Matt Damon tuvo la oportunidad de actuar bajo la dirección de grandes cineastas. En pocos meses lo veremos en La Odisea de Christopher Nolan, pero antes trabajó junto a Gus Van Sant, Steven Spielberg y Martin Scorsese -Los infiltrados-. En relación con el director ítaloamericano, Damon destacó su sobresaliente filmografía y la seguidilla de grandes películas que realizó durante el Nuevo Hollywood.
En el podcast The Bill Simmons, señaló: “Cada vez que hace una película —hace Malas calles, luego Taxi Driver y Toro salvaje— es increíble; está en racha en ese lapso de tiempo”. Estos films se estrenaron entre 1973 y 1980, y los tres llegaron a convertirse en representativos de la época y en joyas que hicieron que Scorsese ingresara en el canon mundial.
La década del 80 también fue interesante y amplió su propuesta con películas como la inclasificable After Hours, el drama religioso La última tentación de Cristo y la influyente El rey de la comedia. Luego llegaron los 90, década que inauguró con una de sus obras maestras, tal como señala Damon: “Luego piensa: ¿qué podría hacer? Y hace Buenos muchachos. Esa película es perfecta. A todo el mundo le encanta. Creo que es su mejor película”.

Un film valorado pero no tan premiado
El film logró varias nominaciones al Oscar, pero solo fue premiado Joe Pesci como Mejor actor de reparto. “No hay duda de que 30 años después, esa película es lo que es. Por eso no vale la pena distorsionar ni alterarse con las nominaciones, porque nadie recordará si alguien logró una nominación haciendo una campaña excelente. Como Ray Liotta, que no fue nominado. En 30 años, eso no significará nada. Es buenísima”, afirmó Damon.
Finalmente, habló de su experiencia con Scorsese, aunque tuvo la suficiente humildad de aceptar que Los infiltrados no supera a Buenos muchachos, a pesar de que la primera se alzó con cuatro estatuillas, entre ellas la de Mejor director. “Para entonces, la percepción común ya se había apoderado de su genio, así que estoy muy orgulloso de haber participado en Los infiltrados, pero no es una de las mejores películas de Marty. Era imposible que no ganara el premio a Mejor Director de la Academia".









