En la historia del rock, pocos artistas encarnaron una oposición tan contundente al ideario hippie como Iggy Pop. Considerado el "Padrino del punk", el líder de The Stooges construyó una identidad artística en contraste con el lema de "amor y paz" que dominaba buena parte de la escena a fines de los años 60.
Con el paso de los años, Pop amplió y sofisticó su gusto musical, pero nunca dejó de expresar las cosas que le disgustaban. Entre ellas figura una canción icónica del ideario contracultural de la época y es nada más y nada menos que "Marrakesh Express" de Crosby, Stills & Nash, a la que llegó a describir como "quizás la peor canción jamás escrita”.
Así lo declaró Pop en una entrevista con Rolling Stone, aunque sin mucha más argumentación. Mientras gran parte de sus contemporáneos celebraban la colectividad a través de composiciones amigables, Iggy y The Stooges proponían una estética radicalmente distinta, con guitarras distorsionadas y una performance en vivo que desafiaba cualquier atisbo de complacencia.
"Marrakesh Express", compuesta originalmente por Graham Nash y rechazada en primera instancia por The Hollies, se convirtió en uno de los himnos más luminosos de la era hippie, especialmente después de sonar en el festival de Woodstock.
Para Iggy, en cambio, representaba todo aquello contra lo que su banda reaccionaba. Si la escena californiana apostaba por la comunión, The Stooges respondían desde Detroit con una música urgente e iracunda. En ese contraste extremo puede leerse su desdén por "Marrakesh Express".









