En 1978, el productor Robert Stigwood lanzó una adaptación cinematográfica de Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band, el icónico álbum conceptual de The Beatles de 1967. La película tenía un elenco de lujo: Peter Frampton como Billy Shears, los Bee Gees como los Henderson Brothers y apariciones de Steve Martin, Alice Cooper, Aerosmith y Earth, Wind & Fire, entre otros. El productor George Martin, que había trabajado en el álbum original, también participó del proyecto, en parte porque temía que, sin él, el material recibiera menos respeto.
El resultado fue un desastre. Los críticos la destrozaron y la película terminó siendo recordada como uno de los proyectos más fallidos de la década. Para George Harrison, el problema no era solo la calidad del film, sino también lo que implicaba para las carreras de quienes participaron. En una entrevista con Rolling Stone en 1979, fue directo al señalar: “Me da pena Robert Stigwood, los Bee Gees y Pete Frampton por haberlo hecho, porque ellos se habían establecido por derecho propio como artistas decentes y, de repente… es como la cosa clásica de la codicia”.

“Cuanto más ganas, más quieres ganar, hasta que te vuelves tan codicioso que inevitablemente metes la pata. Y, aunque Sgt. Pepper es sin duda un éxito financiero, creo que dañó su imagen, sus carreras, y no necesitaban hacer eso”, agregó el guitarrista. Harrison sabía de lo que hablaba, ya que él mismo había visto de cerca cómo el dinero y la fama podían distorsionar las decisiones de los artistas y entendía mejor que nadie las consecuencias de quedar atrapado en la órbita de los Fab Four.
“Es como si The Beatles intentaran hacer a los Rolling Stones. Los Rolling Stones pueden hacerlo mejor", dijo. El tiempo le dio, en parte, la razón. La carrera de Frampton, que venía del enorme éxito de Frampton Comes Alive! en 1976, nunca volvió a alcanzar los mismos niveles. Sin embargo, los Bee Gees lograron sobrevivir: tenían suficiente capital acumulado para soportar el golpe, aunque la decadencia del género disco a fines de los 70 tampoco los ayudó. Décadas después, Frampton reconoció que lo habían engañado para participar: le prometieron que Paul McCartney también iba a estar en la película, algo que no ocurrió :“Me di cuenta desde el primer día de rodaje de que esto era un desastre”.









