Antes de saltar a la fama mundial como miembro de Guns N’ Roses, Duff McKagan había tocado en una docena de bandas en Seattle, influenciado por grupos de la talla de Ramones y Sex Pistols. Sin embargo, cuando empezó a estudiar con seriedad el bajo, hubo un músico que lo dejó sin palabras: John Paul Jones, integrante de Led Zeppelin.
El momento que cambió la visión de Duff sobre su colega ocurrió cuando fue convocado para participar en un tributo a Jimmy Page en Seattle. Para prepararse, tuvo que aprenderse el repertorio de la banda desde adentro; no como oyente, sino como músico. Eso significaba prestar especial atención a lo que hacía Jones en cada canción, algo que no resulta sencillo cuando Page, Robert Plant y John Bonham ocupan tanto espacio en escena.

En una entrevista con Loudwire, McKagan describió lo que descubrió al realizar ese ejercicio: “Me impactó de verdad cuando fui parte de un tributo a Jimmy Page en Seattle y me puse a estudiar en serio su material. Hablo de como siete horas por día. Fue ahí cuando gané una verdadera apreciación por John Paul Jones. Era fluido, sin esfuerzo y hermoso. Podría decir tanto sobre John Paul Jones. Era un maldito de los buenos”.
Lo que Duff identificó en aquella oportunidad es algo que muchos oyentes casuales de la banda pasan por alto: Jones no solo acompañaba a sus compañeros, sino que construía un contrapunto constante con la batería de Bonham y creaba una base rítmica sobre la que Page podía soltar todos sus riffs, algo que se vuelve especialmente evidente en temas como “The Lemon Song” o “Achilles Last Stand”.









