Foto: Facebook de Joji

El historial de Joji es poco más que prolífico en la web: tuvo dos canales en YouTube durante más de cinco años y entre ambos lograron sumar varios millones de suscriptores. En ellos desplegaba un humor bizarro acompañado por desafíos absurdos y a veces un poco de música. Creó personajes interpretados por él mismo y su figura en la red comenzó a destacarse y a ganar adeptos, con contenido que muchas veces no era el mejor o el más original. Pero la popularidad nada tiene que ver con la calidad.

Hace un año la cosa se puso más seria y Joji (de nombre real George Miller) decidió dedicarse tiempo completo a la música, borrando todo ese pasado hilarante con canciones ultra melancólicas. En noviembre de 2017 edito su EP debut llamado In Tongues, el cual recibió críticas bastante tibias y dejó algunos singles valiosos en el camino como “Will He”, una balada romántica y tóxica acompañada de coros repetitivos.

Los sonidos de este cantante de 26 años radicado en Estados Unidos pero nacido en Japón, se despliegan entre el R&B, el lo-fi y el trip-hop. Sus letras son emocionales, tristes y acompañan a la perfección el espíritu ralentizado de su música, atravesado siempre por las rupturas más que por los encuentros. Como parte del colectivo asiático de hip-hop 88rising, desde sus inicios colaboró en discos que surgieron del proyecto y se embarcó además en un tour en conjunto.

El pasado mes de octubre editó su primer LP titulado Ballads 1 y su sonido mantiene ciertas similitudes con el de su primer trabajo, siendo un muestrario de baladas. El single que apuntala todo este trabajo es la expansiva “Slow Dancing in the Dark”, una canción que habla tanto de la decepción como de la redención. Pero además de esta decepción amorosa incontenible, Ballads 1 se refiere a una búsqueda de una madurez musical donde los sonidos desean ensamblarse sin esfuerzos y que todo fluya. A veces a Joji le resulta demasiado fácil y el resultado es muy satisfactorio. Otras veces no tanto, pero no quiere decir que su propuesta no sea interesante. La atmósfera lluviosa, nocturna y exagerada de sus canciones parece salida de una película asiática de drama.

El lo-fi en este disco todo lo ocupa, lo rebalsa, desde el piano que abre el disco en “Attention” llegando hasta la más despierta y potente “Yeah Right”. Las voces de Joji poco se modulan, algo difícil de encontrar en estas épocas de reivindicación plena y constante del vocoder como un instrumento más. El resto de los elementos son pocos y se repiten en todo el tracklist: unas bases fuertes que buscan generar una atmósfera expansiva y grandilocuente, un teclado o un piano y su voz, tornándose grave cuando quiere ser interesante o cuando planea reforzar el gran drama de toda su lírica.