Veinte años pueden transformar por completo el significado de un disco. Las canciones permanecen, pero cambian quienes las escribieron, quienes las escucharon y el mundo que las rodea. En el caso de Esquemas juveniles, el paso del tiempo produjo un efecto particular: el debut de Javiera Mena conserva algo de aquella sensibilidad adolescente con la que fue concebido y, al mismo tiempo, permite reconocer muchas de las ideas que la artista chilena continuaría desarrollando durante las siguientes dos décadas. En lugar de quedar encapsulado en 2006, el álbum todavía dialoga con su presente.

"En algún momento decía: 'Bueno, ¿qué pasa con este disco que es de hace 20 años? ¿Cómo me siento? ¿Qué cosas están pasando hoy en mí también?'. Y siento que es un disco que tiene una energía que sigue muy vigente, muy presente en mí. No lo veo como algo tan nostálgico, es muy raro. Si bien siento nostalgia, no es la emoción principal que me pasa con el disco. Siento que es algo que está pasando, que está presente en la música que estoy haciendo hoy y que ha estado presente durante todo el recorrido. Creo que tiene que ver con la manera en que me he planteado como compositora, porque sigo siendo muy fiel a mi esencia. Es un disco que me marcó desde el comienzo y que se siguió explayando durante toda mi carrera, hasta mi último disco, Inmersión. Entonces siento un poco de nostalgia, sí, pero no tanta", cuenta Javiera Mena en conversación con Indie Hoy.

Esquemas Juveniles

El paso de los años permite escuchar también cuánto se transformó el vocabulario musical de Mena. Desde la expansión electrónica de Mena hasta discos como Otra era, Espejo, Nocturna o Inmersión, su obra fue incorporando nuevas escalas de producción y diferentes formas de abordar el pop y la pista de baile. Esquemas juveniles pertenece a una etapa mucho más austera de ese recorrido, cuando la convivencia entre instrumentos orgánicos y programación todavía tenía algo de artesanal.

"Quedó toda esa cosa bien profunda y tierna. Creo que esa ternura está muy presente siempre en mi música, como una manera de componer muy personal. Eso se mantuvo siempre: un diálogo interno que pude transmitirle a la gente desde mi propia experiencia y que, desde Esquemas juveniles, creo que no se ha modificado. Si bien fui cambiando en la parte lírica y contando diferentes historias, se mantiene esa esencia, algo muy íntimo y muy romántico. También están estos romances del siglo XXI. Esquemas juveniles marca un poco eso, una manera diferente de ver el amor, con luminosidad pero también con penitas".

El título terminó convirtiéndose en una de las imágenes más reconocibles de su discografía. Su potencia también reside en cierta ambigüedad: "esquema" remite a una estructura, a algo que se repite, mientras que "juvenil" lo vincula con una etapa atravesada por descubrimientos y experiencias inaugurales. Veinte años después, esas dos palabras siguen definiendo al disco sin quedar necesariamente atadas al momento histórico en que apareció.

"Cuando hice la letra de 'Esquemas juveniles' hubo algo que me dijo que estaba ahí. Tenía todas las canciones y, de hecho, esa canción se iba a llamar 'Al unísono'. Pero pensé: 'No, el concepto de Esquemas juveniles es mucho más power'. No recuerdo exactamente el momento, pero me acuerdo de que le puse 'Esquemas juveniles' a la canción porque iba a ponerle Esquemas juveniles al disco. Me parecía un concepto que englobaba mucho de lo que era el álbum. Ya lo estaba viendo un poco en retrospectiva porque eran canciones que había compuesto desde los 17 años. Era como una declaración de ese tormento, pero a la vez de esa inspiración profunda que te producen el primer amor, la primera pérdida, el primer duelo amoroso. Entonces, Esquemas juveniles engloba mucho de eso y me recuerda a un diario de vida".

Javiera Mena - Esquemas Juveniles (Audio Oficial)

La celebración de un aniversario de estas características plantea además una pregunta artística: qué significa volver sobre una obra temprana cuando el músico que la creó ya atravesó décadas de experiencias, discos y escenarios. La distancia entre 2006 y 2026 hace imposible una reconstrucción completamente ajena al presente: aquellas canciones llegan hasta hoy después de haber sido tocadas, transformadas y apropiadas también por varias generaciones de oyentes.

"Estoy pensando mucho en eso para el concierto, porque tampoco es que voy a hacer el disco Esquemas juveniles tal cual es. Tiene que ver con una energía, con la energía juvenil, con el público y con esa cosa fresca. Esa frescura de lo juvenil, la verdad, no la perdí: volver a maravillarme con las cosas que te pasan en el día, volver a sentir muy profundo, volver a entregarse. Yo no pierdo eso y creo que el público también se siente muy identificado con este concepto de los esquemas juveniles, porque tiene algo de aire de manantial. Es algo que nadie quiere perder".

Esquemas juveniles apareció en un momento particular para la música independiente latinoamericana. A mediados de los 2000, muchas de las escenas que hoy mantienen un diálogo cotidiano todavía funcionaban a escala local, alrededor de pequeños sellos, clubes, fiestas y comunidades de músicos. En Santiago, una nueva generación comenzaba a encontrar espacios para propuestas que cruzaban la canción pop con la electrónica, mientras las herramientas digitales empezaban a modificar lentamente las posibilidades de circulación por fuera de los canales tradicionales.

Javiera Mena en 2007
Javiera Mena en 2007. Foto: archivo de @choloy2k

"Yo en ese momento no me daba cuenta de que iba a ser un disco tan importante. Solamente estaba tratando de hacer música en Santiago de Chile hace 20 años, y eso era mucho más difícil. Estábamos empezando una escena y estaban MySpace, Fotolog, Messenger, los computadores, los teléfonos Nokia. Recuerdo tener muchos momentos de hiperconectividad con la música que ahora me cuestan más porque hay demasiada distracción. Era una época de una conexión diferente, en la que Internet se veía como algo positivo porque todavía no sabíamos que nos iba a destruir las cabezas. Era como: 'Oh, vamos a meternos a YouTube a ver unos videos', y después seguías con tu vida. No era como ahora, que estás totalmente permeado en cada movimiento. Era rica esa sensación de sentir que Internet prometía un futuro".

En ese contexto, Santiago y Buenos Aires comenzaron a establecer un intercambio particularmente fértil alrededor del pop independiente y la electrónica. El propio recorrido de Esquemas juveniles quedó atravesado por esa conexión: el álbum fue editado en Argentina por Índice Virgen, sello encabezado por Sebastián Carreras, de Entre Ríos, mientras que Alejandro Ros estuvo detrás de su identidad visual. El vínculo trascendía la edición de un disco y alcanzaba también a clubes, fiestas y artistas que empezaban a reconocerse a ambos lados de la cordillera.

"Yo me juntaba mucho con Gepe, que también era mi baterista. Ese era mi círculo, junto con muchos DJs. Y también iba mucho a Argentina. Siempre fui muy inquieta y fui la que empezó a ir para allá. Mi disco lo edité por Índice Virgen y allá me juntaba con los DJs Pareja, con las chicas que ahora hacen Ibiza Pareo, con Miranda! Empecé a ir y a generar algo que en ese momento no había dimensionado: estaba armando puentes entre Chile y Argentina. Empezaban a pasar cosas. Todavía no había tanta conexión, pero estaba empezando a aparecer. Era una escena totalmente diferente a la de ahora, mucho más artesanal".

Al Unisono | Documental (2008)

La historia posterior del álbum se construyó de una manera menos inmediata. En 2016, al cumplirse su primera década, distintos artistas volvieron sobre sus canciones en un disco tributo, una primera señal concreta de que aquella obra había comenzado a independizarse de su momento de origen. La siguiente transformación ocurrió lejos de los mecanismos habituales de consagración: veinte años después de su lanzamiento, las canciones, fotografías y registros de aquella primera Javiera encontraron una nueva circulación entre oyentes que ni siquiera habían crecido junto al disco.

A medida que la discografía de Javiera Mena creció, Esquemas juveniles fue ocupando un lugar particular dentro de su repertorio. Canciones como "Al siguiente nivel", "Sol de invierno" o "Cámara lenta" atravesaron distintas etapas de sus shows mientras su obra avanzaba hacia otros lenguajes y escalas de producción. Esa continuidad permitió que el debut siguiera existiendo más allá de 2006 y que su lugar dentro de la cultura pop chilena se transformara con el paso de los años.

"A los diez años hicieron un compilado con diferentes personas haciendo covers y ahí dije: 'Este disco es importante'. Pero en los últimos cinco años, con el fenómeno de los memes, se disparó. Gente de veintipocos, generación Z, incluso más jóvenes, vuelve a atesorar el disco como si estuviera pasando hoy. Hay muchísimos memes en Chile. También tiene que ver con mi persona en esos años: era una chica muy honesta, que habló del lesbianismo, de homosexualidad por primera vez en Chile. Creo que por haber sido tan honesta ahora las nuevas generaciones me valoran mucho. Hoy el camino ya está recorrido, pero en ese momento no".

Javiera Mena
Javiera Mena en 2025. Foto: Gentileza de prensa

La distancia entre aquella época y el presente también permite dimensionar el contexto en el que esas canciones comenzaron a circular. En 2006, Chile llevaba apenas siete años desde la despenalización de las relaciones homosexuales consentidas entre adultos, mientras que leyes como la antidiscriminación, el Acuerdo de Unión Civil y el matrimonio igualitario todavía pertenecían al futuro. En ese escenario apareció una artista que construía sus canciones desde experiencias y deseos que tenían escasa representación en los sectores más conservadores de la sociedad.

"Creo que esa gente ni siquiera me miraba. Era como: 'No existes'. Me costó entrar a los círculos más tradicionales. Hace 20 años, Chile era mucho más conservador de lo que es hoy; se ha abierto un montón. Sentía una especie de invisibilización por parte de esos círculos de la música. Mi música venía de lo kitsch, de Daniela Romo, de todas esas cosas, pero también de lo electrónico. En ese momento no se sabía cómo encasillarla, porque fui pionera en un estilo que quizás se veía como algo superficial o medio ridículo. Pero yo estaba hablando de cosas profundas y haciendo un pop súper profundo. En ese sentido, me costó llegar. En el mundo más de derecha, creo que directamente ni siquiera existía para ellos".

Las coordenadas musicales de Esquemas juveniles eran bastante más amplias de lo que podía sugerir la etiqueta de electropop. En sus diez canciones conviven programaciones y sintetizadores con guitarras, pianos y arreglos que conservan una fuerte vocación melódica. Esa combinación ayuda a explicar por qué, incluso dentro de un disco asociado a la electrónica de mediados de los 2000, hay canciones que pueden acercarse tanto a la pista como a la tradición de la balada.

Javiera Mena - Está En Tus Manos (Official Video)

"Me llevaba muy bien con María Daniela, de María Daniela y su Sonido Lasser; teníamos muy buena relación y la seguimos teniendo. Me sentía muy identificada con la música que hacía ella, de pista de baile, pero también tengo un lado muy de baladas. Siempre he sido muy baladista. Me gustaban mucho The Carpenters, por ejemplo, que fueron una gran influencia para hacer Esquemas juveniles. En la escuela de música aprendí a tocar acordes de jazz y ahí empecé a hacer canciones, a aprender de armonía. También estaba la música Motown de los años 60 y el electro, que estaba full en esa época, el electroclash de los 2000. Tenía amigos que hacían fiestas y por esos lados me movía: por un lado, muy melancólico, y por otro, muy electro".

La electrónica que atravesaba Esquemas juveniles formaba parte de un movimiento que llevaba años creciendo en Chile. "La viví primero como melómana, siempre. A los 14 años ya fui a una rave en Chile, de las primeras que empezaron a hacerse, y andaba escuchando esa música. La fiesta no me interesaba tanto como los DJs y qué música estaba sonando. Iba a las disquerías y el primer disco que me compré con mi dinero fue uno de Aphex Twin, Richard D. James Album, porque me lo recomendaron. Ahí se me voló la cabeza", explica Javiera.

"Era una época de mucha melomanía para mí, de tratar de trasladar con mi computador esos sonidos a lo que yo quería hacer. Sentía una gran motivación por hacer música. Siempre he bebido mucho de la electrónica y también de la balada latinoamericana, que son como mis dos afluentes. Viví muy melómana toda esa cultura de la música electrónica que empezó a agarrar cada vez más vuelo en Chile. Tenemos mucho diálogo con artistas hijos de exiliados, por ejemplo Ricardo Villalobos o Matías Aguayo, y una escena electrónica súper rica. Siempre fui muy consumidora de música electrónica, hasta el día de hoy".

Javiera Mena - Yo No Te Pido La Luna (Official Video)

Dentro de las diez canciones del álbum hay una excepción significativa: "Yo no te pido la luna", popularizada en español por Daniela Romo durante los años ochenta. En manos de Mena, aquel clásico romántico entra en el mismo universo sonoro que sus composiciones propias y termina funcionando como uno de los puntos de mayor apertura pop de un disco dominado por una sensibilidad más introspectiva.

"Me gustaba mucho la canción y justo estaba en la escuela aprendiendo armonía. Una vez sonó en un colectivo y, cuando me bajé, llegué a mi computadora y empecé a sacarla y a programar los beats. Después la tocaba en vivo y Cristián [Heyne], el productor, me dijo: 'Te sale muy bien, tenés que meterla en el disco'. Ahí ya me puse a volar y le di toda una onda, porque es un disco mucho más emo y esta canción levanta un poco hacia la música pop".

A veinte años de distancia, el tracklist permite apreciar también la variedad que ya existía dentro de aquel primer vocabulario. Hay canciones construidas alrededor del piano, otras donde la programación ocupa el primer plano y algunas que encuentran su identidad precisamente en el choque entre ambos mundos. Incluso los conocimientos adquiridos durante su formación musical aparecen incorporados a estructuras pop, una práctica que después seguiría desarrollando bajo producciones cada vez más ambiciosas.

"Todas me gustan, les tengo mucho cariño. Las canciones de Esquemas juveniles son mi formación, son mis primogénitas y siento que siempre aprendo de cada una. Están las más de balada, con piano, como 'Esquemas juveniles', 'Cámara lenta' y 'Está en tus manos'; después, 'Sol de invierno'; y están las más electrónicas, como 'Siempre soñé', que es medio electrónica y medio balada. En 'Cuando hablamos' fue cuando aprendí en la escuela a hacer fugas como las de Bach y las metí en la música electrónica. Y está 'Al siguiente nivel', que para mí era como un himno de videojuegos, planteando un futuro mejor, con toda esa energía de Esquemas juveniles. Quiero mucho a cada una de las canciones, siempre están muy presentes en mis conciertos y tengo muchas ganas de reinterpretarlas ahora".

Javiera Mena
Javiera Mena. Foto: Gentileza de prensa

Los discos posteriores llevaron esa búsqueda hacia lugares muy diferentes. Mena amplió la escala del synthpop; Otra era profundizó su relación con el club; y trabajos posteriores como Nocturna e Inmersión continuaron explorando las posibilidades de la electrónica desde otras épocas, tecnologías y experiencias. En ese recorrido, el baile y la introspección terminaron funcionando menos como extremos que como dos espacios capaces de convivir dentro de una misma canción.

"La balada clásica, el adult contemporary, esa onda Phil Collins, siempre me gustó. Y por otro lado están la electrónica, el techno, el house, las canciones house, pero siempre con letras muy profundas. Creo que lo mío tiene que ver con entregar un contenido medio filosófico sobre el ser humano en las letras, a pesar de hablar con un lenguaje simple. Me gusta que las escenas que trato de meter en las canciones te lleven a lugares de introspección absoluta, a pesar de estar bailando. Aunque tengan beats que tienen que ver con la noche, son mensajes bien profundos".

Celebrar un debut veinte años después supone también enfrentarse a una versión anterior de uno mismo. En la música popular abundan los artistas que toman distancia de sus primeras obras, ya sea porque dejaron de reconocerse en ellas o porque quedaron asociadas a una etapa que prefieren dejar atrás. El caso de Esquemas juveniles plantea una relación diferente: sus canciones siguen ocupando un lugar central en los shows de Javiera, mientras nuevas generaciones de oyentes las incorporan a una historia que comenzó mucho antes de que algunos de ellos pudieran escucharlas.

"Creo que siempre he sido muy consciente de que la música que hice desde que era juvenil es muy fiel a esa conexión profunda que siento con la música. Eso es muy bonito, porque es el único lugar donde siento una confianza total: en las canciones, en la música. Ahí también me he cobijado de este mundo. Si no es ahí, ¿dónde? Es el lugar donde me siento totalmente yo. Soy consciente de eso y estoy muy feliz. Creo que el mejor premio, más que cualquier galardón, para cualquier artista es que su música siga vigente hasta el día de hoy y que la obra envejezca bien. Ahí ya estás listo. Estoy muy contenta por eso y quiero celebrarlo como se merece".

Javiera Mena se presentará el jueves 22 de octubre a las 20:30 h en Deseo (Av. Chorroarín 1040, CABA). Entradas disponibles a través de Enigma Tickets, 20% de descuento con Comunidad Indie Hoy.

Javiera Mena: "Mi instrumento es el ordenador" | Memoria Interna
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