Alfonso Cuarón es uno de los directores latinoamericanos más reconocidos del mundo y es con Roma que vuelve a hacer una película en español (la última había sido Y Tu Mamá También en el 2001). Roma viene de ganar el León de Oro en el Festival de Venecia (primera vez para una película mexicana) y se dice que va avanzando fuerte hacia los Oscars del año que viene.

Fue justamente la ausencia del Chivo Lubezki (premiado Mejor Director de Fotografía en el 2015, 2016 y 2017) una de las primeras cosas que llamaron la atención en la pre-producción de Roma. Cuarón y El Chivo son una dupla infalible pero esta vez El Chivo ya tenía compromisos programados y fue entonces Cuarón quién además de escribir, dirigir, co-producir y editar la película, dirigió la fotografía y lo hizo como su gran amigo lo haría: inmersivos planos secuencias, close-ups que transmiten intimidad y en ocasiones un buen trabajo de profundidad de campo en los que los personajes se funden con el ambiente. Todo esto en blanco y negro monochrome, sin grano.

90% basada en memorias personales, Roma es un retrato de relaciones familiares en medio de fuertes cambios sociopolíticos que México atravesó en los ’70, cuando violentos grupos paramilitares combatían protestas estudiantiles en las calles.

Inspirada por las mujeres de su infancia, la película monta su luz sobre Cleo y Adela, dos empleadas domésticas con las que Alfonso compartió su infancia y su pubertad. Estos personajes fueron caracterizados por actrices no profesionales a las que el director les entregaba el guion por la mañana, sin dejarles tiempo de practicar, para que todo fuese más auténtico. Y así fue: hubo escenas que se filmaron en una sola toma. La tercera mujer en la película es Sofía, personaje que caracteriza a la mamá de Alfonso, una mujer que intenta convivir con las largas ausencias de su esposo. Personal y poética en los detalles, Roma es, en palabras de Cuarón, la película más esencial de su carrera.

Aunque producida por Netflix, la película rodada en 65mm digital se estrenará en los cines el 7 de diciembre para poder disfrutar en profundidad de su imagen y su sonido Dolby Atmos. Una semana después llegará a Netflix, decisión acertada de la compañía streaming que se ya ha ganado suficiente enemistad con muchos amantes del cine en su intento de volverlo obsoleto. Este conflicto tuvo su clímax con el estreno directamente en streaming de Okja, que le sacó la posibilidad a Netflix de ser nominada con producciones propias en el Festival de Cine de Cannes, presidido justamente por quien luego de escuchar el primer pitching de Cuarón, le recomendó hacer de Roma una película mucho más personal. Y en lo personal yace su fortaleza.

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