A lo largo de los años 60, muchas canciones del pop británico estuvieron marcadas por el clima cultural de la época. Sin embargo, pocas lograron retratar la vida cotidiana de una ciudad con tanta sensibilidad como “Waterloo Sunset”, una de las composiciones más celebradas de The Kinks. Escrita por Ray Davies, la pista nació a partir de recuerdos personales vinculados a un lugar muy específico de Londres: la zona alrededor de Waterloo Station, una estación de subte.
Descrito por Dave Davies, el hermano de Ray, como “un extracto de un diario que nadie tenía permitido leer”, el track describe la mirada de un narrador solitario que observa la vida en Londres mientras varias parejas se encuentran cerca de una estación de tren y cruzan el río Támesis al caer la tarde.
“‘Waterloo Sunset’ me vino a la mente en un sueño”, le dijo Davies a Classic Rock sobre el origen del tema. “Me desperté y ahí estaba. Originalmente quería llamarlo 'Liverpool Sunset'. Me encantaba Liverpool y el Merseybeat. Pero ya sabes lo que dicen los escritores: escribe sobre lo que conoces. Conocía Londres mejor que Liverpool. Así que lo cambié”.
Acto seguido, recordó: “Waterloo fue un lugar clave en mi vida y vi varias puestas de sol ahí. Estuve ingresado en el Hospital St. Thomas cuando era chico y estaba muy enfermo, y contemplé el Támesis. Más tarde, solía pasar por la estación en tren cuando iba a la escuela de arte. Y conocí a mi primera novia, que se convirtió en mi primera esposa, en el Embankment de Waterloo”.









