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29/12/2020

Irene Ruth y su sexteto son artesanos de la canción

La compositora e intérprete argentina combina jazz, pop y música académica en su su álbum Fuga de capitales.

Foto: Josefina Chevalier

La cantante, pianista y compositora Irene Ruth estrenó su álbum titulado Fuga de capitales. Acompañada por un sexteto integrado por músicxs que se dedican en gran parte al jazz, la artista argentina de 30 años despliega un universo que juega con la riqueza de lo inclasificable. A lo largo de sus ocho canciones, se deja llevar por distintos géneros como el folclore, el pop, el rock y la música académica. 

Lejos de la búsqueda del hit, se trata de un disco que invita a involucrarse en la escucha y deleitarse con los más pequeños detalles. Cada pieza tiene la sofisticación de una artesanía que, a pesar de su complejidad, está lejos de sonar forzada o impostada. La autora utiliza los más variados recursos rítmicos, tímbricos, contrapuntísticos, armónicos y melódicos, sin descuidar nunca lo lírico y literario.

Lxs músicxs que integran el grupo de Irene Ruth son Carlos Quebrada Vázquez en bajo y Axel Filip en batería, una sección rítmica formidable -es de destacar, sobre todo, la flexibilidad del bajista para lograr distintos timbres y toques en su instrumento-. En varios temas se añade, además, el trío de vientos de metal -muy preciso y ensamblado-, constituido por Cecilia Dottore en saxo alto, Gabriel Sainz en trompeta y Manuel Calvo en trombón. El disco cuenta con la producción de la pianista líder y de Carlos Quebrada Vázquez, a la que se suman Andrés Marino y Darío Jalfin.

En “Canción vespertina”, tema que abre el disco, la guitarra -con Juan Sarda Lerotich como invitado- suena punzante y precisa, junto al bajo y la batería. La combinación de compases de subdivisión ternaria y otros poco comunes como los de amalgama, la rítmica exprimida al máximo y el uso de las sílabas por cada nota de la subdivisión, generan una sensación “apretada” y producen un efecto hipnótico y pegadizo.

Los vientos llevan a cabo arreglos muy interesantes que, junto con la batería, generan un mood rockero en “La demora”. En cambio en “Ahora todo”, juegan con lo rítmico y aportan una paleta tímbrica que remite a compositores como Silvestre Revueltas o Igor Stravinsky. No es casual que la artista se haya formado en instituciones como la Escuela de Música Juan Pedro Esnaola y el Conservatorio Superior de Música Manuel de Falla”. En ese sentido, un tema muy pianístico como “15 nudos” parece acercarnos por momentos al compositor argentino Alberto Ginastera -con una esencia más folklórica que también está presente en “El agua”, única canción cuya letra no pertenece a la compositora sino a Leopoldo Castilla, y que nos trae la influencia del trío folclórico Aca Seca-. En “Que rieras”, la compositora nos pasea por sonoridades que podrían ser extraídas de un disco de Björk, y nos acerca el alma de Spinetta Jade gracias al bandoneón, los teclados y el sintetizador.

Podría decirse que Fuga de capitales no es un producto listo para consumo instantáneo. Tiene la nobleza de aquellos tesoros que a simple vista, o a simple escucha, no parecen encandilar con su brillo porque, para apreciarlo en su totalidad, se requiere la avidez de quien se deja sorprender y se permite degustar en pequeños bocados un menú por pasos repleto de combinaciones y sutilezas que nunca resultan iguales. Queda en cada comensal la posibilidad de saborearlo.

Escuchá a Irene Ruth en plataformas de streaming (Spotify, Apple Music).