Diosque en Guajira – Foto: Melissa Restrepo Berrio

Muchos tenemos la creencia de que el pop salva vidas. El pop te acompaña cuando te rompen el corazón, cuando tenés que estudiar y no querés, cuando necesitás una palabra justa y precisa. El pop está ahí y de repente tenés un mundo de sintetizadores, letras pegadizas y un poco de melancolía para atravesar los días. Y más importante, el pop no te abandona, sin importar qué tan lejos estés de tu casa.

Diosque, uno de los grandes referentes del pop local, sacó su quinto disco titulado Terruño. El terruño es la tierra de donde venís, es un vocablo cariñoso dotado de amor hacia el centro de las cosas y el origen, por más complejo que suene. En el nuevo trabajo del músico tucumano se plasman estas vicisitudes en torno a la patria sentimental y la permanente crisis del corazón. «Mi corazón no puede ponerse de acuerdo con mi cabeza,» canta Diosque en «Corazón y cabeza».

Teóricos como Jameson y Bauman señalan que la posmodernidad rompe con ciertos moldes para abrirse a un mundo de incertidumbre y desdiferenciación. Atravesando este paisaje alucinado de imágenes aceleradas y vínculos que se desarman intrépidamente, Diosque le canta a sus ganas de seguir apostando a la vida, con toda la ternura y sinsabor que esta conlleva. Comienza con un «futuro que no existe» para desambiguarlo con una pequeña esperanza, a diferencia de los Sex Pistols en 1977, y a lo largo de sus trece canciones transita estadíos de desolación con ritmos bailables.

En Terruño hay una sustancial particularidad que no tienen los discos anteriores de Diosque. Acá el yo lírico se posiciona desde un lugar de madurez y claridad. Ya no es ese muchacho de I can cion (2007) que quería vivir de la música y su familia no entendía su vocación, sino que ahora se permite aún más versatilidad. Los seguidores de Juan Román agradecerán que aparezca una reversión de «Federico García Calor», un tema de antaño en el vasto recorrido musical de este artista.

En un contexto donde aflora cada vez más el mandato de lo efímero y todo pareciera resolverse en términos de «conquistar el mundo o no», es reconfortante saber que hay artistas de la talla de Diosque que se toman el tiempo para contemplar lo que está sucediendo y dejar huellas «como si fueran varias mitades.» En este sentido, el arte de tapa de Facundo Pires retoma un cuadro de Caspar Friedrich, pintor emblemático del romanticismo alemán del siglo XIX. Le añade unas caricaturas propias del estilo del músico tucumano, que nos miran a nosotros mientras buscan algo perdido, capaz un recuerdo, o una letra para el dolor.

Diosque – Terruño

2019 – Geiser

01. No hay futuro
02. Vuelas cerca
03. Cimientos
04. De la noche
05. Chau
06. Varias mitades
07. Corazón y cabeza
08. Muerte
09. Pastoral
10. La marcha de los días
11. Bla bla
12. Federico García Calor II
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