos de la luna. En diálogo con la BBC, la montajista sacó a la luz un secreto sobre Scorsese que nadie esperaba: “Detesta que un actor use las cejas para enfatizar algo”.

Si bien puede resultar insólito, ya que esta herramienta actoral ha sido utilizada por grandes intérpretes como los hermanos Marx y Jim Carrey, se trata de un verdadero fastidio para Scorsese. “No permite el movimiento de las cejas”, declaró Schoonmaker. Si prestamos atención a sus películas, esto se cumple al pie de la letra.
Si tomamos, por ejemplo, el caso de De Niro, en la saga de La familia de mi novia, podemos verlo utilizar el movimiento de cejas para enfatizar su mal carácter y su necesidad de imponer autoridad ante su yerno, pero no es un recurso que emplee en films como Taxi Driver o El cabo del miedo, donde la expresividad radica en otros recursos interpretativos.









