Gibson Brands Inc., una de las compañías de instrumentos musicales más grandes a nivel mundial, se ha declarado en bancarrota.

A través de un comunicado, la compañía con sede en Nashville y sus subsidiarias estadounidenses anunciaron que han presentado casos de reorganización pre-negociados en virtud del Capítulo 11 del Código de Bancarrota de los EE. UU. Además, la empresa dejó saber que contará con una inyección de 135 millones de dólares en nuevos créditos que la ayudarán a continuar operando durante sus procesos de reorientación y quiebra, además de terminar con un departamento de dispositivos de audio personales del que disponía Gibson tras la compra de parte del negocio a Philips en 2014.

“En los últimos 12 meses, hemos logrado avances sustanciales a través de una reestructuración operativa. Hemos vendido marcas no esenciales, aumentado los ingresos y reducido las demandas de capital de trabajo. La decisión de volver a centrarnos en nuestro negocio principal, Musical Instruments, combinada con el importante respaldo de nuestros tenedores de bonos, creemos que asegurará el largo plazo de la compañía. estabilidad y salud financiera”, dijo el gerente general de Gibson, Henry Juszkiewicz, en el escrito.

Además, el ejecutivo afirmó:

“Es importante destacar que este proceso será prácticamente invisible para los clientes y todos pueden seguir confiando en Gibson para proporcionar productos y servicio al cliente incomparables”.

Según un informe judicial de la firma de consultoría de gestión que ayudará al pivote de la empresa, el negocio de electrónica de Gibson había quedado “atrapado en un círculo vicioso en el que carecía de liquidez para comprar inventario e impulsar las ventas”.

Los ingresos anuales de Gibson cayeron casi mil millones en los últimos tres años. La empresa tiene deudas de entre 100 y 500 millones, y debe dinero a, al menos, otras 26 compañías, incluidos los proveedores; por otro lado, las regulaciones de importación sobre la madera utilizada en sus productos han obstaculizado su negocio en los últimos años, al mismo tiempo que se ha producido una caída dramática en la venta de guitarras en general.

A pesar de este mal momento, Gibson, que también posee y fabrica instrumentos musicales bajo otras marcas familiares como Epiphone, Kramer, Steinberger, Dobro y Baldwin, sigue siendo un gigante en su industria, y el renovado enfoque de la compañía en su negocio de instrumentos podría permitirle explorar formas nuevas de atraer a los fanáticos de la música.

“Estamos agradecidos por el apoyo continuo de nuestros empleados, clientes, distribuidores, socios y proveedores a medida que avanzamos en el proceso de reestructuración. El nombre de Gibson es sinónimo de calidad y las acciones de hoy permitirán a las generaciones futuras experimentar el sonido, el diseño y la artesanía inigualables que nuestros empleados ponen en cada producto de Gibson”, señaló Juszkiewicz.

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