Se cumplen cuarenta años de Stage, el segundo disco en vivo de David Bowie. A casi tres años de su partida terrenal, toda fecha es una buena oportunidad para conmemorar al Duque Blanco. Quizás no exista artista como para asimilar el término “versátil” tan bien cargado como David Bowie, quien a lo largo de su carrera fue cambiando distintas pieles y encarnando a diversos personajes que representaban una nueva etapa en su música. Dentro de este individuo coexistían varios universos con todas sus materias, desde la madera de las tablas del teatro hasta los elementos químicos que forman las estrellas.

Este disco sirvió como para darle un cierre a otro de los distintos casilleros en la carrera de Bowie. La muerte de Ziggy Stardust, o esos pasos callejeros que hicieron que de Aladdin Sane se convierta en el personaje de “Station to Station“. Bowie no iba a condenarse en un solo personaje, o mejor dicho, no iba a condenar a su personaje a ser siempre igual y vivir siempre lo mismo. Porque los personajes de Bowie son una relectura el uno del otro, de un ser espacial a un ser mundano que busca volver a despegar. Bowie ya consagrado como el artista glam más importante de la época, muestra otra arista: un lado más oscuro y vampiresco. Con una apariencia muy humana y nada de maquillaje, Bowie seguía siendo el más moderno de todos.

Stage está conformado por grabaciones de varios shows del “During Isolar Tour”. Comienza con canciones de uno de los discos más fundamentales de su obra The Rise and Fall of Ziggy Stardust and the Spiders from Mars. Abre con “Hang On To Yourself”, para luego contarnos su historia en “Ziggy Stardust”; el enigma se mezcla con la melancolía de “Five Years”. La lírica de Bowie se caracterizó por ser muy extravagante y recorrer distintos espacios y cuestionar cada estadía: “Soul Love” es la forma que tenemos de entender el amor en la Tierra, con tres historias en una sola. Lo dramático de los coros y la nostalgia del saxofón es una forma perfecta para terminar de abrir el telón por completo y cerrar la primera parte con “Star”.

Después le sigue un puñado de canciones de la era post Young Americans que desencadenó en extrañas joyas discográficas como Station To Station, o la importancia para toda la música alternativa de un disco como Low y continúa en el célebre álbum “Heroes”. Bowie se sometía a la experimentación constante como tirarse al río y dejarse llevar. Esas corrientes que se terminaban cruzando, se mezclaban en una mente interesada por el glamrock como en otros sonidos tan dispares como la música de Neu! David Bowie no sólo se enfrentaba a retos en su estética visual con sus apariencias, o a desafíos psicológicos con la formación de sus personalidades, sino que a poner en tela de juicio todo sonido para a expandir el espacio y romper las estructuras.

La etapa que se abraza en Stage es cuando el sonido espacial es enterrado y se fusionan elementos del funk y el soul, con otros senderos como los del krautrock, la obsesión por los sintetizadores y de estar siempre al tanto de lo novedoso. Lo más loco es que recién eran mediados de los ’70. Bowie trabajó con numerosos artistas que se autoinfluenciaban en una especie de alimentación sonora, como Brian Eno e Iggy Pop. En ese entonces, Bowie ya había fijado sus ojos en la música de Berlín, pero también tenía un germen que crecía en distintas formas: desde su interés en producir un proyecto tan extraño como Devo hasta ser homenajeado por Warsaw, la banda de sonido asfixiante que iba a terminar convirtiéndose en Joy Division. El nombre estaba inspirado en “Warszawa” de Bowie.

Hablar de un disco de Bowie es hablar de un concepto, y hablar de un disco en vivo de Bowie es hablar de lenguaje. El disco te lleva por otros grandes clásicos de aquella etapa como Speed of Life y también la canción que escribió junto a John Lennon: “Fame“. Hablar de Bowie destaca un montón de personalidades y no necesariamente a todas las tiene que interpretar él; sino que su genialidad fue reconocida por todo el mundo y por toda la música sin importar las barreras de los géneros. Bowie había bajado del espacio para romperlas a todas.

El disco le da un cierre más apuntando a “Heroes”, con la balada que le da el nombre al disco pero también con vuelco más tecno en “Beauty and the Beast” y “Blackout“. “Heroes” es un disco que salió al muy poco tiempo de Low, pero es menos oscuro. Con guitarras funky y sintetizadores, Bowie quería buscar la forma que existía entre lo experimental y el género popular. Ritmos majestuosos, momentos instrumentales desafiantes y su voz enérgica flechada por mil arcos.

Bowie tiene una profunda intensidad y mira para atrás porque le crecieron ojos en la nuca – nunca por haber volteado su cabeza. David Bowie cambió incontables veces de personaje porque fue una persona que tuvo mucho por decir en distintas formas y Stage es el nudo que se le hace al moño de toda su etapa más terrenal y experimental. Encontrar la nave perdida en la historia, o quizás la tumba.

David Bowie – Stage

1978 – RCA

01. Hang On to Yourself
02. Ziggy Stardust
03. Five Years
04. Soul Love
05. Star
06. Station to Station
07. Fame
08. TVC 15
09. Warszawa
10. Speed of Life
11. Art Decade
12. Sense of Doubt
13. Breaking Glass
14. “Heroes”
15. What in the World
16. Blackout
17. Beauty and the Beast