Máze y su banda construyeron una discografía extensa a partir de pequeños bocados: EPs de dos, tres o cuatro temas, unidos por el hilo conceptual de la “era billetes”, y una suerte de oveja negra dentro de ese universo, Un invento. Con un pulso sencillo pero deliberado, el músico oriundo de la Zona Oeste del Gran Buenos Aires se lanzó a imaginar un mundo propio, hecho de melodías intuitivas y canciones que, por más proféticas que suenen, nunca caen en la solemnidad. “Yo simplemente no sabía que quería dedicarme a la música hasta que la vida me obligó”, sentenció en conversación con Indie Hoy.
Un día Santiago Mazzeo encontró un billete de dos pesos en una campera, lo escaneó y, a partir de esa imagen, surgió el eje conceptual que atravesaría los tres EPs de su proyecto Máze: Todo por 2 pesos (2022), Aguinaldo (2023) e Indemnización (2025). Incluso Un invento (2025), ese “hijo descarriado” que se aparta del resto de su obra, conserva algo de ese linaje, aunque su título ya no remita directamente al concepto: su portada muestra un billete de un peso perteneciente a una serie que circuló entre 1948 y 1951.
La semilla de esta idea, explica el propio artista, nace de “pensar en el valor que uno le da a las cosas más allá del valor objetivo que pueden tener, como me pasa a mí con la música. También tiene que ver con que estoy un poco cansado de la necesidad constante de pertenecer. Un billete de dos pesos no lo quiere nadie hoy. Me divierte jugar a que yo sí. Nadie haría eso en su sano juicio. Me gusta plantear que podés pertenecer incluso siendo un raro”.
De ese pensamiento lateral se desprende el sentido único que tiene Máze para traducir ideas abstractas con la contundencia de lo evidente, como ocurre en “Distracción instantánea”. “El celular es un artefacto que nos conecta, pero yo también lo veo como una especie de morfina legal, una dopamina que nos mantiene dopados. ‘Distracción instantánea’ es un tema que le dediqué a mi viejo, porque no puedo entender cómo un tipo de 70 años no me esté escuchando y esté viendo TikToks; que no me dé pelota cuando le estoy diciendo algo importante”, desarrolló el músico. “Es la contracara de la presión por pertenecer, estar siempre al día y no tener FOMO. Me parece feo, pero me pasa: soy humano y también tengo un celular en el que me paso horas haciendo cosas que no tienen sentido”. Frases como “solo veo el brillo en tu cara” sugieren su concepto sin caer en el sermón.
Este track comparte el EP Aguinaldo con “La distancia es fundamental”, el himno que suele cerrar sus shows. “Surge de la necesidad. Tiene una urgencia. Es una manera de sacar la bestia a pasear, de decir: ‘Che, loco, yo te odié con todas mis vísceras y te quise hundir en lo más profundo del infierno, pero te extraño. ¿Cómo no podés volver a ser lo que eras, volver a ser vos?’”. A la persona a la que se la dedicó, incluso, se la cantó en vivo durante una etapa de recomposición de su amistad. “Veo que hay mucha gente que la siente y piensa que es para una pareja que tuve. La emoción está expresada para que cualquiera pueda apropiarse de su significado”.
“Alguna vez me dijeron que debería llevarlo hacia un lugar más poético, que las letras sonaban como habla uno cuando está rancheando, pero la banda del Máze tiene ese estilo: dice cosas como ‘te la re mandaste’”. La espontaneidad atraviesa cada capa del proyecto, desde las letras hasta el escenario. “Lo que más me gusta del vivo es cuando pasan cosas mágicas sin premeditar, cuando nos salimos de la línea de lo pensado, porque disfruto mucho conectar con el público. En esos momentos no hay un guion: hay una vivencia y hay que habitarla. Hay tantas cosas odiosas de ser humano, de habitar un cuerpo y tener que actuar constantemente —más aún en la ciudad, que te deslegitima, te hace perder valor, te hace sentir menos—, que cuando alguien se siente mejor por escuchar música, eso vale más que mil fangotes de guita”, reflexionó.

“Quiero exorcizarme. Y que la gente también se exorcice conmigo. No puede ser que lo obvio ante nuestros ojos sea cuestionable. Me gusta exorcizar en vivo las cosas que cotidianamente nos aquejan. Ese es el punto de tocar en un escenario, y también una de las formas más hermosas de disfrutar la música. ¿De qué serviría un músico que se desvive por expresar algo de la manera más propia posible si no hay nadie que lo pueda apreciar?”, elabora, tirando del hilo.
Por eso está convencido de que “el entretenimiento tiene que tener un propósito. Por un lado, es imposible que todo tenga un mensaje, y está bien que exista cierto circo para despejar la cabeza. Pero, de pronto, se está gestando una posible tercera guerra mundial y estamos hablando de los therians. No puede ser todo meramente lúdico. Banco la cultura en todas sus expresiones, pero no podés estar perreando en un momento en el que no llegás a fin de mes”.
Con su conjunción de melodía y letra, logra apostar por el despojo sin caer en la autocompasión. Las partes de la vida que no tienen sentido se vuelven más un motivo para gritar que para lamentarse y, por qué no, también para acompañarlas con una frase de guitarra tan infalible como el leitmotiv de “Fin”.
En los lineups, el proyecto a veces figura como “la banda de Máze” y otras simplemente como “Máze”. Según explica, se trata de una propuesta híbrida. “Es una banda porque siempre quise darles espacio a los pibes, ser democrático en ciertas decisiones y que se tomen en grupo, aunque yo componga los temas. Ellos ponen su cuerpo, su tiempo, su manera de ver la vida y de interpretar el arte. Por eso tienen voz y voto. Confío mucho en ellos: son muy talentosos, músicos más de la intuición que de la teoría”.
Un invento ya anuncia, desde el título, su distinción dentro del resto de la obra de Máze. “Quise hacer algo diferente. Que no sea todo el tiempo tan hit”, puntualizó. Para este disco cita como influencia a un multiinstrumentista neozelandés cuya biografía de Spotify solo dice “tengo muchos sentimientos”. Daniel McBride publicó su música bajo el alias Sheep Dog & Woolf, un proyecto que entrelaza post rock, electrónica, jazz y folk. En otras palabras, se entrega a la experimentación sin restricciones. “Eso es lo lindo de estar influenciado: si algo te gusta y te atraviesa, podés combinarlo, podés buscarle la vuelta”, comenta. “Mezclo lo que me gusta del math rock, el emo, el folclore, con José Larralde, con Tiny Moving Parts, con Atahualpa Yupanqui, con lo que me gusta de la chacarera. Lo hago sin querer queriendo, como diría el Chavo. Es lo que me gusta de ser críptico. Lo que me gusta lo mantengo en un rango estrictamente personal”.
El tema que cierra este último EP iza la sensibilidad en lo más alto del mástil. “'Alguien que nos salve' viene de esa sensación de que estaba por arrancar la pandemia y decir: che, alguien nos tiene que venir a rescatar de esto. Pero también aplica para pensar en alguien que nos salve de todo este individualismo que se nos viene encima. Lo sigo resignificando, porque es un pedido de auxilio que puede aplicar para distintos momentos”. En lo musical, fue un track construido con fuerte injerencia de la banda: “Palo hizo una línea de bajo excelente. César tocó la batería como un dios. Me encanta que tenga tanto reverb, que sea espectral”, se enorgullece el músico del Oeste, convencido de que “es uno de los temas más ambiciosos que tuve, y ni siquiera fue con esa intención”.
“No llores más”, un tema compuesto por Gaby Caniza en el que Máze canta junto a El Nota, pone de manifiesto aquello que hermana a los tres músicos: la crudeza y la sinceridad. Una persona con una guitarra que expone lo más íntimo, la carne viva. Aunque sea una colaboración sobre una canción ajena, resulta imposible desligarla de su obra. “Una producción Gaby Caniza, Nota y Máze tiene un nexo común entre los artistas que también se refleja en el público. Yo lo sentí como una especie de fraternidad. De repente te invade esa sensación de estar frente a un momento artístico”.

Después de todos estos discos cortos, ya aparece en el horizonte el proyecto de un LP. “Para el disco que viene planeo tomar un poco más de decisiones, pero la última palabra la va a tener Ignacio Castillo”, adelanta, con muchas fichas puestas en el productor e integrante de Temporada de Tormentas, Vs Meteoro y Dolores Prats. ¿Por qué llegó finalmente el momento de un álbum largo? “No hice un disco así hasta ahora porque tampoco sabía de qué hablar. Entonces me pregunté: ¿qué es lo que me atraviesa constantemente? Hay algo que me afecta mucho y es la existencia. No entiendo la hostilidad que se maneja hoy en día, incluso más allá de las redes sociales. Cuando la bronca traspasa Twitter y se siente en la calle un odio extremo… Yo recuerdo un barrio en el que los vecinos se conocían y se ayudaban, y ahora lo que veo es una paranoia generalizada”, observa.
El disco, entonces, se perfila como un espacio para preguntas de alto calibre. “Lo que escribo últimamente son cosas muy existencialistas. ¿Para qué vamos a pelear si igual nos vamos a morir? El mensaje tiene que ver con la pérdida de valores, con la vida cotidiana, aunque esté planteado de una manera humorística o incluso patética. Creo que hay un patrón en común entre todas las personas, que es la sensación de que falta algo. Está bien que existan puntos de discusión y debate, pero hay algo que no está cerrando en la ecuación, y mi hipótesis es que es el respeto”.
En lo musical, adelantó que “hay distintos tipos de ritmos, pero sé que todo se va a homogeneizar cuando pase por el filtro de Castillo. Él puede trabajarlo de una forma que tenga un sentido semántico, melódico y rítmico. El concepto base es el mensaje; después, cómo se expresa lo vamos a descubrir cuando nos pongamos a grabarlo, que ya estamos con la idea de empezar en mayo”.
Esta semana, Máze se presentará en The Roxy Live. “En esta fecha finaliza el ciclo de la ‘era billetes’ y me lo quiero sacar de encima con todas las ganas. Hay algunos temas que tienen un aventón de adrenalina y quiero tocarlos con todo. Quiero olvidarme de quién soy y de todos los problemas que tengo para poder hacer una comunión con el público: la gente que comparte, que siempre está, las caras de siempre y las distintas”, puntualizó sobre el show. “Me da mucha ilusión esta fecha”, concluye.
Máze se presentará el jueves 23 de abril a las 19 h en The Roxy Live (Cnel. Niceto Vega 5542, CABA) junto a Vicente Colombo. Entradas disponibles a través de AllAccess, 25% de descuento con Comunidad Indie Hoy.









