Pleno otoño y Alejandro Álvarez llega con su hermano Francisco a un barcito en Florida. Desde hace un par de años llevan adelante a Barco, una banda de pop «romántica y melancólica», que ya tiene dos discos de estudio en su haber, y un tercero bajo el brazo.

Nacidos y criados en el conurbano, Ale, vocalista y guitarrista, se unió con Pancho en batería, con Justo Scipioni en bajo y con Ramiro Cremona en teclado, para sacar a flote esta banda que se las ingenió para, en ocho años, aprender a «hacer una canción con estribillo y eso, que cuando arrancamos no sabíamos ni hacer.»

Este mes van a volver por tercera vez a México. ¿Por qué van tan seguido?
Pancho: México para una banda es un país muy grande. La gente es fan, son muy efusivos, hay mucho mercado. El año pasado, la segunda vez que fuimos, nos quedamos tres meses, de septiembre a diciembre. Fue como un «toquemos todo lo que podamos, que es caro ir y volver y volver a ir» y así metimos 15 shows. Algunos salieron acá, algunos allá… «Sin darnos cuenta», una balada de amor, la presentamos como single allá. Es un país que tiene un público que te sigue, que quiere tu remera, tu taza, tu pin, y que te escucha.

¿Cómo viven ese transición, la de remarla a que alguien quiera tu taza?
Ale: Eso es lindo, que te sigan de esa manera. Se armó un grupito de gente que quiere saber de nosotros, que está en contacto. Es un modo de relacionarse con el mundo, nuestra historia también necesita ese feedback. Para nosotros eso es verdadero. Queremos que guste, seguir viajando, vender muchas remeras, muchos pins.

Y vender muchos discos, ¿no? Hablando de eso, tienen un álbum nuevo.
Pancho: Sí, tenemos un disco nuevo que se está mezclando, creemos que por septiembre ya va a estar listo. Se va a llamar Costa Brava y este viernes estrenamos el primer single en Niceto: «Pensamiento para dos», que la tiene de invitada a Anita Álvarez de Toledo.
Ale: El dato de color es que el estudio donde lo hicimos es donde los Les Luthiers grabaron siempre y que recién ahora lo abrieron, después de 30 años. Dos de nuestros sonidistas, Nano Garín y Andrés Leggio, estaban laburando ahí y lo empezaron a abrir para bandas muy puntuales. Y allá fuimos. Es un estudio hermoso, suena hermoso, estamos contentos.

Este viernes están en Niceto con los chicos de Un Planeta. ¿Por qué un show compartido?
Ale: Nos cruzamos con los chicos de Un Planeta en México las dos veces que fuimos y siempre quedaba eso de «Eh, ¿cuándo una fecha juntos?». Se dio que la fecha estaba libre en Niceto y dijimos que sí.
Pancho: Creo que lo tomamos más como un intercambio. Nuestros últimos conciertos también fueron compartidos, con Conociendo Rusia, con Dorian. Y este show también es así, el viernes vamos a tocar acá y después vamos a ir a La Plata con ellos, que en ocho años de banda no tocamos nunca.

Ellos acaban de sacar un tema usando lenguaje inclusivo, ¿cómo se llevan con eso?
Ale: Estamos al tanto de todo, pero la banda nunca tuvo una conexión con lo social en cuanto a las letras, una bajada de línea. Nuestras canciones están más ligadas al amor, a lo que nos pasa a nosotros en la vida, a nuestra percepción del mundo.

¿Cúal es esa percepción?
Ale: Definitivamente es romántica, melancólica… a veces con un contrapunto de baile. Historias de amor, rupturas, baladas, desencuentros. No tenemos una bajada de línea social, no hablamos de los gobiernos… yo pienso que hay mucha gente idónea y que está interesada en eso. Cuando escucho un tema de Los Piojos o de Fito de ese corte digo «esto está bien hecho.» Son gente que tiene otro bagaje, otro kilometraje encima. No es estar cerrado igual, eh, capaz en algún momento pinta, que salga de corazón, fuerte, con enojo, porque es lo que te produce… porque ¿de dónde viene el lenguaje inclusivo? De tener que lidiar con un sistema machista insoportable, y por el resto, es verdad que hay una sociedad que se caga de hambre, es un país difícil. Pero de ahí a las letras, no por ahora. Hay contacto con la realidad, pero no a través de las canciones.

Barco en el Festival Buena Vibra – Foto: Florencia Carrasco

Estrenaron «Millonarios» hace unos días, una canción con Cucho de Los Auténticos Decadentes. ¿Cómo fue ese encuentro?
Pancho: Conocimos a Cucho en su programa de radio, es una persona increíble, tiene una buena onda. Nosotros habíamos tocado en el Lollapalooza de 2018 y ahí lo invitamos a él y al Francés a que haga percu en el show. Se re coparon y vinieron, vinieron muy temprano, tocamos como a las 12… y quedó re buena onda.
Ale: Cuando estábamos en México grabando este tema, pensamos que queríamos a alguien más y ahí pensamos quién. En un momento lo empezamos a cantar medio a lo decadente y dijimos: «Que Cucho sí, que Cucho no, que sí, que sí, que sí…» y fue tan simple como mandárselo por WhatsApp y que dijera que le gustaba.

¿Qué están escuchando actualmente?
Ale: Estoy escuchando mucho de acá. Veo a la escena muy activa, todas las bandas del entorno, veo cómo va pasando el tiempo y van sacando canciones, discos. Los pibes de Indios, de Rayos Láser, de Hipnótica. El Chacal acaba de sacar un tema y está buenísimo. Con nosotros tocan músicos que tienen otros proyectos y no paran de sacar buenos discos. Hace un tiempo se está dando, pero ahora hay grupos gigantes de pibes que hacen música buenísima. Nos pasa que vemos con quién sacaron temas y te vas enganchando. Los pibes de Córdoba, los de Mendoza.
Pancho: Y después siempre está Gustavo, Charly, Spinetta.

Y a ustedes, ¿qué les pasa con la gente que los escucha?
Pancho: Creo que nos pasa que, y va a sonar medio cursi, pero con tal de que a una persona le guste, nos diga: «Che yo la conocí a mi novia, a mi novio en un recital de ustedes, y este disco es el símbolo de nuestra relación» y esas cosas, ya estamos hechos. Es una cosa de por sí muy loca.
Ale: Sí, nos llegan mensajes de «Che un amigo cumple años y es re fanático de ustedes, ¿le cantan algo?» y eso para mí vive en un lugar que no pasa y después pasa y es loco. Es un feedback que me pone feliz, me cae bien. Ahí siento que nuestra música llegó. Quiere decir que nosotros también estuvimos conectados con el momento. Hay una conciencia detrás del hecho de hacer canciones, no somos Pomelo. Es algo cósmico, como dijo Méndez: «Esto tiene que viajar a la estratosfera y de ahí a cualquier lugar en 15 minutos.» Hay algo de eso, tratar de conectarse con el cosmos, con el universo y decir: «Mandemos esto y que le llegue a quien esté conectado con nuestra misma sintonía.»

¿Y eso les pasa también cuando están de gira?
Ale: Nos pasó algo muy loco y es que antes de que nos invitaran a tocar en Córdoba o Rosario nos llamaron de El Salvador, que queda realmente lejos. Es un país con cinco millones de habitantes y cuando fuimos había tres mil personas en un micro estadio cantando todos nuestros temas, de punta a punta. Y desde hace tres años que vamos y es una cosa que no podemos creer, no entendemos bien cómo pasó, no hubo ninguna operación de prensa.

¿Vieron el documental Searching for Sugar Man? Salvando las distancias son una especie de Sixto Rodríguez.
Ale: Uy, sí, Rodriguez. Sí, fue un flash, sus discos sonaban un montón en el estudio.
Pancho: Jajaja, si, ¿no? Es que hay una radio que se llama Radio Femenina, donde suenan nuestros temas y es de las radios más conocidas… tienen un ranking que se llama «Las mejores once» y en un momento la uno, la dos, la tres y la cuatro eran nuestras, como por seis semanas. Y vinieron un par de chicas acá para entrevistarnos y nos invitaron. Y cuando llegamos allá, teníamos hasta seguridad. Parecíamos los Beatles.

¿Y este año qué esperan de la banda?
Ale: Todos queremos vivir en una movida de ascenso, sentir el fierro caliente de la escena, de la gente, del éxito, el feedback… pero creo que es fluctuante, a veces es una conexión a lo bestia y a veces merma, porque nosotros a veces no estamos conectados tampoco. Siento que es «tristeza y alegría, todo el mismo día», como dice una canción. Tendremos que ver.

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Barco se presenta junto a Un Planeta este viernes 3 de mayo a las 21 h en Niceto Club (Niceto Vega 5510, CABA), entradas disponibles a través de Ticketek.

Foto principal: Pablo Brunotto.