Foto: Facebook de El viejo hombre de los Andes

Es casi ingenuo cuando deliberadamente ignoramos nuestro potencial artístico. Para el caso ecuatoriano, esta ignorancia genuina se manifiesta en la vergüenza silenciosa de sus propias raíces causada por las reminiscencias de una mentalidad colonial palpable. Con el propósito de revertir esta situación y hacer de las raíces el único motivo por el cual hacer música, ZZK Records está cocinando una antología hace un par de años que podría cumplir esta misión.

EVHA o mejor conocido como El viejo hombre de Los Andes, se suma al conjunto de artistas cuyo objetivo es la recuperación de la vanguardia folklórica de la música andina. El conjunto de Mateo Kingman encuentra en los cantos andinos tradicionales y ancestrales la particularidad multiétnica ecuatoriana que le hacía falta a la música moderna.

Los ritmos selváticos y precolombinos de EVHA hicieron de su primer álbum, un relato. Canciones como “Culebra de Monte”, que nos habla de las mujeres y de la luna a la vez, conforman la hermosa lírica arbitraria de una vida pasada. Sigue “Apaga señor el fuego”, una conmemoración moderna y casi rockera de los famosos cantos de Las Tres Marías, que mezclado entre beats y loops de charangos atormenta nuestras almas.



Llegados casi a la mitad del álbum, el oído siente la transición hacia un descenso siniestro pero espiritualmente placentero. Suena “Uiuí” y una voz con timbre latino y a la vez costeño canta “si te vas yo me muero” para hacernos saber que los amoríos inconstantes son, en fin, los únicos amoríos eternos; van y vuelven, y de alguna forma siempre están. Pero EVHA sabe muy bien que el amor más importante es aquel que sabe abrazar la soledad, por eso suena “Free” en honor a un saludable aislamiento individual que la luna acompañará siempre.

Para explorar y abrir los ojos al reencuentro de sus propias raíces, EVHA excavó hasta el fondo de las venas latinoamericanas para crear “Caminar donde sea”. Se trata de una canción que venera el camino formado por la intriga insaciable de una creación artística auténtica. Por eso del final, debemos calmar el espíritu y limpiar el alma para despedirnos. Hierven los cuerpos y “La sangre ya se limpió”: una purga a la locura que se acelera al ritmo de un rap y los cantos agudos del más allá de Renata Nieto.

Las influencias de artistas tales como Enrique Males y Las Tres Marías son solo algunos de los condimentos para reintroducir las raíces de la cultura afro-indígena ecuatoriana a una generación de millenials fanáticos de híbridos musicales de la electrónica. Cumbia-amazónica, tecno-folklore, son solo los adjetivos que nos ubican en aquel ritual ancestralmente moderno que crea el vaho pantanoso de EVHA.