Detrás del catálogo de The Beatles existieron opiniones internas que rara vez coincidieron con el veredicto del público. A lo largo de las décadas, los cuatro integrantes de la banda expresaron su descontento con canciones propias y ajenas, dando así una perspectiva poco vista sobre el proceso creativo.
Toda banda convive con la tensión entre la obra que se publica y se presenta en sociedad y la que sus creadores hubiesen querido pulir un poco más. En el caso de los Fab Four, esa tensión adquiere una dimensión particular porque se trata de canciones que moldearon generaciones enteras de oyentes.
A continuación, recopilamos las canciones menos favoritas de The Beatles de su propio catálogo.
John Lennon
El músico fue el más categórico en sus críticas. Describió "Good Morning Good Morning" como "basura desechable" y admitió haber escrito "Run For Your Life" sin mayor esfuerzo. Entre los temas que menos lo convencían figuraban "Let It Be", "Hello, Goodbye", "Birthday" y "Lucy In The Sky with Diamonds". Sobre "When I'm Sixty-Four", autoría de McCartney, fue directo: "Jamás soñaría con escribir una canción así".
Paul McCartney
Paul fue más medido, aunque no menos contundente. Encabeza su lista de desagrados "She Said She Said", uno de los pocos temas del grupo en los que no participó. También manifestó su distancia respecto a "Revolution 9", en parte por la presencia de Yoko Ono durante su grabación, y describió su propia composición "What You're Doing" como un simple relleno.
George Harrison
En varias ocasiones, Harrison apuntó contra el repertorio de McCartney. Por ejemplo, tildó a "Maxwell's Silver Hammer" como la peor sesión de grabación que atravesó el grupo, asegurando que se extendió durante semanas de forma agotadora. También expresó poco entusiasmo por "Ob-La-Di, Ob-La-Da" y, llamativamente, por "Don't Bother Me", una canción de su propia autoría.
Ringo Starr
Ringo confesó que tiene un vínculo incómodo con "Love Me Do", el primer single de la banda, en cuya grabación fue reemplazado sin previo aviso por un baterista sesionista. Compartió con Harrison el rechazo hacia "Maxwell's Silver Hammer" y, en uno de los contrastes más llamativos, admitió su digusto por "Here Comes the Sun", uno de los temas más queridos de George, debido a la dificultad que le imponía su compás.









