Foto: Cameron McCool

Angel Olsen se perdió en lo oscuro del bosque para salir con su obra cumbre. All Mirrors es un renacer artístico con un fuerte trabajo vocal que la consagra como una voz referente de su época. Angel acomete frente a la oscuridad en búsqueda de sanación, escucharla proyectar su voz es sentirla estremecer. Durante su carrera acumuló un caudal suficiente de hits, pero su nuevo disco es una afrenta hacia la superficialidad abocado a producir una oda suprema al arte.

Con All Mirrors el repertorio de la cantautora estadounidense se nutre de nuevos climas conmovedores. Un firme down-tempo y un dolor arraigado la sumergen en un mar de sintetizadores. Con el mundo rendido a sus guitarras estridentes y alaridos de reivindicación, esta vez decidió refugiarse en sus emociones. Tras una temporada en el infierno del desamor, Angel ha vuelto con los sentimientos a flor de piel. Los climas épicos evocan al florecer de Lana Del Rey y sus melodías llegan a la impensada cercanía del último Lennon solista. Con la eléctrica en el armario y el piano regado de lágrimas, Angel Olsen aterriza en la cima de su inspiración.

El disco empieza con «Lark» su canción mas larga, una declaración de principios. Angel espera a que el clima etéreo de sintes y cuerdas domine el ambiente para alzar su voz más allá de lo concebible. En el video de la canción ella escapa, en la canción se encuentra. De hecho, en el video del segundo track, «All Mirros», el desenlance la pone cara a cara con su propio reflejo. Esta pugna por huir y encontrar una verdadera identidad impregna a su obra de simbolismos. En su huida hacia el mar encuentra caballos bebiendo de las olas, un juego simbólica que obnubilaría al propio García Lorca.

Desde la salida de su disco My Woman, Angel Olsen se encontraba en el umbral del mainstream mundial. Pero al tomar el lado oscuro, su postal indie folk ha dado paso al oscurantismo gótico. Como Madonna en «Frozen», aquí Angel zigzaguea hacia el pop barroco sin haber dado señales previas. El mensaje de la canción «All Mirrors» lo pone de manifiesto. «Standin’, facin’, all mirrors are erasin’/Losin’ beauty.» Pese a la tentación del estrellato, Olsen frena al borde del abismo y abre sus alas oscuras antes de saltar. Los guiños estilísticos la acercan a artistas de la talla de Björk y la alejan del hit radiable. Con interludios sofisticados y cajas rítmicas experimentales, nuestra heroína ha perdido el apuro: ya no va por la fama sino por la gloria.

All Mirrors no es un disco vintage, es un nuevo género que aflora de su desengaño. El álbum sigue con «New Love Cassette», posible himno con un halo a Tame Impala en las bases. Luego «Spring» la sumerge en aguas nuevas, con una melodía que evoca a Lennon pero ella canta como Drugdealer. La canción «Impasse» es la más experimental de su carrera, en un intenso afán por no caer en lugares comunes. Hacia el final del disco la prosa se vuelve desgarradora. En «Tonight» canta un llanto de congoja aguda y los arreglos para cuerdas sopesan lúgubres lamentos.

A las puertas de la consagración, Angel Olsen ha dado un giro trascendental a su carrera. Misticismo sombrío y una alta dosis de catarsis le ha costado su disco más logrado y sufrido. Estos giros estilísticos configuran su obra discográfica como una totalidad aún por descifrar. Ya estamos advertidos que al querer descifrarla nos vamos a encontrar solo con reflejos.

Angel Olsen – All Mirrors

2019 – Jagjaguwar

01. Lark
02. All Mirrors
03. Too Easy
04. New Love Cassette
05. Spring
06. What It Is
07. Impasse
08. Tonight
09. Summer
10. Endgame
11. Chance

Angel Olsen – Lark