El estrés por la hiperproductividad, o el llamado burnout, son males que azotan en nuestros tiempos a millones de personas. La exigencia laboral constante puede llevarnos a sentirnos vacíos o incluso a profundos cuestionamientos sobre el sentido de la vida y de lo que hacemos.
Sobre esto habló Brian Eno en Un año con apéndices hinchados: El diario de Brian Eno y explicó su experiencia personal:
“Tras varios meses de trabajo, poco a poco me voy desgastando y todo empieza a parecerme una rutina. Lo hago, y probablemente no lo hago del todo mal, pero me encuentro trabajando únicamente por inercia, impulsado por los plazos y los compromisos, como si las ideas no brotaran espontáneamente, sino que las exprimiera con dificultad. En el fondo de mi mente, aunque no lo admita, hay pensamientos desagradables que rondan en la oscuridad. Me susurran cosas como: 'Ya basta' y 'Te has quedado sin fuerzas'”.
Lo cierto es que el compositor y productor ha vivido este tipo de situaciones en varias oportunidades a lo largo de su vida, por lo que ha llegado a una conclusión sobre cómo encarar estos momentos de debilidad emocional: “La experiencia me ha demostrado que, cuando llego a este punto, todas las distracciones que pueda reunir solo sirven para aplazar las cosas. Es hora de afrontar la desesperación total e incondicional”.

Cómo sortear el estrés
Entre sus herramientas para sortear el estrés y la sensación de estar al borde del abismo está irse de vacaciones, una de las más comunes entre los trabajadores, aunque intenta hacerlo de manera despojada y en soledad. A su vez, Eno ha logrado identificar con el tiempo las constantes en su loop de pensamientos y sensaciones.
Así lo escribió:
“La cosa va así: yo pienso: ‘¿Para qué sirve todo esto? / ¿Qué sentido tiene? / No he hecho nada que me guste y no tengo ni idea de qué hacer después / Soy un cascarón vacío’. Esto dura un par de días, más o menos… Entonces, de repente, me doy cuenta —a propósito de algo muy insignificante, como la forma en que un avión cruza el cielo, el olor de los árboles, la luz del atardecer o recordar uno de los chistes de mi hermano— de que estoy disfrutando muchísimo y completamente feliz de estar vivo. Ninguna de las preguntas que me hice ha sido respondida. En cambio, como todas las buenas preguntas filosóficas, simplemente han dejado de importar”.
De este modo, el músico asegura que, luego de una etapa oscura, suele llegar el disfrute y la apreciación de la vida. “El proceso consiste en llegar al punto de dejar de intentar indagar en mi interior, simplemente soltar, ceder el control… Y en ese momento de rendición, de repente vuelvo a sentirme vivo. Es como saltar resignado al abismo y descubrir que uno puede dejarse llevar por las corrientes de aire, como en un sueño”, concluyó Eno.









