Blaskapelle es la banda que lidera el baterista Walter Broide (Los Natas, Poseidótica) que reformula el concepto de brassband o marching band compuestos por vientos y percusión, y lo adapta con muchos condimentos locales. El licor alemán Jägermeister es el impulsor de este proyecto que levanta vuelo en Argentina y ya existe en varios países del mundo como Alemania, Sudáfrica y Asia, entre otros.

Literalmente “Banda de música” en alemán, Blaskapelle es la primera de su especie en el continente americano de la mano de Jägermeister. “Tuvimos la suerte de poder armar un grupazo con gente muy alegre, muy energética, que cumplía con el objetivo que nos planteamos de realmente armar una banda, que no es lo mismo que armar un grupo de paso. Hay que enfocar especial atención en una continuidad, un objetivo común” cuenta Walter con emoción, y se siente que este proyecto derrama energía.

La banda está formada por Hernán Gnesutta y Nicolás Rajneri en percusión, Andrea Desimone en saxo alto, Melina Xilas en saxo tenor, Mariana Ferro en trombón, Rosa Nolly en saxo barítono y Fermín Echeveste en trompeta. Además, participan de la banda otros músicos y bailarines como Valeria Polorena y Nelson Simonelli.

Por tratarse de músicos con mucha experiencia, entre todos eligieron temas clásicos para versionar con la banda, “Siempre con la premisa de mantener la energía arriba y esa intensidad”, remarca Walter.

“Elegimos un conjunto de temas muy lindos y después nos propusimos hacer arreglos personales que se escribieron junto con Maxi Russo, trombonista de Morbo y Mambo, un gran amigo. Escribimos arreglos especiales para cada tema, para que no sean estrictamente iguales y poder llevarlos al lugar que estábamos buscando”.

Si bien el proyecto está todavía en su etapa inicial, ya es visible el compromiso a largo plazo y el factor químico entre todos sus miembros que apuestan a futuro. Tienen pensado entrar en el estudio muy pronto y empezar a escribir temas propios.

El vivo es claramente el fuerte de la banda, que le pone su impronta bien argentina a los temas y a la forma de interpretarlos. “Si bien esto es una idea alemana, esto es Argentina, tenemos mucho para dar y le estamos aplicando nuestro color. Creo que se nota la energía en la forma de encarar la música, y sobre todo en las presentaciones”, dice Walter. “El vivo tiene esa adrenalina, siempre son desafíos nuevos”. La banda estuvo tocando en distintos bares y boliches como Uptown y Jet, con muy buen recibimiento del público. “La banda toca mezclada entre la gente caminando, moviéndose, bailando, eso también tiene su propia adrenalina. Nos dimos cuenta de lo efectivo que es que la gente que está escuchando pueda sentir físicamente el audio que está cerca de ellos y que pueda bailar al lado de los músicos. Creo que esa es una de las claves de la Blaskapelle: LA SORPRESA, ese cachetazo de energía que vivís de primera mano al lado de la banda. Eso tiene un sabor especial tanto para los músicos como para la gente que lo escucha. Realmente hasta ahora las experiencias que tuvimos fueron 100% interactivas y llenas de energía. Es un poco lo que estábamos buscando, de ahí la alegría que estamos sintiendo, las cosas están saliendo muy bien”.

La banda ensaya todas las semanas en su propio espacio y empezaron a trabajar con dos bailarines profesionales que aportan a la performance. “Estamos enfocados en potenciar los sentidos, despertar sensaciones”, remarca Walter.

“Es una experiencia que se sigue armando cada vez y siempre te llevás algo nuevo, algo más que querés hacer. Lo interesante es que las ideas vienen directamente de los músicos, no hay algo armado que hay que seguir a rajatabla sino que es algo orgánico y vivo, hay un trabajo constante para ir llevándolo hacia nuevos lugares”.

La próxima oportunidad de vivir esta gran experiencia en vivo es el 19 y 20 de julio en Jet con motivo del Día del Amigo, pero seguro vamos a escuchar mucho más de Blaskapelle en los meses que vienen.

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