Entrevistas
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20/10/2021

Low: "Vemos mucho potencial en las nuevas generaciones para cambiar las cosas"

Hablamos con la icónica banda sobre su nuevo disco Hey What, la maduración de su carrera y cómo ven el estado del mundo a futuro.

¿Cómo seguir después de tanto? ¿Tanto tiempo, tanta injusticia, tanto resentimiento, tanta insatisfacción? Alan Sparhawk y Mimi Parker, la pareja dorada que conforma el dúo Low, han sobrevivido con muchos desafíos. Luego de generar mundos desesperados, vacíos y degradados, como en su mágico debut I Could Live In Hope allá por 1994, hoy se encuentran con un panorama distinto. Hoy tienen una historia, hoy tienen un legado como artistas claves para comprender la música independiente desde los noventa hasta hoy en día… pero también tienen hijos, tienen responsabilidades, tienen una vida que los ancla más a la tierra que antes.

Por eso tal vez hoy tienen más prisa para indagar en las vicisitudes que le ha tocado al mundo estos últimos años. Luego de encontrar en 2015 un productor que comprendía su sonido como BJ Burton (reconocido también por su trabajo con Bon Iver, Charli XCX y The Tallest Man on Earth, entre otros), lograron solidificar un sonido que salía de su escondite con cada lanzamiento. Hey What, su nuevo disco publicado a través de Sub Pop, es tal vez el proyecto más expansivo de toda su discografía. Una explosión de ruidos metálicos, perdidos entre los grises, que se balancean a la merced de las armonías impecables de Alan y Mimi. Ellos, centrados más que nunca en las inequidades de la sociedad, piensan el mundo a partir de una posible forma de comprender los desastres a los que han sido testigos.

“Cuando creas que has visto todo/ Te encontrarás viviendo en días como estos”, dice “Days Like These”, el primer single de Hey What. Comienza como una canción limpia y sin instrumentos, hasta que la distorsión entra por todos los rincones auditivos y lentamente se vuelve a ir. Low da lugar a momentos íntimos de reflexión en medio de mucho caos y preocupación. Ese tipo de balance entre el anhelo emocional y la ruptura sonora es difícil de mantener, pero durante 11 canciones, la banda consigue abrirse a pasos nuevos sin perder la vitalidad de sus composiciones. Pero algo ha cambiado. En su forma, en su contenido, en su mensaje. Indie Hoy habló con Alan Sparhawk y Mimi Parker para tratar de comprender esos pasos notables pero invisibles.

Su nuevo disco, Hey What, es en parte una embarcación hacia un sonido distinto, “en parte” porque ya estaban mostrando elementos más ruidosos y electrónicos en sus discos anteriores. Sin embargo, ahora parecen tener más confianza con ese tipo de sonido, y no se dejan llevar por las olas sonoras abundantes. ¿Cómo fue el proceso que llevó a este cambio?
Alan Sparhawk: Habíamos trabajado con BJ Burton en nuestros últimos dos discos [Ones and Sixes y Double Negative], y poco a poco nos familiarizamos más con una manera distinta de hacer música. Al principio, todavía teníamos en mente nuestra manera establecida de composición basada en cómo tocamos en vivo. Tardó lograr encontrar esta nueva profundidad sonora. Al principio, en Double Negative, estábamos más enfocados en romper estructuras en vez de construir algo concretamente. Con respecto a Hey What, fue una experiencia muy espontánea, nuestra actitud se enfocó en tener menos dudas o inhibiciones.

¿Cómo es ese proceso de trabajar con Burton? ¿Cómo balancean sus aportes con la dinámica que ustedes ya tienen establecida desde hace décadas?
Alan: Cuando empezamos a hablar con BJ y él sugirió hacer música con nosotros, nuestras primeras conversaciones fueron muy ricas. Él era un fan de lo que hacíamos, por lo cual respetaba nuestro sonido, pero veía nuevas posibilidades y fronteras en nuestro estilo. Al mismo tiempo, nosotros también sentíamos que estábamos preparados para ir más allá de lo que habíamos construido. Es más, recuerdo muy bien en mi cabeza algo que nos dijo años atrás: “¿Ustedes tienen ganas de romper todo? ¿Volar todo por los aires?”. Y la verdad es que, ¡sí! Es exactamente lo que queremos hacer. Cuando nos dimos cuenta que queríamos ir tan lejos como él, conectamos. Con cada disco que hicimos con él, nos desafiamos, tanto él como nosotros, a ir más lejos. BJ entiende lo que hacemos, pero también ve la libertad que tenemos. Comparado con otros artistas con los que trabaja, tiene un campo mucho más abierto: no tiene que producir beats, lo que hace no tiene que sonar limpio y perfecto, no tiene la necesidad de apelar a lo que está sonando en el mercado. Trabaja mucho con la tecnología, pero también nos da mucho espacio.

En Hey What hacen un llamado a la acción, se nota una actitud más presente y desafiante que antes. ¿Cómo tratan de evaluar lo que quieren transmitir en su música?
Alan: Siento que, a medida que pasan los años, el editor dentro de la cabeza de uno se vuelve más estricto. Por lo cual, las cosas que querés decir son más pensadas y refinadas. Para este punto en nuestra carrera, si seguimos teniendo la oportunidad de hacer un disco y que la gente lo escuche, filtramos mucho más lo que tenemos para decir, y nos aseguramos que valga la pena decirlo.
Mimi Parker: Hemos tenido muchas oportunidades, y todo viene con cierta responsabilidad. En el pasado queríamos hacer la mejor música que podíamos crear y presentarla de la mejor manera al mundo. Pero ahora, hay una responsabilidad para con otros.
Alan: Exacto, es una responsabilidad hacia la verdad. Hemos construido una perspectiva muy distinta. Mucho viene de la edad, de crecer y de tener mayores momentos de claridad.

Han madurado durante su larga carrera. Se nota en canciones como “More”, una de las declaraciones de valor propio más directas que han hecho de su carrera. ¿Creen que ese sentimiento también está anclado a la verdad?
Mimi: Viene de una especie de seriedad, de declarar lo que vemos como la verdad.
Alan: A veces, decir la verdad es el primer paso para la recuperación de uno, o la trascendencia. Es cierto que “More” es muy demandante. Hay mucha gente que ha sufrido muchas injusticias, que merecen más. Pero también hay mucha gente que va por la vida sin darse cuenta de lo que tiene, la libertad y las opciones que tienen para hacer. No intentamos hablar en nombre de ellos, pero queremos crear arte que abra la puerta para ese progreso potencial. Al verlo de esa manera, supongo que gran parte del disco trata de encontrar trascendencia. A veces trata de avanzar, otras veces se planta y se pregunta, “¿Cómo llegamos aquí? No puedo creer que todavía existo después de que la esperanza y todo lo que creía que me mantenía aquí se ha ido”. Mucha gente ha sentido eso, se han encontrado más allá del punto del que creían que podían sobrevivir. Ha habido mucho dolor y mucha injusticia en estos tiempos.
Alan: Mucha división.

Esa temática también sobresale en Hey What. Hay una especie de motif en el disco, la idea sobre un precio que hay que pagar, que aparece en “I Can Wait” y llega a su catarsis en el último tema, “The Price You Pay”. ¿Qué tenían en mente cuando hablaban de ese “precio”?
Alan: Creo que, al hacer que Mimi sea la voz principal que canta esa idea durante todo el disco, empezó siendo sobre los roles de género. Sin embargo, comienza con algo tan técnico como la paga igualitaria. Es bien sabido que las mujeres reciben menos salario que los hombres por el mismo trabajo, y se expande en varias ramificaciones en la sociedad, sobre quién tiene poder y quién tiene recursos. A partir de eso, se extiende en minorías racializadas, que sufren de un imbalance societal. Ellos son los que merecen justicia. Pero también tratamos de mantener el lenguaje lo suficientemente universal y abierto para que cualquier persona pueda encontrarse en lo que decimos, sobre todo porque, en algún aspecto de la vida, todos hemos sido maltratados o mal vistos. Aunque claramente, mucha gente que no somos nosotros lo sufre más y de manera diaria.

Hay otra frase que marcan con mucha fuerza en “The Price You Pay”, que es la última línea del disco: “Se debe estar desgastando” (“It must be wearing off”). Como última declaración, puede ser leída tanto como un mensaje de empatía a aquellos que están sufriendo y deben cargar con tanto peso todo el tiempo, o puede ser una advertencia a aquellos con poder, cuyos trucos tal vez no funcionen tan bien como antes.
Alan: Definitivamente. Nos gusta esa ambigüedad y las distintas connotaciones que se pueden sacar de eso. Es algo así como una vuelta de tuerca de la trayectoria que tiene el disco. La canción comienza con la frase “Pensé mucho en el precio que pagás”, por lo cual la frase que marcás trata de hacer una revisión de lo que tuvimos para decir. Pensamos que “Se debe estar desgastando” aparezca como una sorpresa. ¿Qué significa esto? ¿Ahora aparece de repente una nueva manera de ver el mundo? ¿Nuestra perspectiva anterior era errónea? ¿Estuve alucinando este disco todo el tiempo o incluso mi vida entera y ahora la droga se está desgastando, y veo la realidad? ¿Qué significa? Es más, recuerdo terminar de escribir esa canción justo antes de entrar al estudio y grabarla, y fue un proceso muy emocional. Al grabarla, era todavía tan nueva para nosotros, y cantarla en el momento de escribirla fue algo poderoso. Recuerdo decirle a BJ que quería que esa fuese la culminación de todo, el punto de la epifanía. Me emocioné bastante, me emociono ahora solo de pensar en ese proceso, pero BJ lo logró entender. Yo sabía que él le haría justicia.

Una de las canciones más contenidas del disco, “Don’t Walk Away”, parece ser una especie de carta de amor muy íntima y personal, una plegaria para que la otra persona no se vaya o se aleje. ¿Puede ser leída como algo autobiográfica, algo que se dedican uno al otro?
Alan: Recuerdo escribirla y, en el medio de todo, darme cuenta que estaba escribiendo una canción de amor. Líneas como “No te vayas/ No puedo aguantar más”, o “He dormido junto a vos/ Por lo que parecen mil años”, son en parte para nosotros, o para cualquiera que ha estado con alguien por mucho tiempo. Lo que tratamos de proyectar involucra los buenos momentos y los malos también, las glorias y las penas, las risas y las lágrimas. Diría que es una de las más personales que he escrito. Hemos tenido canciones en nuestra discografía que hacen referencia a nuestra relación, pero siempre lo mezclamos con otras temáticas. Esta, sin embargo, de principio a fin, es una canción de amor.

Han estado creando música durante los últimos 30 años, y darse cuenta de a quién le están hablando debe haber cambiado. ¿Creen que, tal vez ahora, como padres, le están hablando de forma más directa a sus hijos, que ahora que no son niños entiendan sus códigos y su forma de expresarse?
Alan: Hay un poco de eso. Recuerdo que, cuando tuvimos hijos, hubo un cambio de percepción importante. Nos dimos cuenta que ahora iba a haber gente que iba a crecer con lo que nosotros les ofrecemos, les enseñamos y les decimos. Eso impactó la forma en la que escribimos. Eso vuelve hacia lo que decíamos antes, sobre la responsabilidad de lo que tenemos para decir. Como humano, uno espera por paz, o trascendencia, o menos sufrimiento en el mundo. Pero cuando tenés hijos, lo que uno espera del mundo se vuelve mucho más específico. A partir de eso, queremos comunicar algo que va a ser transmitido luego de que ambos hayamos partido de este mundo.

Ustedes, tanto como artistas como personas, hablan mucho sobre la fe, y la necesidad de tener un centro, religioso o no, en la vida de uno. Eso aparece también en Hey What. El primer tema, “White Horses”, cierra con una figura apocalíptica en tiempo presente. ¿Estamos, realmente, en el apocalipsis? ¿En el fin de todo lo que conocemos?
Alan: Cuando éramos jóvenes creíamos que todo iba a terminar muy pronto, en parte por nuestra religión, en parte por ver el mundo deteriorarse. Ahora, sin embargo, no. Creo que va a seguir. Incluso si hay un Dios que nos está mirando, creo que ese Dios nos quiere dar una oportunidad para arreglar lo que hemos hecho. Una oportunidad para que las personas que tienen empatía se embarquen en este gran proyecto de cambiar el mundo. Tenemos que cambiar actitudes, tenemos que cambiar la forma en la que la gente vive. En parte, eso se empieza con la redistribución de la riqueza. Estamos en un punto tecnológico, económico y comunicacional en el cual nadie debería ser pobre. No tenemos una visión apocalíptica. Pensar que “Ya está, estamos jodidos, voy a esperar a que termine todo” es la manera incorrecta de actuar. Se ve en mucha gente religiosa, que espera que Dios cree el apocalipsis, los lleve al cielo, les regale una mansión y castigue a toda la gente que les cae mal… y no es así. Si hay un Dios, va a venir y va a decir, “Bueno… ¿qué hiciste para arreglar lo que hicieron?”. Es más, esa oportunidad que tenemos, creo que la podemos aprovechar. Quiero estar alrededor de gente que crea que la gente buena eventualmente mostrará el camino.
Mimi: Si no se toma ese camino, uno termina siendo complaciente con la destrucción de todo.

Hay un término muy popular hoy en día, sobre todo con la gente joven, que describe a ese tipo de persona que espera el fin del mundo, "doomer", y hay que luchar ese pensamiento complaciente.
Alan: Claro, si no, ¿qué vas a hacer? ¿Vas a dejarte vencer de esa manera? ¿Vas a irte de esa manera? ¿O vas a irte peleando? Porque uno puede imaginar ser joven, estar en tus 20s, y solamente haber conocido guerra y caos toda tu vida. Y ni hablemos de la Internet, es horrible. Pero… siempre ha sido así. Para las generaciones jóvenes, siempre el mundo está dado vueltas. Sí, relativamente, todo está peor ahora, pero siempre sigue siendo el mismo problema, y van a tomar las mismas actitudes. Mucha gente de la generación de hoy va a quedar desalentada, y el mundo los va a destruir. Ciertamente ha destruido a mucha gente de nuestra generación. Pero la gente que todavía está buscando esa razón para seguir adelante, la van a encontrar. Va a ser distinto de las generaciones de antes, tienen muchos desafíos delante suyo, pero van a poder seguir adelante. Es más, ustedes tienen la ventaja de crecer en un mundo en el cual no les están mintiendo, y si les están mintiendo, ustedes se dan cuenta. Ven lo que sucede, ven el racismo, ven el sexismo, ven la corrupción. Generaciones como la nuestra, no podíamos realmente ver lo que estaba sucediendo en el mundo. Nos engañaron todo el tiempo, y cuando nos dábamos cuenta, ya estábamos dentro del sistema. De alguna forma, lo lamento y le pido perdón a las nuevas generaciones por no habernos dado cuenta de cuánto nos mentían. Pero ustedes no. Lo que ven es innegable. Vemos mucho potencial en las nuevas generaciones para que puedan cambiar las cosas. Van a lograrlo.

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