El final de una canción puede ser la famosa "frutilla de la torta", el momento cúlmine y más emotivo de un tema, aquel en el que se fusionan los elementos desarrollados a lo largo de la composición y el fragmento que, de algún modo, está anticipado por las partes anteriores. Sin embargo, también podemos encontrarnos con finales completamente inesperados que, lejos de estar anunciados, dejan al oyente descolocado y esperando más.
A continuación, 3 canciones que terminan de manera abrupta.
The Beatles - "I Want You (She's So Heavy)"
Esta es una de las canciones más peculiares de The Beatles, ya que ofrece diferentes secciones y estilos musicales dentro del mismo tema. Se trata de una pieza que muestra la experimentación en la que se encontraba la banda en ese momento, rompiendo límites y ofreciendo un sonido completamente novedoso. Entre los mejores momentos del tema se sitúa el final, compuesto por el leitmotiv ejecutado por la guitarra, una serie de ruidos que crean una atmósfera confusa y los gritos de John Lennon. Lo que se construye como un delirio psicodélico se corta de manera intempestiva mediante un cierre que rompe el crescendo.
Led Zeppelin - "Heartbreaker"
Este clásico de la banda presenta una estructura tradicional. Su elemento más reconocible es el icónico riff de guitarra y, en lo que respecta al estribillo, Robert Plant repite el título constantemente. Hacia el final sucede lo mismo, solo que, de manera inesperada, la canción concluye sin que el cantante pueda completar la frase, dando lugar al siguiente tema del disco cuando el oyente aún sigue envuelto en su atmósfera.
Queen - "Sheer Heart Attack"
En este caso, el título de la canción podría, de algún modo, anticipar el final abrupto. Como si se tratara de un ataque cardíaco que termina con la vida de una persona, esta pieza rockera —que lleva el mismo nombre que un disco de la banda— sorprende al oyente porque finaliza sin previo aviso musical. El tema se diferencia del estilo habitual del grupo, que solía entregar cierres triunfales; además, se presenta como una pieza de rock pesado que servía de excusa perfecta para que Freddie Mercury perdiera la cordura en el escenario al interpretarla en vivo.









