A principios de los 70, cuando Elton John todavía no era la estrella que hoy todos conocemos, pasaba buena parte de su tiempo grabando demos para sellos discográficos. En junio de 1970, el productor Joe Boyd lo convocó para intentar hacer algo que, en retrospectiva, era casi una misión imposible: grabar versiones de canciones de Nick Drake con la esperanza de que otros artistas las adoptaran y las convirtieran en hits comerciales.
La tarea tenía cierta lógica desde el lado del negocio, pero ignoraba algo fundamental sobre Drake como artista. Eso dio como resultado una sesión que quedó sepultada durante décadas y que Elton comentó en una entrevista con Rolling Stone en 2020. "Cuando apareció gente como Nick Drake, los sellos querían ganar dinero consiguiendo que otros grabaran sus pistas", contó. "Por eso, en aquella época grabé para el sello Island Records algunas versiones de temas de él para hacerlos más comerciales y ver si alguien las quería grabar".
"Eran tan Nick Drake que nadie más podía realmente tocarlas", admitió John, quien luego fue aún más lejos: "Una vez que escuchas un disco suyo, no puedes hacerlo mejor que eso. Fue un experimento fallido, aunque amé grabar esas canciones porque son temas brillantes". John reconocía sin vueltas que había un terreno donde incluso su talento no alcanzaba. Quizás esto se deba a que Drake era todo lo que él no: introvertido, hermético, ajeno al espectáculo.









