Categorías: Indie Ayer
| Publicado
06/07/2020

Del hippismo a la experimentación: Los influyentes viajes de Pink Floyd a las Islas Baleares

Historia de unas vacaciones que expandieron los paradigmas de la música psicodélica.

Pink Floyd en Formentera en el verano de 1967 - Foto: L. Cornor

Cuando uno se encuentra por primera vez con la potencia visual y sonora de The Dark Side of the Moon, surge una pregunta: ¿qué fue lo que inspiró a Pink Floyd a gestar una las obras cumbres del rock psicodélico? La respuesta tiene un nombre claro aunque poco reconocido: las Islas Baleares.

Durante el verano de 1966, Roger Waters viajó a las Islas Baleares y entró en contacto con Aubrey Powell Po y Storm Thorgerson, dos ingleses residentes en Formentera. Ambos se encontraban organizando lo que sería Hipgnosis, el grupo de diseño gráfico que revolucionó para siempre el concepto de portadas de álbumes de rock. Encantado por la energía del lugar y por las ideas gráficas y visuales de Audrey y Storm, el bajista prometió seguir en contacto y volver con el resto de la banda el verano siguiente.

Un par de semanas después del lanzamiento de The Piper at the Gates of Dawn, el LP debut de Pink Floyd, Roger regresó a Formentera, acompañado esta vez por Syd Barrett, Nick Mason y Richard Wright. La banda pasa casi un mes en la isla, en el que afianzan su relación con el dúo de diseñadores y les proponen diseñar las portadas de sus futuros discos. Hipgnosis realizó el arte de tapa de su segundo LP, A Saucerful of Secrets (1968), y todos los discos que editaron desde entonces hasta Animals (1977).

Durante la primera estadía de la banda en las Islas Baleares, la energía del lugar termina de afianzar varios conceptos e ideas relacionados con la importancia de la experiencia sensorial en los sonidos y la composición musical. Por ese entonces, Pink Floyd era una banda vanguardista que buscaba ir más allá de los cánones psicodélicos de la época. Intuyendo que la cultura hippie no iba a durar para siempre, durante ese verano en Formentera comenzaron a entender su música como una constante evolución basada principalmente en la experimentación.

En ese viaje a Formentera hubo un último intento de recomponer la salud mental de Syd Barrett. El médico escocés Sam Hutt era íntimo amigo de la banda y un avezado psiconauta. Sam procuró hacer una regresión en el tiempo con el objetivo de lograr que Syd retorne a su antigua personalidad, luego del trastorno mental que había sufrido en octubre de 1967 debido a una sobredosis de LSD. El experimento fue en vano, y tres meses después Barrett abandonaría Pink Floyd. Sin embargo, su relación con las Baleares se intensificó. En el medio de las grabaciones de The Madcaps Laughs, su primer disco solista, Barrett decidió pasar el verano de 1969 en Ibiza. En el transcurso del viaje, conoció a la española Gayla Pinion quien se volvería la última mujer con la que mantuvo una relación amorosa. Luego de esto se recluyó en la casa de su madre en Cambridge y permaneció ahí más de 30 años hasta su muerte en 2006. Barrett dedicó a Gayla una de sus canciones más emblemáticas, “Wined and Dined”, con los famosos versos: “Wined and dined/Oh, it seemed just like a dream/Girl was so kind/Kind of love I’d never seen/Only last summer/It's not so long ago” (Habiendo comido y bebido, parecía como un sueño. La chica era tan amable, un tipo de amor que nunca había visto. Solo el verano pasado, no hace tanto tiempo).

Ya sin Barret, en 1969 Pink Floyd compuso la música del film More, ópera prima del director suizo Barbet Schroeder que retrataba el fenómeno hippie en Ibiza. Varias de las canciones la compusieron durante su nueva estadía en las Islas Baleares, como “Cymbaline”, “Ibiza Bar” y “Cirrus Minor”.

Ese mismo año sacaron su cuarto disco de estudio, Ummagumma, en el cual comenzaron a profundizar en el uso de los silencios en su música y a dejar de lado la efervescencia psicodélica, sentando las bases para la constitución de un nuevo sonido que estaría a mitad de camino entre el futuro rock progresivo y el rock espacial.

Si bien las primeras referencias compositivas de The Dark Side of the Moon aparecieron primero en “Atom Heart Mother Suite” (canción que la banda le negó a Stanley Kubrick para usarla como banda sonora de su film La naranja mecánica) y luego en “Echoes”, hubo otro hecho en particular que sembró sin querer el germen de lo que sería su disco más celebre. Hacia fines de 1969, mientras la banda preparaba las canciones del film More, el director italiano Michelangelo Antonioni los contactó para formar parte de la banda sonora de su film Zabriskie Point. Entre los demos que le entregaron al cineasta se encontraba uno titulado “The Violent Sequence”, que fue rechazado por Antonioni pero rescatado más tarde como la base de “Us and Them”, una de las canciones centrales de The Dark Side of the Moon.

La influencia de las Baleares puede observarse en las portadas del soundtrack de More, con la imagen del viejo molino de la Mola en Ibiza, y en los psicodélicos experimentos acuáticos de la portada del disco Meddle (1971). Pero una de las referencias más evidentes aparece en la portada de The Dark Side of the Moon. Las Islas Baleares son consideradas uno de los puntos magnéticos más potentes del mundo, junto con las pirámides de Egipto, las pirámides mayas y las ruinas del Machu Picchu. Los triángulos del arte de tapa, diseñados una vez más por Hipgnosis, muestran la fuerte influencia de este polo magnético en el desarrollo estético de la banda británica.

La experiencia de Pink Floyd en las Islas Baleares representa una gran parte de la contracultura de los 60, cuyos paradigmas estéticos y sonoros fueron evolucionando con el tiempo. Las islas, así como la música de Pink Floyd, serían un foco de inspiración durante los 80 y 90 con la llegada del IDM y la explosión mundial de la electrónica y la cultura club. La influencia recíproca entre las islas y la banda ayudó a construir uno de los legados artísticos más importantes para la música del siglo XX.



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