Categorías: Entrevistas
| Publicado
03/12/2019

Atrás Hay Truenos: "Queremos que el proyecto perdure en la vida y nos lleve a lugares nuevos"

Foto: Rocío Heine

Si hay algo que caracteriza a Atrás Hay Truenos es que son una banda siempre dispuesta a experimentar. Desde sus inicios en el krautrock y el shoegaze, el cuarteto neuquino atravesó diferentes facetas en cuanto a búsquedas estéticas y procesos creativos. En lo musical se desplazaron con soltura entre instrumentales robustos y canciones nostálgicas, y se nutrieron de géneros variados entre sí como el noise, el pop o el ambient. En lo lírico fueron románticos y amigables, pero también oscuros y melancólicos. Su proyecto artístico siempre estuvo signado por un eclecticismo que los hizo cada vez más inconfundibles.

Hoy, con más de diez años tocando juntos, cuatro discos en su haber y un quinto LP en proceso, los Truenos se aventuran a hacer otros usos de su repertorio musical en una apuesta por llevar la materialidad del escenario al límite de sus posibilidades expresivas. Un reencuentro reciente con sus trabajos anteriores fue el puntapié inicial para pensar este nuevo formato de show que presentarán el viernes 6 de noviembre en La Tangente (Honduras 5317, CABA). En este experimento que inaugura una nueva etapa en la carrera de la banda, canciones de los discos Romanza (2012), Encanto (2013), Bronce (2016) y Bronx (2018), dialogarán con distintas imágenes y escenarios, y serán intervenidas por invitados especiales como Los Reyes del Falsete, Jazmín Ezquivel, Andrés Ruiz, Marton Marton, "Pájaro" Frontera y "Chueco" Ferrer.

¿Que los motivó a pensar este show?
Roberto Aleandri: Hace un tiempo que tenemos ganas de hacer esto. Nos dimos cuenta de que nos habíamos olvidado que teníamos discos hechos y un montón de canciones que hace mucho no tocamos. Así fue surgiendo la idea. Está siendo una experiencia muy bella reconectar con toda esa música.
Diego Martínez: Un día fuimos a la sala, elegimos un par de canciones del primer disco, las ensayamos y salieron muy bien. Entonces eso motivó a que esto pudiera tener una forma, a pensar en un show largo. Después ensayamos temas de Encanto. Cuando nos dimos cuenta de que teníamos tantas canciones pensamos que tenía que haber una puesta en escena, un iluminador, un encargado de proyecciones, alguien que trabaje en prensa. Siempre tuvimos el anhelo de hacer algo así. Pusimos la máquina a funcionar y empezamos a contactar amigos para que nos ayuden.
Nacho Mases: También esto sirve como un punto de partida para pensar cómo vamos a presentar los shows de acá en adelante.
Tito Zuñiga: Algo que nos preguntaron mucho es si vamos a tocar los discos uno atrás de otro, y no, no va a ser un show cronológico. Decidimos que todo se mezcle, creemos que eso está bueno y que representa un poco nuestro presente. También están lxs invitadxs, que aparecieron por deseo, porque son amigxs o gente que nos gusta. Nuestra banda está muy atravesada por nuestra vida, nosotros nos conocemos desde que somos muy chicos. Creo que eso también tiene mucho que ver con este show.
DM: Estamos celebrando todo eso, que somos una banda que tiene más de diez años, que venimos tocando hace un montón y que pasamos por muchas cosas juntos.

¿Pudieron identificar etapas en ese recorrido por sus obras anteriores?
NM: Para mí sí hay etapas. Todos los temas tienen una historia propia, personal y de un momento puntual.
RA: A mí me pasó que cuando empezamos a tocar canciones de Romanza, que hacía como ocho años que no tocábamos, terminé de encontrar el valor que tenían musicalmente. Hay un montón de melodías y de cosas que nos encantan que un poco estaban olvidadas.
TZ: Uno siempre reniega del pasado o de lo que hizo antes porque es viejo. Ahora que volvimos a tocar esos temas, me parecen una locura. Nos fuimos simplificando pensando que nos íbamos complejizando y en realidad lo del principio era un expresión mucho más compleja que la de ahora.
DM: Sí, más caótica también. Hoy, con el nuevo disco en proceso, pienso que visitar lugares en los que no hemos estado es lo lindo, es hacer lo nuevo propio. Entonces eso tiene que ver con un minimalismo, con dejar el caos de una manera controlada.

Ya hace bastante tiempo que tocan juntos, ¿sienten que en estos años fueron consolidando un estilo?
RA: Siempre hablamos que tenemos la libertad de hacer lo que queramos, que la música de la banda es así, que no se parece a nada. Está dentro de un género, obviamente, pero la sincronía, o la combinación musical entre los cuatro tiene una particularidad, suena a algo. Ahora, para el disco estamos buscando ritmos nuevos, maneras de tocar distintas, arreglos que nunca pensamos antes. Estamos investigando.
DM: Es algo que siempre hicimos, en cada disco hay algo nuevo. Pero de alguna manera, tocando esos temas de antes nos damos cuenta de que igual somos nosotros. La situación de cómo va a ser la música nueva genera un montón de dudas y hacer esto para el show me da esa tranquilidad para después aventurarnos a lo desconocido. Yo sé que no hay manera de que saquemos un disco que no nos represente.
TZ: Sí, tocar esto viejo me dio la seguridad de que lo que viene va a estar bien. Ese primer ensayo para este show fue impresionante. Sonaban igual y mejor las canciones, después de muchos años.

¿Y cómo vienen con el disco nuevo?
RA: Estamos haciendo pruebas. Ya grabamos, caseramente, varias versiones de las canciones.
DM: También estamos trabajando con Estanislao López, que nos está dando una mano para perillar.
TZ: Frenamos un poco el disco para hacer esta fecha como tiene que ser. En un momento se barajó la idea de hacer todo a la vez y era imposible, nos íbamos a morir [Risas].

¿Sienten que son menos ingenuos que cuando empezaron?
RA: Somos más conscientes de que el universo del arte es enorme y que hay un montón de recursos y cosas para hacer y para investigar. Siempre fuimos atrás del sentimiento y de la sorpresa y hoy estamos encarando las cosas con otra conciencia, pero la idea final es también encontrar esa belleza que te da la urgencia.
TZ: Todos los discos que hicimos significaron un aprendizaje para el siguiente. La experiencia te enseña a llegar más rápido a lo que querés. Creo que la idea para este disco es no tardar tantos años en terminarlo y poder encontrar el sonido soñado.

Hace varios años se mudaron a Buenos Aires. ¿Cómo creen que se incorporó el paisaje urbano a su música?
RA: Yo creo que el lugar en el que estás te influye directamente. Me cuesta ver en dónde está influyéndonos a nosotros en la música, pero estoy seguro de que la vida en Buenos Aires nos transformó a lo que éramos antes viviendo en Neuquén a una cuadra del río. En nuestra música vieja está más presente eso. Quizás, en lo lírico, la ciudad nos tiró para adentro.
DM: Hubo una cosa que fue formar parte de una escena, conocer otros músicos. Cuando vivíamos en Neuquén la escena de bandas era distinta. En esos aspectos cambió todo.

También la escena de Capital siempre fue muy de absorber todo...
R: Lo que pasa es que es la capital del país en todo sentido. No solo económicamente, sino también a nivel de la industria cultural. Está todo centralizado acá. Lo que sí pasó es que con Internet se visibilizó la música de todos lados. Hoy en Buenos Aires hay bandas de La Pampa, de Neuquén, de Mendoza, de Corrientes, de Misiones. La escena de acá se nutrió mucho con la música del país, por eso este es un momento nuevo. Siempre hubo música del interior pero más ligada al folclore, no tanto en la escena del rock. Ahora es increíble. Hay un nuevo universo cultural del rock independiente que es de todo el país.

Atrás Hay Truenos en La Tangente - Foto: Dana Ogar

¿Sienten que la banda formó parte de un momento fundacional del indie local? ¿Se sienten parte de esta escena hoy? ¿Qué diferencias ven entre la escena de antes y la de ahora?
RA: La cultura independiente en Buenos Aires tiene larga data, viene de la década del 90. No creo que formemos parte de los fundadores pero sí de una renovación que se dio a partir de los 2000, con Internet.
TZ: Por ahí formamos parte de un núcleo duro, con El Mató y otras bandas, pero igual nosotros siempre hicimos la nuestra. Nunca nos movimos en una sola escena musical. Compartimos fecha con un montón de artistas distintos.
RA: Es un poco lo que sucede ahora ya que es algo natural ver que conviven en un mismo show bandas de distintos palos. No es tan sectario como antes, que estaba el movimiento punk, el movimiento sónico, el indie, todos separados. Creo que es el resultado de esta nueva ola de artistas que conciben otras formas de trabajar y de relacionarse entre sí. Del 2010 en adelante hubo otra renovación. Ahora es increíble la cantidad de artistas que hay con proyectos copadísimos generando escenas nuevas. Cuando nosotros vinimos a Buenos Aires, la escena era mucho más chica. Estábamos en el momento post Cromañón y todo era mucho más áspero, pero de a poco fue creciendo y desarrollándose en estos últimos años. Ahora ya estamos en otro momento y en esa renovación seguimos sobreviviendo como banda. Queremos que el proyecto perdure en la vida y nos siga llevando a lugares nuevos.

¿Qué es el indie hoy para ustedes? Es un término que cada vez absorbe más contenido y que está siendo difícil de encasillar en una sola categoría…
RA: Yo no creo que hoy el indie sea un género musical. El término surge en la década del 90 en Estados Unidos, viene de las bandas universitarias a las que estuvo ligado cierto sonido y una manera de hacer las cosas. En este momento el indie ya es una industria que funciona en todo el mundo. Antes eran nichos más chiquitos pero ahora es algo que trascendió cualquier género o sonido en particular.
NM: El indie hoy es un mercado, es una corriente que traspasó lo que era independiente, se aggiornó al sistema y pasó a ser parte ya absorbido dentro de lo común.
DM: Las definiciones van creciendo y se van transformando. Pensemos que el indie quería ser lo contrario al mainstream y el mainstream lo absorbió. Así es el sistema, querés hacer una ruptura y de repente te convertís en remera. Por otro lado, me gusta pensar que somos independientes porque nos inspiraron aquellas bandas que nos gustaban y que tenían ese sonido que no escuchabas en cualquier lado.

Estamos transitando una etapa muy convulsionada en América Latina. ¿Se sienten interpelados por la coyuntura actual? ¿Influye en sus procesos creativos? ¿Creen que los artistas tienen que tomar posición al respecto?
TZ: Aunque a mí me gusta cuando la obra está atravesada por la política, entiendo que no siempre tiene que ser así. Nosotros en general hacemos canciones de amor, por ejemplo. Pero creo que como personas siempre hay que hablar sobre esos temas. Entre nosotros, con nuestros amigos, con nuestras familias...
NM: Es que no hay forma de no tomar posición porque la coyuntura te estalla en la cara. Lo que está pasando en Chile, en Bolivia, en Brasil, en Ecuador... todo esto te obliga tomar una postura.
DM: Durante los 90, en mi adolescencia, siempre hubo una propaganda de la no política. Te decían que no te metas ahí y uno, quizás por miedo, no lo hacía. Con el tiempo empecé a entender, a informarme. Este sistema está hecho para que vivas en la boludez, para que escuches el parlante que más suena. Hoy algunos siguen viviendo en la pelotudez y otros quieren organizarse, y eso es parte de la realidad moderna. Yo por mi parte voy militando mis ideas boca a boca con todos los que encuentro.
RA: No sé si es necesario que el arte este atravesado por la palabra política y plante una bandera. Pero me parece que, como dijo el sabio Atahualpa Yupanqui: primero está el hombre o el humanx, y después el artista, el poeta. Creo, como persona, que es importante tomar una posición, defenderla y transmitirla. La política del arte también es eso, compartir con el otro, convencerlo. Primero estamos las personas, después viene el arte, que es enorme.