«¡Queremos al viejo Dylan! ¡Queremos al viejo Dylan!» protestaba la hinchada folkie en el estadio Forest Hills de Nueva York, allá por 1965, luego de que el músico decidiera descolgarse la guitarra acústica y embestirlos con un cuarteto de rock and roll. La respuesta a los abucheos llegó al mejor estilo Bob: se envalentonó y le pidió a su banda que tocara todavía más fuerte. Cuentan los estudiosos de su trayectoria que los «haters» finalmente aflojaron. No solo asumieron el cambio, sino que terminaron celebrándolo. Todo concluyó con una multitud coreando «Like a Rolling Stone», como si además del cierre del concierto, se tratara del fin del mundo. Moraleja: el público necesita que lo desafíen. Cuando una banda se vuelve complaciente, es el principio del fin, y eso Eruca Sativa (hoy Eruca, a secas) lo tuvo claro desde un comienzo.

Con Seremos primavera, su sexto y más reciente álbum de estudio, el trío cordobés reafirma ese compromiso y lleva la premisa hasta las últimas consecuencias. Aunque en su caso, la ecuación se invierte: «Esta cuestión de la banda sonando cada vez más fuerte, los riffs, todo cada vez más al tope… llega un momento en el que no hay mucho más para explorar ahí,» reflexiona Gabriel Pedernera, baterista de la agrupación. Menos es más en esta etapa de deconstrucción, y de eso dio cuenta el primer corte del disco, único adelanto previo al lanzamiento oficial. Con fuertes influencias folclóricas y un espíritu de lucha en conjunto, «Creo» fue el primer indicador de que la balanza se inclinaría más que nunca hacia las canciones. La búsqueda intimista, además, traspasó las composiciones extendiéndose a la producción. Esta vez la banda volvió a tomar las riendas, a diferencia de su antecesor Barro y fauna (2016), que había sido grabado en Los Ángeles bajo la mirada de Adrián Sosa. «Si pensamos en el ADN del rock nacional, no debería sorprender la sonoridad de este disco,» apunta con certeza la bajista Brenda Martin.

¿Qué significa Seremos primavera para ustedes?
Lula Bertoldi: Era el disco que necesitábamos hacer. No está forzado en lo absoluto. Son canciones que nacieron durante la última época de composición, y las arreglamos de forma tal de parecernos lo menos posible a nosotros mismos.

Apostaron a una depuración en términos sonoros. ¿Cómo llegaron a eso?
LB: Tratando de alejarnos de lo que ya conocemos. Revolviendo una bolsa imaginaria de Eruca Sativa a ver qué había adentro. Nos gusta sorprendernos, nos resulta muy aburrida la idea de profundizar siempre en un mismo sonido. Incluso hay muchos elementos de Seremos primavera que ya estaban presentes en otros discos, sobre todo en Barro y fauna. Ahí ya había pequeñas pistas de lo que iba a venir, y en este disco se profundizaron más.

¿Se lo podría pensar como una continuación?
LB: No necesariamente, pero sí hay huellas, cosas que nos abrieron una puerta, sobre todo en la parte de sonoridades digitales y arreglos.

¿Cómo creen que reaccionarán sus fans más rockeros?
Gabriel Pedernera: La respuesta viene siendo muy buena. El que enganchó con alguna parte de Eruca que en este disco no está, o que cambió, quizás se sienta traicionado. Pero está bueno que pase eso. Además el hecho de no repetirnos ha sido una constante, y creo que va a seguir siéndolo para siempre, porque una vez que exploramos un camino ya no volvemos a eso.
LB: Cuando salió el corte de «Armas gemelas» o el de «Nada salvaje», hubo gente que dijo «eh, pero esto no es rock, hay mucha máquina…» entonces no sabemos cuál es la vara con la que la gente mide qué es rock o no. Y no nos importa. Son canciones muy honestas, es más similar al ADN del rock nacional que todo lo que veníamos haciendo antes. Porque vos escuchas «Inconsciente colectivo», por ejemplo, y no hay un riff ni una viola distorsionada. Entonces también hay que permitirse salir un poco de que el rock es solo eso. Hoy el rock es también incomodar y salirse de lo obvio. Y ojalá siempre sea así.

¿Buscaban incomodar?
LB: Es justamente eso lo que queremos hacer. Hay muchas bandas de rock en este país que hacen cosas convenientes y cómodas, nosotros no queremos estar en ese lugar. Nuestro discurso, e incluso nuestra estética, no son convenientes ni cómodos. No es por compararnos, pero el otro día leía una nota donde Kurt Cobain contaba que cuando escribió «Polly», la gente no entendió la ironía del tema. Entonces dijo «bueno, voy a escribir uno mucho más irónico todavía,» e hizo «Rape Me». Jugaba mucho con incomodar desde ese lugar. Y cuando Nirvana hizo el Unplugged, muchos habrán dicho que eso no era rock, pero ese fue el disco más honesto de la carrera de ellos.

¿Seremos primavera es el disco más honesto de Eruca?
LB: Siempre tratamos de serlo en todos nuestros discos, no vamos a desmerecer los anteriores, pero sí hay algo de haber transitado un camino y llegar a este momento, de esta forma. Eso pone en evidencia que estamos buscando las canciones, antes que preocuparnos por si sonamos más o menos fuerte que otra banda. No estamos especulando con eso, estamos disfrutando el disco que hicimos, porque nos parece que es hermoso.

Foto: Nora Lezano

¿Cómo llegaron a la portada?
LB: Pasamos por varias estéticas para llegar a esa tapa. Estuvo bueno porque nos tomamos nuestro tiempo hasta que nos cerró por completo, ya casi sobre la salida del disco. Fue una foto a la que llegamos con Nora [Lezano] en la sesión, y cuando la vimos dijimos «esto es Seremos primavera.» También convocó a Julieta López Acosta para trabajar en el vestuario… realmente son ideas que surgieron de ella. Vestirnos así no se nos hubiese ocurrido nunca, ni siquiera sabríamos de dónde sacar esa ropa. Bueno, ahora sí. Pero ni sabíamos que existía [Risas].
GP: La experiencia con ella fue increíble, porque fue guiando toda la situación e hizo una sola toma, que fue la que quedó.
LB: Nora es genial, una gran artista. Veníamos hacía rato con ganas de conocerla, y pensamos que era momento de darnos ese gusto.

La maternidad es un tema que atraviesa el disco y ustedes dos, Brenda y Lula, fueron madres casi al mismo tiempo. ¿Cómo convive hoy ese universo con el de su profesión?
LB: Nosotras la tenemos bastante fácil, no nos podemos quejar. Acomodamos nuestros tiempos como queremos. Pero hay quienes realmente tienen dificultades, porque la sociedad no está preparada para mujeres maternantes, y eso es triste. Hay mujeres que pierden su trabajo por eso. La crítica es más hacia la sociedad, que se llama «pro-vida» pero en ningún punto apoya a las madres, ni a los padres para que puedan tomarse las licencias correspondientes, por lo menos para igualar una situación laboral de desventaja de la mujer.
GP: La mujer que materna es incómoda para la sociedad. George Carlin, un humorista que hablaba del aborto en los 90, cuando en Estados Unidos todavía estaban en duda, decía que para la sociedad no hay nada más importante que el feto. Pero que una vez que nace… arreglate. Entonces hay un doble discurso y una hipocresía tremendos.
Brenda Martin: Hoy todavía les incomoda ver una teta, estamos en el pasado absoluto. Una madre no puede amamantar cómodamente a su hijo mientras está en el trabajo… falta mucho todavía.

Cuando empezaron en 2007, el panorama dentro del rock era otro. Dos mujeres al frente de una banda no era algo tan común. Fueron pioneras en ese sentido…
BM: Hoy han aparecido un montón de mujeres, pero ahí también falta. Que se haya puesto en debate el tema por la Ley de Cupo Femenino hizo que todos abrieran los ojos a lo que estaba pasando: los escenarios no estaban reflejando la realidad. Obviamente que falta un trabajo mucho más grande todavía, pero hoy ver varias bandas y que no haya mujeres en el escenario, ya hace mucho ruido. Es antiguo, está en blanco y negro. De todas formas, no es lo que está pasando en todo el país, así que todavía falta que se trabaje mucho más sobre el tema.

Por otro lado, ayudan a desmitificar la competencia entre mujeres…
BM: Hemos tenido suerte con nuestras personalidades. A las mujeres se nos ha puesto ese chip de competir entre nosotras, y eso se profundiza porque hay menos lugar.
LB: Yo creo que eso va a estar más resuelto el día que el escenario también sea un lugar de representación para distintos personajes que no sean de género masculino. Y no me refiero solo a mujeres, sino también a personajes que vienen del ámbito no binarie, trans, que representan a un colectivo gay, a lesbianas o disidencias, etcétera. Porque dentro de lo masculino, hoy en día, hay para elegir. Un hombre gordo arriba de un escenario, por ejemplo, es algo que está naturalizado dentro del rock, pero no pasa igual con una mujer. Lo mismo aplica a una mujer con canas, o que no se maquilla, o no se pone sexy para subir a tocar. Hoy la referente que rompe con todo eso es Juana Molina. Y que ella esté liderando festivales ya es un logro. Las Perotá Chingó también desafían esos prejuicios con la forma en que se visten o se maquillan. El día que podamos sentir que hay representación para todos los gustos, tipos de cuerpos y formas de pensar, creo que vamos a estar en una sociedad un poco más equilibrada y justa. Porque quieras o no, los escenarios son un lugar de representación de las sociedad.

¿De ahí surgió la idea del Trio Tour, gira para la cual decidieron convocar diferentes tríos liderados por mujeres?
LB: Nos gusta aportar a las causas de género, y también de género musical. Porque la verdad que los tríos que elegimos no son rock exclusivamente. En ese sentido, la idea es abrir un poco la cancha a otras cosas.
BM: Y obvio que si tenemos la oportunidad de compartir el escenario con alguien, le vamos a dar prioridad a mujeres, disidencias, o gente que tenga un mensaje distinto para decir.

Eruca se presenta este viernes 22 de noviembre en Museum Live (Perú 535, CABA) junto a Ninja, entradas disponibles a través de Livepass. Conocé todas las fechas del Trio Tour el sitio de Eruca.

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Foto principal: Nora Lezano.