Con el lanzamiento de su debut, Young Chasers (2015), Circa Waves adquirió notoriedad a fuerza de canciones soleadas en clave indie-pop. Su combinación de estribillos inmediatos y punteos de guitarra le valió al cuarteto de Liverpool no solo una cálida recepción crítica, sino también un sólido recibimiento comercial. Para su sucesor, Different Creatures (2017), adoptaron un sonido más rockero y pesado, en una apuesta por trascender las dimensiones de un género que les quedó chico: Circa Waves aspiraba a música de estadio.

Eso es precisamente lo que consiguieron con What’s It Like Over There?, su más reciente disco de estudio. Con la incorporación de samples, beats programados e instrumentos nuevos a su paleta sonora, Circa Waves está operando en una escala más expansiva que nunca. A propósito de su lanzamiento, conversamos con el vocalista Kieran Shudall sobre la producción de su último trabajo y sus ambiciones.

El nuevo álbum se titula What’s It Like Over There?. ¿A quién va dirigida esa pregunta?
Buscamos que sea algo abierto y de interpretación libre. Personalmente, yo lo leo para el lado de la obsesión de la gente con otras personas. Es algo muy propio de la vida moderna. Lo único que la gente hace es pensar en lo increíbles que son las vidas ajenas y en función de eso aplicar un razonamiento negativo para la propia. Estamos todo el día sobre-estimulados por las redes sociales y la televisión. Hay tanta información sobre las vidas del resto que, pese a la ilusión de compañía, es una experiencia de aislamiento. De cierto modo, esa clase de comparación te hace sentir mucho más solo. Al margen de eso, las canciones del disco también tratan acerca de las relaciones interpersonales, el humor auto-despectivo y varias cosas más.

Existe una noción alrededor del desafío del tercer disco. El primero es la introducción de un sonido, el segundo lo solidifica y el tercero suele ser el momento decisivo a la hora de hacer o deshacer una banda. ¿Cómo difiere este disco de los dos anteriores?
Suena más abierto y más cinematográfico. Esta vez nos servimos de un estudio entero como el instrumento principal. Lo produjimos nosotros mismos junto a Alan Moulder, y hay un montón de cosas nuevas desde sintetizadores y pianos hasta percusión electrónica. Nos dimos permiso de hacer lo que sea en el estudio, sin dejar que el show en vivo o los preconceptos alrededor de quiénes somos como banda dictaran lo que hacemos. Eso le dio al disco muchísima libertad y variedad.

¿Tienen miedo de alienar a su audiencia con esta nueva dirección?
Un poco. “Movies” es la referencia más cercana al sonido antiguo de Circa Waves. Quizás dividamos a los fans, pero en lo personal no me gusta que las bandas se estanquen y repitan el mismo disco para siempre. Me parece poco saludable, igual que pedirle al oyente que solo escuche un género de música. Quiero crear canciones diferentes. Usamos estilos distintos, pero seguimos sonando como Circa Waves y reteniendo nuestra esencia. Estamos expandiendo nuestras influencias nada más.

Es un disco más pop. ¿Cómo te llevás con el género?
Estoy obsesionado con la música pop. La escucho en el estudio todo el tiempo, intentando diseccionarla. Me intriga mucho saber qué hace que una melodía pop sea más duradera que otra, por qué una canción pop como Nothing Compares 2 U” de Sinéad O’Connor consigue ser eterna mientras que otras pueden ser malísimas y hacer que la banda desaparezca. Me intriga la atemporalidad.

Foto: Hollie Fernando

Mencionaste “Movies” y en el disco hay otra canción que se llama “Me, Myself & Hollywood”. ¿Hay alguna relación entre el el disco y el cine?
El álbum fue escrito mientras estábamos de gira. Es difícil no inspirarse estando en Norteamérica, es muy parecido a lo que se ve en el cine clásico. Escribí letras que tuvieran un impacto visual y cinematográfico. Definitivamente hay un arco a lo largo del disco que se debe al haber sido compuesto en Estados Unidos.

¿Eso en contraste a los dos precedentes siendo influenciados por el Reino Unido? ¿Este es su disco de Occidente?
Siempre amé a una gran cantidad de bandas norteamericanas, desde The Killers y Kings of Leon hasta The Strokes. Muchas de esas bandas fueron a su vez inspiradas por música británica, así que las influencias se retro-alimentan.

¿Cómo te sentís respecto al estado de la música de guitarra? ¿Está muerta?
Qué difícil. Yo creo que la guitarra sigue siendo prevalente en ciertos tipos de música. Figuras masivas como Ed Sheeran, Shawn Mendes y Taylor Swift tocan la guitarra. En términos de bandas, ya no quedan muchas que hayan alcanzado el mainstream. Supongo que se debe a cuestiones de influencia. Si esta música no se emite por televisión ni por radio, entonces la juventud no va a querer levantar una guitarra, van a querer hacer beats. Al menos hasta que otra banda llegue en algún punto e inspire a una nueva generación de niños. El único método de supervivencia para la música de guitarra es mantenerse inspiradora. 

¿Tuviste alguna figura así creciendo?
Millones. Amaba a Joni Mitchell. Solía ir a miles de recitales a ver a Arctic Monkeys o los Foo Fighters. La insolencia de una guitarra y un bombo en frente tuyo es increíble. Me parece imposible que la música de guitarra desaparezca por completo. Va a evolucionar y cambiar, solo que probablemente no recupere la popularidad que tenía en los 90.

Escribiste sobre refugiados sirios en tu canción “Different Creatures”. ¿Las políticas sociales son importantes para Circa Waves?
Cuando escribí esa canción, la crisis de refugiados era horrible y la imagen de toda la gente buscando cruzar en bote me resultaba devastadora. Sigue sucediendo hoy a lo largo del mundo. Somos una banda que no cree en fronteras. En algún punto de los últimos 100 años, mi familia migró de Irlanda a Liverpool. Quizás unos cientos de años antes, mis ancestros viajaron desde otro lado. Creo que hay suficiente mundo para que todos podamos recorrer, y suficientes lugares para que la gente viva en armonía. Lo veo posible. Esa canción lidiaba un poco con eso y cómo todos nos sentimos liberales y optimistas. No queríamos que el Brexit suceda. Amamos estar conectados a Europa y tener la posibilidad de viajar con libertad por Europa y que los europeos puedan hacer lo mismo. Cerrar las fronteras y estorbar la comunicación, diciendo “estamos solos y hacemos las cosas de forma británica”, es algo estúpido y obsoleto. Somos muy anti-Brexit. Toda mi vida se basa alrededor del concepto de derribar fronteras. No quiero que me limiten, y eso se extiende a lo musical también.

Con este disco y el anterior, apuntaron a escribir canciones con magnitud de himnos y a encabezar festivales. ¿Qué opinás de la ambición como motor creativo?
No éramos ambiciosos al comenzar, estábamos felices de que nos inviten a tocar. Con el tiempo, hemos visto a nuestras audiencias crecer y hemos visto públicos de 30 o 40 mil personas cantando nuestras canciones. Sabiendo que podemos hacerlo, empezamos a creer más en nosotros. No me parece mal que una banda sea ambiciosa. En la vida se necesita eso para llegar a donde querés ir. Si queremos ser headliners, tenemos que creerlo nosotros mismos y nos creemos capaces de hacerlo. Es un sueño. Antes soñaba con tocar en una banda y girar el mundo. Ahora que lo conseguí, sueño con cosas más grandes porque en mi cabeza es el próximo escalón lógico.

¿Tenés alguna canción favorita de esas grandes que se cantan en karaoke o sacando el encendedor en un estadio?
“Do You Realize??” de The Flaming Lips. Hay algo masivo acerca de esa canción que me encanta. Si pudiera escribir un solo tema de esos, estaría satisfecho.

¿Cuál es su próximo paso?
Tengo muchos sueños. Todavía no giramos en Sudamérica. Tampoco en India ni en África. Hay muchos lugares que nunca visitamos. Queremos ser más grandes en Norteamérica y tocar en espacios con mayor capacidad: ser una banda más grande en general y tocar a lo largo del mundo.

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Foto principal: Hollie Fernando.