A fines de la década de 1970, Frank Zappa atravesaba uno de sus períodos más prolíficos. Lejos de haber sido absorbido por la nueva ola que reconfiguró el panorama musical tras el punk, el exlíder de The Mothers of Invention publicaba discos a un ritmo imparable, abarcando géneros que iban desde la música orquestal hasta el jazz fusión. Solo en 1979 lanzó cinco LPs, entre ellos la ópera rock dividida en tres partes Joe's Garage.
Pero fue en marzo de ese año cuando llegó su álbum más vendido: Sheik Yerbouti, el vigésimo sexto de su carrera. Concebido a partir de grabaciones de conciertos realizados durante los dos años previos —principalmente en el Hammersmith Odeon de Londres en enero de 1978— y luego retrabajado en estudio, el material condensaba el humor corrosivo y la irreverencia que definían al músico californiano.
En ese contexto nació "Flakes", segunda pista del disco y uno de los momentos más recordados de aquel período del músico. La canción arranca como una diatriba contra los trabajadores poco confiables, una expresión del reconocido libertarismo de Zappa, quien nunca ocultó su desprecio por los sindicatos y los gremios, a los que acusaba de "obstaculizar la autonomía artística". En el argot de la costa oeste, un "flake" era el equivalente a un obrero informal e irresponsable, y Zappa aprovechó el término para desplegar su capacidad satírica.

La imitación de Bob Dylan
Lo que convirtió a la pieza en algo más que una ironía política fue la aparición de una imitación de Bob Dylan ejecutada por Adrian Belew, entonces guitarrista de la banda. La anécdota la contó el propio Belew en una entrevista con la revista Gadfly en 1999: "Cuando me enseñó 'Flakes', también tenía que cantarla. Era algo raro. Sonaba tan mal que me parecía que era él haciendo una imitación de Bob Dylan. Sonaba como una canción folk, que era todo lo contrario de lo que era. Entonces, en broma, empecé a cantar junto con él imitando a Dylan, y él me dijo: 'Eso es, eso va al show, tú lo vas a hacer'".
Zappa, quien dependía de Belew para doblar partes vocales en vivo debido a sus dificultades para cantar y tocar simultáneamente, no le dejó margen de negativa. La parodia no implicaba, sin embargo, desprecio. Zappa había declarado en más de una ocasión que "Like a Rolling Stone" era una canción tan buena que casi lo había llevado a abandonar la música. Por su parte, el propio Dylan, años después, reveló que escuchar Freak Out! lo había acompañado durante el aislamiento. "Frank Zappa estaba años luz adelantado a su tiempo", sentenció.









