Cuarenta años atrás, un 9 de junio de 1978, salía a la luz uno de los discos más vendidos de los Rolling Stones: Some Girls. Un disco que cambió el sonido de la banda, porque había un tiempo revuelto que le exigía también algo nuevo. Los años setenta estaban finalizando y la banda ya tenía varios discos grabados, con un público asegurado, pero también existía un contexto amenazante a toda comodidad artística. Some Girls fue como una especie de renovación en los Rolling Stones, desde la entrada de Ron Wood hasta la rehabilitación de Keith Richards.

Una de las grandes amenazas del tiempo fue la enorme patada del punk que para ese entonces estaba recién asomando la cabeza. El año anterior habían salido Nevermind the Bollocks de los Sex Pistols, Rocket to Russia de Ramones y el disco homónimo de The Clash. El clima stone sintió un cierto llamado de atención, porque si ellos estaban seguros de ser los chicos malos, ahora veían unos nuevos para correrlos a patadas. Todavía no lustraban las nuevas suelas de Road to Ruin (1978) y London Calling (1979) para dejar la marca en la vereda.

Some Girls es quizás el disco con más cercanía al punk que cualquier otro disco de la banda. El nuevo ruido dejaba viejo al anterior y lo nuevo no iba tanto del lado de los vientos, sino de la fuerza y la distorsión. Mick Jagger agarra la guitarra y acompaña a la dupla dinamita de Richards y Wood, que recién empezaba a esparcir la pólvora que continuaría hasta hoy. Incorporar esa tonalidad punk en algunas canciones como “Respectable” le dio el diálogo con su tiempo y ayudó a conservar oídos conquistados por los aires nuevos.

La banda era tan querida como cuestionada y las críticas tenían fundamentos concisos: se acusaba a los Rolling Stones de misóginos y racistas por la melodía de “Some Girls“. Mick Jagger intentó una especie de salvavidas diciendo que era una parodia de la época, pero los tiempos comprueban otras cosas. Cualquiera que quiera conocer ese lado censurado por el brillo de las estrellas, debe ver la película del famoso fotógrafo norteamericano Robert Frank, que se tituló Cocksucker Blues y estrenada en 1979. La primer portada del disco contaba con la presencia de rostros femeninos famosos que rápidamente fueron denunciados por ellas mismas o allegadas. Luego quedaron sólo los rostros de los Rolling Stones y el de George Harrison, todos con los labios pintados. Los rostros femeninos fueron retirados y dejado el espacio vacío.

A parte del punk y la controversia, el disco también contaba con cierto aire de la música disco que atravesaba el momento y era combinado con el folk y el blues, un terreno ya caminado por la banda, pero conjugándolo con lo contemporáneo. Lo temperamental de canciones como “Just my Imagination” o la elegancia de “Miss you” y la energía de “Lies“, se relacionaban con otro tipo de baladas como “Far Away Eyes“, en la que el espíritu country acompaña una hermosa forma de contar un relato. Some Girls también tiene su lado de renacimiento casi literal cuando se piensa la canción “Before They Make Me Run“: la canta Keith Richards después de un juicio que tuvo por su consumo de heroína. Riffs poderosos que dan la valentía de contar una caída con mucho aliento.

Some Girls ayudó a volver después de unos discos no tan llamativos como para superar a Sticky Fingers (1971). Los Stones salieron de su estructura y probaron cosas nuevas para reinventarse. Pasaron los años y así montones y montones de discos, pero aún así canciones de Some Girls siguen formando parte del repertorio de la épica banda hasta el día de hoy. Tan querido como cuestionado, es un clásico del rock que jamás va a morir porque fue cuando los Rolling Stones acentuaron la formación que iba a persistir en el tiempo.

The Rolling Stones – Some Girls

1978 – Rolling Stones Records

01. Miss You
02. When the Whip Comes Down
03. Just My Imagination (Running Away with Me)
04. Some Girls
05. Lies
06. Far Away Eyes
07. Respectable
08. Before They Make Me Run
09. Beast of Burden
10. Shattered

Comunidad Indie Hoy