Después de un año de cruces judiciales, Universal Music Group (UMG) y la compañía de inteligencia artificial Udio anunciaron un acuerdo que pone fin a la demanda por infracción de derechos de autor que la discográfica, junto a Sony Music, Warner Music Group y la Recording Industry Association of America (RIAA), había presentado contra Udio y la empresa Suno en 2024.
En aquel momento, UMG acusó a Udio de haber infringido derechos de autor "a una escala casi inimaginable" al entrenar sus modelos de inteligencia artificial con grabaciones pertenecientes al sello. Sin embargo, un comunicado reciente señala que ambas partes ahora colaborarán en el desarrollo de una nueva plataforma comercial de creación, consumo y streaming de música impulsada por IA, que será lanzada en 2026.
El acuerdo también incluye una compensación económica para UMG y la creación de un marco de licencias que regula el uso de sus grabaciones y composiciones dentro del sistema de Udio. Los artistas y compositores que forman parte del catálogo de UMG podrán recibir pagos por el uso de sus obras en el entrenamiento de los modelos y en los resultados generados por la IA, y tendrán la posibilidad de optar por participar en la iniciativa.
Según detalla el comunicado compartido por Pitchfork, las canciones creadas con el modelo actual de Udio serán controladas dentro de un entorno cerrado, con sistemas de huella digital y filtrado antes de ser publicadas. La nueva suscripción permitirá a los usuarios crear mashups, remixes y cambios de tempo sobre obras licenciadas, e incluso intercambiar voces con artistas de UMG que acepten participar, aunque todo el contenido se podrá escuchar solamente dentro de la plataforma.
"Este momento da vida a todo lo que hemos estado construyendo: unir la inteligencia artificial y la industria musical de una forma que realmente defienda a los artistas", declaró Andrew Sanchez, cofundador y CEO de Udio. "Juntos estamos creando el entorno tecnológico y comercial que ampliará lo que es posible en la creación y la experiencia musical", agregó el empresario.
El conflicto llegó a un punto de quiebre en junio de 2024, cuando UMG y los demás sellos mencionados denunciaron que servicios como Udio y Suno utilizaban grabaciones protegidas por derechos de autor para generar contenido musical sintético. Entre las pruebas citadas en la demanda figuraban imitaciones de artistas como Michael Jackson, Bruce Springsteen y ABBA, fragmentos de Mariah Carey, The Beach Boys, Green Day y hasta el fenómeno viral "BBL Drizzy", que replicaba la voz de Drake.











