Hace algunos días te poníamos al tanto del conflicto legal que Sony estaba sufriendo debido a Michael, el álbum póstumo de Michael Jackson que contiene tres canciones que, según muchos fanáticos, fueron cantadas por Jason Malachi, un conocido imitador del Rey del Pop.

Tras días intensos en la corte y un gran malentendido sobre lo que ocurrió en el tribunal de primera instancia, tanto la compañía japonesa como la familia de Jackson y dueña de sus derechos artísticos pueden por fin descansar en paz, ya que, según informa Billboard, ganaron la apelación realizada en el estado de California, revirtiendo la decisión del tribunal de primera instancia.

“Concluimos que la representación cuestionada -que Michael Jackson fue el cantante principal en los tres temas disputados- no promovió simplemente la venta del álbum, sino que también estableció una posición en un tema controvertido de interés público”, escribió el juez de apelaciones de California, Elwood Lui.

“La identidad del artista en las tres canciones fue un asunto controversial de interés para los fanáticos de Michael Jackson y otros que se preocupan por su legado musical. La identidad del cantante principal también forma parte de la importancia artística de las canciones En estas circunstancias, las declaraciones de los apelantes sobre la identidad del artista no eran simplemente palabras comerciales, sino que estaban sujetas a la protección completa de la Primera Enmienda, por lo que están fuera del alcance de una demanda procesal desleal o un reclamo de protección al consumidor en el caso”.

Además, en su escrito, Lui agregó que “la ausencia del elemento de conocimiento personal es muy importante aquí”.

“Debido a que los apelantes carecían de un conocimiento real de la identidad del cantante principal en las controversiales canciones, sólo pudieron sacar una conclusión sobre ese tema de su propia investigación y la evidencia disponible. Bajo estas circunstancias, las declaraciones del apelante sobre la identidad del cantante ascendieron a una declaración de opinión más que un hecho. La falta de conocimiento personal aquí también significa que las declaraciones impugnadas de los apelantes no se ajustan a la definición de discurso que ‘es menos probable que se calme con una regulación adecuada'”.