Categorías: Entrevistas
| Publicado
03/07/2020

Richard Coleman: "Nunca me sentí identificado con el rock nacional"

Hablamos con el legendario guitarrista argentino acerca de sus proyectos más recientes.

Foto: Gentileza de prensa

Richard Coleman es conocido por tener una fructífera carrera. El guitarrista y compositor argentino fue miembro fundador de grupos referenciales del rock nacional como Fricción, banda en la que tocaba junto a Gustavo Cerati a mediados de los 80, y luego de Los 7 Delfines junto a Horacio Villafañe a principio de la década del 90. Además, fue una pieza fundamental en la creación de los emblemáticos discos de Cerati como solista, Ahí vamos (2006) y Fuerza natural (2009). Durante el año pasado, Coleman trabajó en la gira en homenaje a Soda Stereo, "Gracias Totales", que reunía a los integrantes originales de la banda junto a una serie de invitados de la talla de Chris Martin, Benito Cerati, Adrián Dárgelos y más.

En lo que respecta a su discografía solista, podemos encontrar trabajos como Siberia Country Club (2011), Incandescente (2013), Actual (2016) y F-A-C-I-L (2017). Durante el último tiempo, publicó una serie de cóvers que continúan la premisa de ponerle su sello a clásicos de la música de los 80 y 90, idea que había comenzado en 2012 con el primer volumen de A Song Is A Song.

Coleman acaba de anunciar un show por streaming el sábado 11 de julio que va a transmitirse en Argentina, México, Colombia y Chile. Luego de su paso por el Quilmes Rock, probará esta nueva alternativa para llegar a los oídos de sus seguidores. Hablamos con él sobre cómo está atravesando esta etapa crucial para los shows en vivo y algunos detalles de su personalidad y autoría.

¿Cómo fue la experiencia de tocar en esta edición tan extraña del festival Quilmes Rock?
El objetivo del Quilmes Rock fue lo que realmente me hizo adaptarme a las circunstancias y decir “Dale, ok ¡vamos!”. [Quería] hacer algo copado por los chicos, porque básicamente se hizo a beneficio, fue una situación solidaria hacia toda la gente que trabaja en los shows en vivo, los asistentes de escenario, asistentes de instrumentos, gente que trabaja en todo el armado y forma parte de la industria. Esta gente ahora no está haciendo nada y está peor que nosotros. La experiencia estuvo buena hacerla, sino no lo hubiera hecho. Vi lo que fue tocar con mis músicos a larga distancia. Cuando lo escucho estoy contento con lo que salió a nivel audio, a nivel imagen no me dice nada, todo lo contrario, para mí nivela para abajo. Pero bueno, sabiendo que es lo que se puede hacer, pero digamos, no es eso lo que hacemos. No es eso lo que a uno le hace bien y lo que uno quiere compartir con la gente. Una cosa es tocar a larga distancia y otra simultáneamente, codo a codo, generar el hecho musical. Es otra energía. Para grabar voy a un estudio y grabo, esta es otra situación, como un híbrido de situación de grabación con un vivo, con una cámara cada uno filmando así mismo. Esto es toda una pelotudez realmente, no termina siendo nada y no sirve para comunicar lo que uno quiere hacer. Uno lo hace al palo para que salga lo mejor, lo escuchás y está súper bien tocado, pero a mí no me sirve. Sé que sirvió para otra cosa y eso está bien, por eso lo hicimos.

¿Qué nos podés adelantar sobre tu show por streaming? ¿Qué te parecen este tipo de shows?
Estuve pensando muchísimo desde que empezó toda esta historia de las restricciones y no poder salir a tocar, y realmente cuando empecé a ver lo que estaban haciendo mis colegas, que prácticamente eran vivos de Instagram, era algo que, haciendo música, bajaba mucho la vara. La verdad que no me gustaba y pensaba que si este era el futuro me quería matar. Entonces estuve viendo cómo encontrarle la vuelta porque realmente tampoco uno se puede poner en contra de todo y hay que intentar encontrarle el lado positivo y tratar de hacer lo mejor. Así que después de la experiencia del Quilmes Rock, estuve investigando para ver cómo se hacían las cosas en otros lados. Encontré una manera que me pareció que estaba buena que es un show en vivo grabado en mi casa, va grabado porque todavía no confío en la estabilidad de las redes. Para hacer un streaming me parece que es estresante para el artista y para el público y termina siendo un show en vivo que se te corta el sonido a cada rato. Me parece que no da, todavía falta un poquito para eso. [Voy a] grabar un show en vivo en mi estudio de una sola toma, no grabarlo tema por tema ni editando cada canción, sino que hacer la experiencia de uno de mis shows acústicos frente a una cámara chiquita, no a un camarógrafo, y hacerle una buena producción de sonido para que haya una diferencia, ya que no la hay en la imagen, por lo menos en su manera de escuchar. La gente en sus computadoras con unos buenos parlantes o unos buenos auriculares va a poder disfrutar una interpretación de mis canciones que no escuchó nunca. Digamos que, en ese punto, sí hay una ventaja. Dos meses estuve pensando y dándole la vuelta a esto, [pensando] cómo presentarlo, despojándome de cierta situación artística, esa situación elevada a la que uno aspira cuando empieza a hacer esto, por lo menos en mi caso, para considerar este proyecto como entretenimiento, aportar al hogar de un aficionado a mi carrera, aportar un poco de eso para su mesa. Y no la experiencia que tanto queremos porque esa experiencia es irrepetible, es única, la del show en vivo.

¿Qué futuro ves en todo eso?
Se va a volver a los shows obviamente, pero con otras condiciones. No creo que este año, de hecho ni lo haría tampoco, tocar en un lugar para trescientas personas, todos encerrados, después de tener que hacer una situación de seguridad que te demorará por lo menos dos horas y que la gente tenga que estar a dos metros de la persona más próxima. Yo no te puedo invitar a eso. Me mantengo positivo que se va a resolver, pero mientras tanto hay que mantener el espíritu alto y ver cómo se puede sortear esta situación. Tampoco se trata del tema de la productividad, no hay que ponerse tan exigente con eso. Hay una situación de espera que hay que soportar y eso es lo más intolerable creo.

¿Cuál es la premisa al momento de elegir las canciones para los cóvers que publicaste?
Esta es una idea que surgió hace unos años con el álbum que hice que se llama A Song Is A Song que es del 2012. Ahí lo que hice fue una docena de canciones, la idea era respetar el idioma original, no hacer una versión en castellano, que soy conocido por eso por haber hecho las versiones de "'Heroes'" de David Bowie. Entonces, en vez de hacer eso, si bien iba a respetar el idioma original, no iba a respetar la sonoridad ni los arreglos. Es como que lo voy haciendo es sacarle todo a las canciones, dejarlas a pelo total, a que se toquen en la guitarra digamos. A partir de la versión “fogón” empiezo a repensar un arreglo, una orquestación sencilla, siempre minimalista, porque lo que me gusta es hacerlas mías, adueñarme de esas canciones. Entonces las interpreto como si fueran mías y creo que si a alguien le interesa la nostalgia allá ellos, mi idea no es gestionar una nostalgia, sino más bien recrear una canción. Y por ahí alguien que no conoce las versiones originales, por ahí le da curiosidad. Esto me permite que convivan en un mismo paquete una canción de The Cars, con una de Nirvana, con una de Brian Eno, con una de Talking Heads, con una de Johnny Cash, con una de Nick Drake, con una de Black Sabbath. Todas cosas muy distintas, todas situaciones muy diferentes a nivel musical y de donde salen, pero básicamente el concepto del disco dice que una canción es una canción, entonces si la canción está viva, no importa cómo sea proyectada, no importa si es con una guitarra o con una orquesta sinfónica, la canción es lo principal. La idea que le sigue no es sacar un álbum sino ir sacando cada tanto, algún artista que se me ocurra, porque me mantiene entusiasmado. No es que me tenga que poner a componer para sacar un álbum nuevo, sino que voy produciendo algo con mucho respeto.

¿Estás trabajando en canciones para tu próximo disco?
La primera mitad de esta cuarentena estuve trabajando mucho en mi música, ahora frené un poco, pero estoy viendo qué se puede hacer con eso. Todavía es una etapa muy primitiva, pero siempre trato de recorrer un camino que no recorrí antes, así que no va a ir por el mismo lado de F-A-C-I-L, como este no fue por el mismo lado de Actual, ni Actual por el mismo lado de Incandescente. Seguramente que no, pero también van a haber cosas en común, porque es mi música y mi interpretación, eso no lo puedo sacar.

Richard Coleman en Niceto Club, agosto 2019 - Foto: Diego Moyano

Como consecuencia de la pandemia, la gira de Gracias Totales sufrió un parate. ¿Cómo viviste esos primeros shows?
La experiencia es muy fuerte y muy intensa. Aparentemente ya están todos los shows reprogramados para el año que viene. Realmente ahora parece que fue hace diez años, porque es raro contártelo estando tan frío. Pero si me preguntabas cómo era o cómo pensaba que iba a hacer cuando estaba ensayando para hacerlo, sería una cosa que tampoco te podía contar pero tenía su carga de adrenalina, mientras estábamos de gira uno tiene otras sensaciones. Ahora lo único que te puedo decir es que es un espectáculo del carajo, que está buenísimo. Realmente ningún registro le hace honor, porque es una espectáculo que hay que presenciar para vibrar y para entenderlo, no se puede ver por YouTube porque no se entiende. Si lo ves por YouTube ves a los músicos pero no está la vibración. Es súper interesante lo que pasa, tocando en sincro con las imágenes de Gustavo por un lado, y después tocar esas canciones con otros cantantes, es muy interesante lo que pasa. Obviamente es controversial y discutible, sino no sería rock y hay cosas que le gusta más a alguna gente que a otra. Pero hay cosas muy rescatables, en la versión de Draco Rosa en "Remolinos" es increíble lo que pasa. Y por ahí la ves en YouTube y no te llega, pero estar ahí tocándolo en el momento es muy fuerte lo que pasa. También es muy lindo lo que sucede con el público y lo que pasa con nosotros los músicos, tocar en vivo esos temas con Zeta [Bosio] y con Charly [Alberti] y la energía que sale de ellos, la alegría de ver que ellos estén tocando esos temas de nuevo, es muy lindo lo que pasa. Es un gran laburo que hicimos y estoy muy orgulloso de todo el trabajo que hice con las guitarras, ya que diseñamos toda una nueva producción de guitarras con lo que dejó Gustavo, repartiendo un poquito el trabajo entre nosotros. Buscamos una sonoridad que siga siendo Soda Stereo pero no intentando calcar el audio de Gustavo, ni calcar los arreglos, sino que esté reversionado. No se trata de un tributo, sino de agarrar el espíritu y dar un paso más. No es un tributo, es un homenaje.

¿Qué es lo que más te llama la atención de la escena nacional contemporánea?
Yo nunca consumí rock nacional, ni de ahora ni de antes. Un poco consumí en mi adolescencia algo que me entusiasmó, pero a partir de los 80 dejé de hacerlo. Y especialmente a partir de que empecé a tocar. Nunca me hallé, nunca me sentí identificado, por más que eso que a uno se le despierta cuando es adolescente con el rock, que está bueno, a mí se me cerró cuando empecé a tocar. Escucho algunas cosas, las valoro, desde algunas cosas que hacen mis colegas que los respeto mucho. Por eso tampoco soy de comentar mucho, cada tanto le comento al Tordo de Massacre que es un violero que me encanta, entonces si me cruzo con él le digo si me gustaron tales arreglos que haya hecho, o decirle a Walas que cantó bárbaro. Hasta ahí llega mi cariño. En realidad hay un montón de cosas que están buenas y este año como no estoy con el programa de radio estoy medio perdido. Pero con el programa de radio ponía siempre alguna novedad o alguna cosa clásica, pero siempre preferí más la novedad. De ahora me gusta Lucy Patané, me parece que está buenísimo lo que hace. Obviamente también me gusta lo que hace Benito, Zero Kill está bárbaro, pero eso no es una sorpresa que te diga. Pero en general hay algo que me decepciona de lo que pretende ser la nueva escena del rock nacional, yo estoy seguro que en el indie hay mucho más de lo que se asoma, pero en lo que se ve yo noto cierta complacencia y cierto relajamiento. No hay compromiso, no hay nada para contar y eso me hincha bastante los huevos. Pero ni me meto a criticar, me causa una situación que no me gusta, pero también me ha pasado con mis contemporáneos. Yo soy un desastre para las relaciones públicas.

Pudiendo elegir desde Fricción, los 7 Delfines y tu etapa solista, ¿cuál considerás que es el disco de tu trayectoria que más te representa y enorgullece?
Yo hasta ahora estoy muy contento con F-Á-C-I-L, siento que en el último es donde resumí un montón de cosas. Hay una representación de diferentes momentos de mi carrera y es el que mejor suena y creo que ahí estoy al mango de mi capacidad de síntesis, en cuanto a letras y en cuanto a la capacidad compositiva también. Eso está bueno también, hay mucho de síntesis en ese disco. Algo que por ahí no llegué a concretarlo en los anteriores. Por ahí en Incandescente empecé con ese criterio, pero en este estoy mucho más cercano. F-Á-C-I-L es un disco para escuchar rápido si no tenés tiempo, para dejarlo puesto y que pase y vaya circulando de diferentes maneras. La música tiene mucha pulsación, si lo ponés fuerte y con graves te movés, podés hacer cosas con el cuerpo, algunas involuntarias, espero. Es un disco para la cabeza, para el corazón y para los pies.

Richard Coleman dará un show on demand el próximo sábado 11 de julio a las 21 h. Entradas disponibles en TicketHoy.



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