Durante los años de mayor efervescencia de la Invasión Británica, The Rolling Stones no solo tuvieron que convivir con la competencia de otras bandas que buscaban conquistar las listas de éxitos. También les tocó afrontar las comparaciones que surgían entre los diversos grupos británicos que comenzaban a ganar popularidad a ambos lados del Atlántico. Para Mick Jagger, sin embargo, no todas esas asociaciones resultaban igualmente aceptables.
La realidad es que el músico nunca se caracterizó por esconder ni tamizar las impresiones que tenía sobre bandas y artistas contemporáneos. En una época anterior a las declaraciones "filtradas" por los equipos de prensa, tanto Jagger como Keith Richards podían mostrarse particularmente tajantes al hablar de otros músicos. De hecho, a lo largo de los años, el guitarrista apuntó contra bandas como Grateful Dead, mientras que Jagger tampoco tuvo reparos en expresar su desagrado por determinados grupos.
En algunos casos, esas críticas respondían simplemente a diferencias musicales o estéticas. En otros, tenían que ver con la constante tendencia de la industria y la prensa a comparar artistas. Ese fenómeno se volvió más evidente durante la década de 1960, cuando el éxito internacional de los Beatles y los Stones abrió las puertas para una enorme cantidad de bandas británicas que intentaron aprovechar el fenómeno.

Herman’s Hermits, el rival inesperado de los Stones
Dentro de aquella oleada apareció Herman’s Hermits, grupo formado en Mánchester en 1963 y liderado por Peter Noone. La banda se convirtió rápidamente en uno de los nombres más exitosos de la Invasión Británica, particularmente en los Estados Unidos, gracias a canciones como "I’m Into Something Good", "Mrs. Brown, You’ve Got a Lovely Daughter" y "I’m Henry VIII, I Am".
Su propuesta artística, sin embargo, se alejaba bastante de la imagen que los Rolling Stones pretendían construir alrededor del blues, el R&B estadounidense y una actitud decididamente provocadora. Precisamente por eso, Jagger encontraba particularmente irritante que los compararan constantemente.
"Una de las cosas más insoportables era salir a comer una hamburguesa y que algún tipo te preguntara: ‘¿Son Herman’s Hermits?’", llegó a declarar el vocalista en una entrevista recuperada por Far Out Magazine. De hecho, la situación parecía afectarlo mucho más que las comparaciones con algunos de sus principales contemporáneos, como el cuarteto de Liverpool.
Jagger odiaba la comparación
Aunque la supuesta rivalidad entre los Stones y los Beatles fue tema de debate durante décadas, ambas bandas tuvieron una relación más cordial de lo que sugería la narrativa construida alrededor de ellas. Podían competir en las listas, estar al tanto de los movimientos del otro e incluso acusarse ocasionalmente de copiar ideas, pero existía también un reconocimiento mutuo que era innegable.
Para Jagger, ser confundido con los Herman’s Hermits era otra historia. "Te mataba", aseguró sobre aquellos encuentros. Su reacción, según recordó, era bastante menos diplomática: "Entonces decía: 'Vete al diablo. Los Herman’s Hermits son una porquería'".
Con el paso de los años, las carreras de ambas bandas terminarían tomando caminos muy diferentes. Mientras los Herman’s Hermits conservarían su lugar como uno de los grupos más representativos de aquella primera ola británica, los Stones trascenderían aquel contexto para construir una de las trayectorias más extensas e influyentes de la historia del rock.









