Fotografía: Catalina Torres
Fotografía: Catalina Torres

En la búsqueda de un amor que desoriente a la costumbre, el uruguayo Pipe Bellora produce su primer disco: Expandirse. Este álbum llega luego de la participación del joven músico montevideano en distintos proyectos, con los cuales tuvo la distinción de telonear a artistas como Joss Stone y Joaquín Sabina en sus más recientes visitas a Uruguay.

Expandirse presenta siete de “los viajes que la gente llama canción”, en el decir mismo del autor. Hay muchas marcas de la obra de Fito Páez, con idénticos virajes de voz y letras que se refieren al Olimpo y a ciudades foráneas como las del pianista rosarino en su mejor época. Y ciertas composiciones tienen también una sensibilidad equiparable a la de Lisandro Aristimuño – la sensibilidad de alguien que entiende el riesgo de permitir al corazón estallar únicamente en canciones, pero que decide hacerlo de todos modos, como si a fuerza de persistir esa sombra pudiera ser un don.

El meridiano del disco es “No Hablemos De Magia”, un dueto con Julieta Rada (hija del legendario Rubén Rada). Situado precisamente en la mitad del álbum, funciona como un marcapáginas fijado en el capítulo de la historia que siempre es cierto: el que dice que incluso la persona que más nos quiera en nuestra vida no podrá hacerlo con todas las circunstancias.

El resto de las canciones son formas de acomodar ese conocimiento. Amores que se recuerdan en el futuro (“Buenos Aires”), el miedo de ser feliz ante las personas (“Despejos”) y la idea de que lo único que puede superar a la ficción es la realidad (“El Viejo y El Mar”) son las articulaciones de un álbum en el que se dice mucho.

Y eso es toda una virtud, no solo porque el disco tenga un número acotado de composiciones, sino porque es la primera obra que edita Bellora. Y el primer disco en ser publicado por un artista a veces se puede asemejar más a una primera colección de silencios que a una primera colección de canciones.

No es el caso de este álbum. El saber asimilar experiencias en ese punto donde los instantes efímeros son el elemento constitutivo de lo imprescindible define la voz del disco, cuyo sonido cuenta además con la claridad brindada por el productor Daniel Anselmi.

Y así como decía Benedetti que “las cosas más triviales/se vuelven fundamentales/porque estás llegando a casa”, al final de este álbum Bellora canta y celebra (en “Viviría En El Lunar De Tu Labio Inferior”) cómo fue que “llegando a casa el camino floreció”. Y en ese momento hay algo más, que no lo canta pero lo sabe. Y nos lo hace saber y entender y valorar a todos.

Y es cómo en la búsqueda de un amor que desoriente a la costumbre, el alma logra expandirse.