Lou Reed no fue solo uno de los arquitectos del under neoyorkino, sino también uno de sus críticos más implacables. A lo largo de su carrera, el fundador de The Velvet Underground dispensó opiniones sobre sus contemporáneos sin guardarse nada.
En un extenso artículo, calificó a Frank Zappa como el músico "más sin talento" del género, describió a Roxy Music como "aburridos", tildó a Pete Townshend de "incompetente" y hasta se animó a decir que si te encontrabas con Bob Dylan en una fiesta, seguramente "le dirías que se callara".
Sin embargo, ninguna de esas sentencias alcanzó la contundencia que reservó para Alice Cooper. Ante la pregunta por la banda del músico, Reed respondió lo siguiente: "Dios, ¿de verdad quieren mi opinión sobre ELLOS? (...) Son el peor y más repugnante aspecto del rock", dijo.

Dos artistas en las antípodas
La diferencia entre ambos artistas era visible. Reed concebía la música como una forma de hacer poesía sin muchos adornos, desde una narrativa cercana a la experiencia cotidiana. Cooper, en cambio, edificó su carrera sobre la teatralidad y el desborde, la puesta en escena y las grandes producciones orquestales.
Cooper siempre se mantuvo distante de la polémica. En una de sus breves menciones al tema, comparó la colaboración de Reed con Metallica con el hecho de que Iggy Pop se juntara a hacer una canción con ABBA, dejando al oyente la tarea de identificar quién ocupaba cada rol en la analogía.










