En mayo de este año, Big Thief sacó su tercer álbum titulado U.F.O.F., uno de los discos más aclamados por la prensa y el público del 2019. Pero la banda norteamericana no había terminado de sacar música y cinco meses después tenían listo un nuevo disco. Two Hands fue recibido como el gemelo terrenal del celestial U.F.O.F., un álbum más personal y orgánico. En esta oportunidad, los integrantes se mudaron de Brooklyn a El Paso, Texas, donde pasaron dos meses conviviendo y grabando.

Durante una gira extensa para presentarlo, tuvimos la oportunidad de hablar con Max Oleartchick, el bajista de la banda, sobre la grabación de ambos discos, el cambio de aire de mudarse a Texas y mucho más.

U.F.O.F. fue uno de los discos más aclamados de este año. ¿Cómo se sienten al respecto?
Nos sentimos muy bien, es música que amo, la gente parece estar muy enganchada con el disco, a mis amigos y mi familia les gusta también. Se siente asombroso hacer un material que el público ama.

Es inusual que hayan sacado dos discos en un año teniendo en cuenta que a muchos artistas les cuesta sacar uno solo. ¿Fue un proceso que se dio de forma natural?
Sí, pienso que cuando uno saca un álbum por año tiene que ver más con la industria, con el hecho de tener que venderlo, así es cómo funciona el mercado. Si sacás un álbum en vez de dos por año, obviamente haces más plata, pero nosotros no queremos hacer más plata y queremos sacar la música que sentimos hacer. Así es cómo quisimos hacerlo, fue difícil pero fue la mejor decisión.

Grabaron los discos casi al mismo tiempo, tenían como 50 canciones escritas. ¿Cómo fue el proceso de elegir que canciones iban a formar parte de cada álbum?
Cuando ya las teníamos, Adrianne [Lenker] sintió que las canciones se dividían para dos lados de forma natural. U.F.O.F. es más celestial y mágico, tiene más que ver con la energía y las cosas que suceden fuera de nosotros, en cambio Two Hands es más terrenal y humano. Después fuimos eligiendo entre todos y lo bueno es que estuvimos de acuerdo casi todas las veces, eso hizo que suceda naturalmente, como una especie de destino.

Ustedes dicen que Two Hands es como el hermano gemelo de U.F.O.F. ¿De qué manera creés que se conectan?
Decimos eso porque de alguna manera salieron juntos, hicimos uno, nos tomamos un pequeño descanso, y luego el otro. Se sienten gemelos porque nacieron juntos en la misma era y se despegaron de forma natural.

¿Sentís que el sonido de los dos discos es diferente?
Sí, por supuesto, yo siento que son diferentes. U.F.O.F. esta inspirado por las cosas que sentimos y pasaron en el lugar que lo grabamos, el lugar mismo nos inspiró, el bosque, el espacio verde, la lluvia. Y Two Hands es el desértico, lo grabamos en El Paso, el aire era muy caluroso y vimos lo que pasa con los niños inmigrantes que viven en malas condiciones y son retenidos, fue mucho más intenso y tuvo efecto en el álbum. Creo que suenan muy diferentes entre sí.

Leí que están muy orgullosos de Two Hands. ¿Por qué es tan especial el disco en tu opinión?
Estar en una banda tiene todo un recorrido. El primer disco [Masterpiece de 2016] lo hicimos muy rápido y para el segundo [Capacity de 2017] fue cuando nos empezamos a conocer mejor entre nosotros. Para el tercero y ya con tres años como banda, nos empezamos a relajar y divertir más. Two Hands, que grabamos entre junio y julio de este año luego del tercero, creo que es el disco que más cerca nos tiene como grupo, la confianza creció y eso se siente en el material. Yo sé que fueron casi grabados al mismo tiempo, pero el cuarto nos encontró pasando más tiempo juntos, fueron dos meses de vernos todos los días. Es un disco más orgánico, lo hicimos en vivo, tiene efectos como el sonido de las guitarras mezclados con el sonido de metales y maderas, se nos puede escuchar golpeando diferentes elementos. Creo también que la forma de interpretar de Adrianne es distinta en Two Hands, es un disco que muestra más la cercanía entre nosotros y representa cómo sonamos en vivo.

¿Fue difícil adaptarse mental y musicalmente al estudio en El Paso?
Sí, igual nos la pasamos viajando a diferentes países todo el tiempo por los shows y es como que eso se ha incorporado en nosotros, lo llevamos en la sangre a esta altura. Nos la pasamos tanto tiempo en la ruta que si me despierto en un mismo lugar y veo el mismo baño al tercer día, eso es algo grande para mí. Es muy raro lo que me pasa, si ahora me voy de viaje y voy por una autopista mi cuerpo instantáneamente se relaja, es una sensación de sentirme como en casa. Pero no es algo malo, con el tiempo ver realidades distintas nos ha enseñado a adaptarnos rápido al cambio. Así que cuando llegamos a Washington para grabar no se sintió tanto como un cambio, sino que fue como quedarse en un solo lugar por un tiempo, tener la misma cama todos los días, tener un patio y sentirse como en casa, fue muy loco. Lo mismo pasó en Texas, nos relajamos por eso que te decía, tal vez al principio nos costó un poco adaptarnos para empezar a grabar el disco pero luego todo sucedió rápido.

¿Por qué decís que hubo dificultades al comienzo?
La dificultad está siempre presente, puede suceder el primer día, en el noveno día, al final, todo el tiempo estás expuesto a que algo se complique. Tal vez el hecho de grabar dos discos en tan poco tiempo hizo que para el final de la grabación de Two Hands estemos exhaustos, ya grabar un disco te jode la cabeza de alguna manera. La dificultad estuvo en el hecho de ya haber grabado un disco y tener que empezar con otro, pero saber lo que queríamos y empezar a trabajar nos hizo fluir, fue muy importante hablar entre nosotros. Básicamente nuestra filosofía es que cada uno se tiene que sentir bien.

¿Qué sentís que le sumó al proyecto que el baterista James Krivchenia masterizara el álbum?
Somos muy cercanos con él, decidimos rápido tenerlo para masterizar el álbum, no tuvimos dudas. Pudimos notar una gran diferencia al escuchar el álbum con el trabajo de él, nos encantó poder trabajar con James, lo amamos. Sabíamos que tenía que ser él, lo hizo sonar más limpio y prolijo.

La gira para este disco es muy extensa, se siente como que nunca paran. Si no están grabando, están de gira, y así sucesivamente. ¿Cómo se llevan con eso en el día a día?
Bastante bien, a veces lidiamos con malestares, uno puede estar deprimido, enojado, preocupado o distante, siempre estamos cambiando. Pero tenemos muy en claro el objetivo, y eso es lo que nos mantiene unidos. Es como un matrimonio, si no te gusta cómo la otra persona come una manzana o todo te molesta, ahí es cuando sabés que necesitas un break. Nosotros no descansamos, tenemos viajes de seis horas, nunca para, y seguimos comiendo la manzana. A veces necesito tiempo para mí mismo pero no lo consigo, sabés que te espera una semana entera de trabajo, después dos días libres y volvés a salir para otro show. Por eso, si estamos muy estresados preferimos parar el auto y sentarnos debajo de un árbol, nos quedamos ahí haciendo lo que tenemos que hacer así sea llorar o pensar, ni importa si tenemos una prueba de sonido o algo importante. Si no tenés esos momentos realmente no tenés una banda. Cuando el publico viene a los shows eso es lo que recibe de nosotros, se siente esa sensación de unión. Tratamos de ser vulnerables y entender que si uno lastima al otro se está lastimando a sí mismo o al revés, y especialmente en esta cercanía que tenemos. Así es como lidiamos para ser Big Thief.

¿Por qué eligieron «Not» como el primer single?
Lo decidimos entre todos, fue como una energía que se sintió, estábamos muy enganchados con esa canción. Es una canción muy suelta y salvaje, es larga, creímos era una buena elección.

¿Qué pueden esperar los fans de este disco?
Más aventura, más evolución, otras cosas diferentes, pero al mismo tiempo somos el mismo grupo. Pueden esperar rock muy emocional, es un disco profundo. No es tan diferente, no es que hicimos un disco de electrónica totalmente inesperado, que no quiere decir que no pueda suceder en el futuro, todo puede pasar.

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Foto principal: Dustin Condren.