Fotografía: Lucas Mauá
Fotografía: Lucas Mauá

A veces me pregunto cuáles son las razones de que en Brasil todavía hay una fuerte resistencia con grupos de música de origen hispano. El extrañamiento es justamente por la dificultad en entender cómo nosotros brasileños aceptamos la música de origen anglosajón y no hacemos lo mismo con la música de nuestros hermanos latinos.

Razones abundan para que nosotros escuchemos más música latina. Comenzando con el idioma, mucho más cerca de nuestro portugués, con temas y ritmos también más identificables con nuestras raíces. Y en el campo del rock y sus subgéneros, nuestros vecinos han demostrado que son capaces de hacer música de alta calidad. Pero, ¿y cuando el sonido es medio inglés, medio portugués y medio español?

Es cierto que Francisco, el Hombre no es 100% de la tierra Caetano Veloso. Los hermanos mexicanos Sebastián y Mateo Piracés-Ugarte han crecido con la aventura y el placer de viajar en su ADN. Un día, aterrizaron en Campinas, ciudad del interior del estado de San Pablo, y comenzaron la aventura de hacer la vida mejor a través de la música.

Ellos son viejos conocidos de la escena independiente de Brasil. Ex miembros de la banda Lisabi, la pareja dejó el grupo para unirse a Juliana Strassacapa, Andrei Kozyreff y Rafael Gomes y montar el nuevo grupo, haciendo un sonido vibrante, orgánico y lleno de capas, difícil de explicarse de otro modo que no sea escuchándolos. Desde el EP Nudez, en 2013, hasta lo reciente La Pachanga (lanzado en abril), es evidente la maduración del quinteto.

Nudez era un disco más vestido – lo siente el pun infame. Los condimentos latinos poco común en la tierra de Cabral, como coco, cumbia y salsa, estaban más presentes. En este sentido, Francisco, el Hombre era casi un grupo extranjero en Brasil – la samba y el maracatu paseasen también por sus canciones. La Pachanga logró ser un trabajo más cohesionado de unión latina, como en el sueño de Simón Bolívar. Parte de este resultado se explica precisamente por el ADN backpacker del grupo. 2014 fue un año de caminar por las calles, desde el norte hasta el sur – parafraseando al cantante Fabián Gallardo.

La cantante chilena Francisca Valenzuela -responsable de canciones increíbles, como “Quiero verte más“- participa en el nuevo trabajo. Pero no es la única curiosidad que Francisco, el Hombre trae en el disco. Durante la gira que hicieron por el sur de Brasil, Uruguay, Argentina y Chile, fueran atacados en Mendoza. Coche, instrumentos, ropa, dinero, documentos, todo fue robado, quedándoles sólo la ropa del cuerpo y las amistades.

Además, La Pachanga acercó al grupo del rock, pero de manera más fluida, desde las influencias de los ritmos latinos. Se trata de una música íntima, pero que contiene la energía necesaria para salir del lugar, y cada una de sus presentaciones son pruebas de que el quinteto es adrenalina pura al punto de ebullición. “Si piensas que aquí no hay pachanga, te pongo a bailar”, canta el quinteto en “La Pachanga“, canción que da nombre al disco. No hay más que decir. Rendirse al “transculturalismo transamericano ruidoso” de Francisco, el Hombre.

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