1971 fue un año clave para el desarrollo modernista de la música argentina. En el primer año de cada década, suele observarse en la historia de la composición contemporánea una transición sonora en la que conviven retazos artísticos de la década anterior con el surgimiento de nuevas tendencias musicales que todavía no se han afianzado.
Comenzado el primer año de la década del 70, la sociedad argentina atravesaba un fuerte clima de angustia y represión social que también envolvía a toda su comunidad artística y musical. Después del "Cordobazo" de 1969, nuevas movilizaciones y episodios de protesta profundizaron la tensión social. La salida de Roberto Levingston y la llegada de Alejandro Agustín Lanusse, quien impulsó el Gran Acuerdo Nacional, marcaron un período de transición política que convivió con el crecimiento de las organizaciones guerrilleras y una economía signada por la pérdida del salario real y los desequilibrios estructurales.
En ese contexto, la música funcionó como un espacio para procesar el clima de época. Los artistas encontraron distintas maneras de relacionarse con una realidad que resultaba cada vez más difícil de ignorar: desde la crítica visceral de Pappo y Billy Bond hasta la construcción de mundos propios del Dúo Salteño, pasando por formas más abstractas de experimentación sonora y poética como La Cofradía de la Flor Solar y Manal.

1971 también fue un año de expansión y diversificación para la música popular argentina. El rock comenzaba a ampliar sus fronteras e incorpora elementos del jazz, el blues, la música progresiva y las vanguardias contemporáneas, mientras el folclore atravesaba sus propias transformaciones. Esa convivencia de lenguajes permitió que aparecieran obras difíciles de encasillar dentro de los géneros establecidos.
La experimentación no se limitó a los instrumentos o las estructuras musicales. Las producciones de aquel momento exploraron nuevas formas de composición, arreglos más ambiciosos y modos alternativos de trabajar con la voz, el texto y el estudio de grabación. En el caso particular de Bronca en Buenos Aires, Jorge López Ruiz logra darle una versión autóctona a la vanguardia del jazz británico de John Surman, incorporando elementos de la "Spoken Music" para crear una narrativa osada y futurista para aquellos tiempos.
La escena también comenzaba a consolidar una infraestructura propia. Sellos, productores, revistas y espacios de encuentro contribuyeron a darle forma a un movimiento cultural que ya no podía pensarse únicamente como un fenómeno musical. Jorge Álvarez, acompañado por Pedro Pujó, seguía siendo uno de los productores musicales más destacados de la escena argentina. Esto se debió, en parte, al apoyo financiero de Ricardo Kleiman -famoso en aquel entonces por su programa de radio Modart en la noche-, quien lo rescató luego del colapso económico de Mandioca y trabajó en la producción de tres discos clave durante 1971: Pappo's Blues Vol. 1, La Biblia, de Vox Dei, y el álbum debut de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll.

También fue muy importante para la difusión del movimiento cultural del rock la revista Pelo, dirigida por Osvaldo Daniel Ripoll, que se consolidó ese año como el medio gráfico más importante de la cultura rock argentina. Por entonces, la subcultura musical juvenil se amplió y, además de las primeras comunas hippies -entre las que se destacaban las de Arco Iris y La Cofradía de la Flor Solar-, aparecieron nuevas estéticas como la de los denominados "Firestones", chicos y chicas aficionados al hard rock y el metal. El reflejo de este crecimiento popular de la cultura rock fue la segunda edición del BA Rock, realizada durante cinco sábados consecutivos del mes de noviembre, que atrajo a un total de 50 mil espectadores.
A más de cinco décadas de aquel año, 1971 permite observar un momento de particular riqueza para la música argentina: un período en el que distintas tradiciones comenzaron a cruzarse, los límites entre géneros se volvieron más permeables y una nueva generación de artistas encontró formas propias de responder, escapar o simplemente convivir con su tiempo. A continuación, diez discos clave editados en el país durante 1971:
10. La Cofradía de la Flor Solar - La Cofradía de la Flor Solar
Microfón

Formados como comunidad artística en una antigua casona ubicada sobre la calle 41, entre 12 y 13, en la ciudad de La Plata, el álbum debut de los platenses refleja las vivencias de esa colectividad de artesanos, artistas plásticos y músicos, entre los cuales destacan Rocambole (Ricardo Cohen) y "Skay" Beilinson, futuros diseñador gráfico y guitarrista de los Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota, respectivamente.
En sus comienzos, diferentes músicos rotaron por la banda, pero la dirección musical siempre estuvo determinada por "Kubero" Díaz, quien era la voz y guitarra principal de la agrupación. En sus ocho canciones, los platenses combinan la psicodelia experimental con ciertas dosis de hard rock. La producción de guitarras y baterías en ciertos temas remite a los pioneros trabajos del krautrock alemán de artistas como Can, Amon Düül y Tangerine Dream.
Destacan canciones como "Fiesta de amor en el cielo", con su vuelo musical entre el hard rock y la psicodelia experimental, influenciada por el álbum de The Byrds de 1970. "En la siesta", que retrata el clima de contemplación espiritual de la comuna en la cual vivieron, es una pieza musical magistral, donde los arpegios de guitarra decoran las excelentes armonías vocales.
Todos los temas fueron compuestos por Juan Fernando "Kubero" Díaz y Néstor Paul, quien fue uno de los bajistas de la formación y alternó el instrumento con el "Morci" Requena durante los inicios de la banda. Sin embargo, fue Requena quien terminó grabando el bajo en el disco. La formación que participó de la grabación del disco homónimo se completó con "Manija" Paz en batería y los guitarristas invitados "Skay" Beilinson y Enrique Gornatti. La producción del disco estuvo a cargo de Jorge Álvarez, Pedro Pujó y Ricardo Kleiman, mientras que Billy Bond participó como ingeniero de grabación. Como detalle final, cabe destacar que la portada del álbum supuso el debut de Rocambole como diseñador gráfico dentro de la escena del rock argentino.
9. Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll - Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll Vol. 1
Music Hall

El álbum debut de Billy Bond y La Pesada del Rock and Roll se transformó, con el paso del tiempo, en un hito del rock argentino. Giuliano Canterini, alias "Billy Bond", trabajaba desde mediados de los años 60 como ingeniero de grabación y había aparecido en el famoso programa de televisión La escala musical. También fue clave en el desarrollo de espacios contraculturales como La Cueva de Avenida Pueyrredón y las menos conocidas Cueva de Avenida Rivadavia y Cueva de Ayacucho y Las Heras.
Cercano a Jorge Álvarez y a la troupe del sello Mandioca, su experiencia en la producción y grabación de discos le permitió crear un álbum visceral y modernista. Para eso reunió a un colectivo de músicos involucrados en la grabación, entre los que se encontraban Luis Alberto Spinetta, Pappo, Javier Martínez, Vitico, David Lebón y "Pomo" Lorenzo, entre otros.
El debut de La Pesada tiene claras influencias del hard rock y del boom blues británico, con canciones como "El parque", compuesta por Spinetta y tocada por él junto a Pappo en las guitarras. También destaca el rock crudo que abre el disco, "Salgan al sol", compuesta por Javier Martínez, con Pappo en guitarra principal y un adolescente David Lebón en guitarra rítmica.
La canción que cierra el LP, "Voy creciendo", compuesta por Billy Bond, Pedro Pujó y "Cacho" Lafalce, funciona como un testamento musical de las incertidumbres filosóficas de la juventud de aquellos tiempos, en su intento por encontrar respuestas en medio del caos social. El álbum fue grabado en los estudios Phonalex y contó con Jorge Álvarez y el propio Billy Bond como productores.
8. Dúo Salteño y "Cuchi" Leguizamón - El canto de Salta
Philips

El canto de Salta representa la culminación artística de un espectáculo que el Dúo Salteño, compuesto por "Chacho" Echenique y Patricio Jiménez, venía realizando junto a "Cuchi" Leguizamón y los poetas Manuel Castilla y Miguel Ángel Pérez desde mediados de 1967 en diferentes ciudades de Argentina.
Es una de las obras cumbres del folklore argentino, ya que el Dúo Salteño deja de lado la tradición de cantar la misma melodía principal a dos voces y, en su lugar, implementa dos voces independientes que dialogan, se cruzan y generan tensiones armónicas disonantes de enorme audacia. Este contrapunto vocal se escucha en "Zamba del silbador", "Canción de Federico" y, especialmente, en "Carnavalito del duende", donde las armonías se desfasan en una suerte de polirritmia vocal que produce un diálogo veloz entre las voces, evocando la naturaleza esquiva del "duende" del folklore norteño.
Es clave la producción, la dirección musical y el piano de "Cuchi", que permiten incluso modernizar la chacarera, como sucede en el tema "El aveloriado", donde la rigidez instrumental de la chacarera se rompe con el contrapunto de la rítmica del piano. El álbum fue grabado en los Estudios Philips, ubicados en la ciudad de Buenos Aires, y fue producido por el propio Leguizamón.
7. Manal - El león
RCA Victor

Luego de su álbum debut homónimo, el trío compuesto por Javier Martínez, Claudio Gabis y Alejandro Medina decidió abandonar el purismo del blues tradicional y buscar un enfoque musical más agresivo y eléctrico que los situó artísticamente cerca del hard rock. Su nuevo sello, la multinacional RCA Victor, no logró asignarles un productor musical y, según el testimonio del propio Claudio Gabis, esto se debió a lo siguiente: "No había nadie que se atreviera a lidiar con nosotros".
Las composiciones del disco fueron pensadas bajo la influencia de timbres de guitarra distorsionados y una sección rítmica (bajo y batería) que pasó al primer plano de la mezcla y fue clave para conseguir el sonido denso y pesado de las canciones del álbum. Este endurecimiento estilístico de la banda coincidió con el recrudecimiento de la vida política argentina.
Las letras retratan la alienación urbana, como sucede en el tema "No hay tiempo de más", que funciona como un reclamo directo frente al ritmo de vida moderno y la prisa cotidiana de la ciudad porteña. En "Si no hablo de mí", quizás el mejor tema del disco, los arreglos armónicos de las voces abrazan el glam rock de T. Rex en una letra que pareciera ser el pináculo de la autorreferencialidad de Javier Martínez.
Tal como indica su título, el disco representa a nivel conceptual y artístico, la fuerza salvaje, la dignidad y el instinto de resistencia frente a una sociedad que intenta continuamente domesticar al individuo. Fue grabado en los Estudios Ion de Buenos Aires y producido por la propia banda, que contó con el aporte de Carlos Piriz como ingeniero de sonido.
6. Pappo's Blues - Pappo's Blues, vol. 1
Music Hall

Luego de haber pasado por Los Gatos y haber tocado en vivo con artistas clave de la época, como la primera formación de Los Abuelos de la Nada y Manal, Pappo decidió finalmente componer su primer disco solista. En este emblemático debut del rock local, Pappo trabaja dos conceptos de manera clara y fulminante: 1. Definir un sonido mucho más pesado para el blues local, teniendo en cuenta la importancia del manejo de un volumen potente de guitarra, cercano al hard rock y el heavy. 2. Prescindir de arreglos complejos para enfocarse en la potencia pura de la batería, el bajo y la guitarra.
Bajo estas ideas, ya desde la primera canción, titulada "Algo ha cambiado", Pappo anticipa el hard rock moderno de los años 70 en Argentina, con un demoledor riff y el particular uso del pedal "wah-wah". En los temas "El viejo" y "El hombre suburbano" construye dos de los grandes clásicos de toda su obra, con críticas generacionales a lo alienante de la rutina de la clase obrera. El trabajo de un joven David Lebón, de solo 18 años, en el bajo y la potencia en batería de "Black" Amaya generan una base visceral que toma elementos del mejor Cream de Eric Clapton y de los primeros Black Sabbath.
Hacia el cierre del álbum aparece quizá la mejor canción del disco y la más extensa, titulada "¿Adónde está la libertad?". El LP fue grabado en los estudios Phonalex, con Billy Bond como ingeniero de sonido, y fue producido por Jorge Álvarez y Pedro Pujó.
5. Litto Nebbia - Nebbia's Band
RCA Victor

Luego de la separación de Los Gatos y de incursionar en sus dos primeros discos solistas en la canción intimista, el folk rock y la fusión latinoamericana, Litto Nebbia decidió formar una agrupación orientada al jazz rock. Para ello, se rodeó de Rodolfo García en batería, "Cacho" Lafalce en bajo, Carlos Goldberg en saxo y flauta, y el destacado dúo de trompetistas integrado por Fats Fernández y Gustavo Bergalli.
Nebbia asumió la dirección artística, la composición y la producción con la idea de innovar en la música rock argentina a partir de elementos del jazz. Mantuvo su identidad autoral, pero trabajó profundamente en la inclusión de vientos debido a la influencia de la agrupación estadounidense Blood, Sweat & Tears.
Las estructuras musicales de las canciones son complejas, como sucede en el tema "Días de conflicto", con sus largos desarrollos instrumentales. En "Tu tiempo es de cristal", Litto innova con el diálogo musical entre los teclados y la percusión, algo totalmente inusual en la música argentina de aquel entonces. En el homenaje al músico uruguayo Hugo Fattoruso, titulado "Fattoruso's Trip", se vuelca al jazz rock puro.
Por su parte, "Dulce Antonietta" es quizás la postal perfecta de todo el paisaje musical de big band y brass rock que Litto imaginó en aquellos tiempos, con sus notables arreglos de vientos. El disco fue grabado en los estudios de la compañía RCA Victor, ubicados por aquel entonces en Saavedra, y fue producido por el propio Nebbia.
4. Luis Alberto Spinetta - Spinettalandia y sus amigos
RCA Victor

Luego de la separación de Almendra, Luis Alberto Spinetta atravesaba una etapa de transición musical hacia un rock más despojado y visceral, a lo que se sumaba que debía un álbum por contrato a la multinacional RCA. Todo esto lo llevó a idear un disco intenso que fue gestando en una casa alquilada en el barrio de Florida. Influenciado por Pappo -a tal punto que le regaló su preciada guitarra acústica Gibson Dove, que Pappo luego vendería porque no le gustaban las guitarras acústicas-, ideó un álbum que fuera lo menos comercial posible, explorando un espíritu creativo rupturista a través de la improvisación libre.
Entre las canciones que más destacan se encuentran "Ni cuenta te das", donde Miguel Abuelo participa tocando la flauta, introduciendo el folk psicodélico orgánico en el país; "Castillo de piedra", compuesta por Pappo; y "Era de tontos", canciones que dejan ver la influencia de Black Sabbath y Jimi Hendrix a través de su sonido de hard rock. En "Alteración de tiempo", el audio de la guitarra está influenciado por las ideas sonoras de eco y sustain que David Gilmour, guitarrista de Pink Floyd, había trabajado en el álbum More, convirtiendo la canción en un ejercicio libre de vanguardia sonora y texturas eléctricas.
Spinetta se encargó, durante la grabación, de tocar las guitarras eléctricas y acústicas, el piano, el bajo y la voz. Lo acompañaron Pappo en guitarra eléctrica y bajo; Héctor "Pomo" Lorenzo en batería, guitarra acústica y percusión; y Miguel Abuelo en flauta, percusión y coros. El disco fue grabado en solo 30 horas en los Estudios RCA, ubicados en Saavedra, y la producción estuvo a cargo del propio Luis Alberto.
3. Alma y Vida - Alma y Vida Vol. 1
RCA Victor

El álbum debut de Alma y Vida es un reflejo de los sólidos conocimientos instrumentales de sus miembros en el jazz rock, que combinaban con tintes de soul y blues rock a partir de la imponente voz de Carlos Mellino, antiguo cantante de The Seasons. Influenciados por bandas como Chicago y Blood, Sweat & Tears, los instrumentos de viento, como el saxofón y la trompeta, resultan claves para destacar la potencia vocal de Mellino.
Su idiosincrasia musical, que mezcla el jazz rock con el soul, permite a la banda trabajar de forma dual la temática de sus letras, oscilando entre el compromiso social, como sucede en las canciones "Veinte monedas" y "La gran sociedad", y el contenido romántico, donde destacan "Me siento dueño del mundo" y "Mujer, gracias por tu llanto". Esta última canción se convirtió en un éxito en las radios argentinas a partir del saxo de Bernardo Baraj, el Hammond y la voz de Carlos Mellino, y los arreglos del guitarrista invitado Ricardo Lew.
Párrafo aparte merece la mención de la pieza musical titulada "Lágrima de ciudad", que, con sus nueve minutos de duración y sus suites instrumentales intrincadas, de notables improvisaciones y cambios de tempo, une el jazz rock con el rock progresivo.
La banda, además de Mellino en voz y Baraj en saxofón, estaba compuesta por Juan Barrueco en guitarra, Carlos Villalba en bajo, Alberto Hualde en batería y Gustavo Moretto en trompeta. El disco fue grabado en los estudios RCA, ubicados en la calle Paroissien al 3960, en el barrio de Saavedra, y fue producido por la propia banda.
2. Vox Dei - La Biblia
Disc Jockey

La historia de La Biblia nace en la mente de Ricardo Soulé cuando apenas tenía 20 años, influenciado por los discos conceptuales Tommy, de The Who; Arthur (Or the Decline of the British Empire), de The Kinks; y La misa criolla, de Ariel Ramírez. Tras comentarle la idea a sus compañeros de Vox Dei durante un viaje en colectivo y pedir permiso al monseñor Emilio Teodoro Graceli para evitar la censura del gobierno militar de la época, comenzó a transformar las Sagradas Escrituras en una ópera rock. Su intención no fue abordar los textos bíblicos desde un lugar dogmático, sino desde una mirada humanista y poética, imaginando a los personajes bíblicos como personas comunes que enfrentan la realidad cotidiana.
La narrativa musical del LP tiene dos grandes bases que definieron ese sonido áspero, psicodélico y grandilocuente. La primera fue la utilización, en los estudios TNT, de la distorsión de los amplificadores valvulares nacionales (como los Fahey y los Robertone) al máximo, combinada con los efectos de pedales como el fuzz y el wah-wah. También utilizaron el eco de cinta para dar profundidad a los arpegios y solos de guitarra, lo que terminó creando esa atmósfera mística que se escucha en la canción de apertura, "Génesis".
La segunda base musical del disco fue la utilización del estudio Phonalex, ubicado en el barrio de Belgrano, para la grabación de una orquesta de cuerdas y coros compuesta por 50 músicos, dirigida por Roberto Lar. Los arreglos sinfónicos de esta orquesta son fundamentales para darle un carácter monumental y épico a canciones como "Cristo: Nacimiento" y "Apocalipsis".
La mezcla final, realizada en los estudios TNT con una consola de solo cuatro canales, demostró ser una proeza técnica. El aprovechamiento de las cámaras de eco y la reverberación del estudio le dieron al disco el aura colosal y profunda que requería la atmósfera sonora de un relato bíblico.
La Biblia es considerada hasta el día de hoy como una de las grandes producciones del rock argentino. Esto se debe a que demostró que la música rock podía crear obras artísticas complejas y contribuyó a que sectores tradicionales de la sociedad terminaran de convencerse de que el rock no era solo una moda pasajera, sino, por el contrario, un arte serio. Por último, vale la pena mencionar el inmenso aporte artístico del equipo de grabación de los estudios TNT, compuesto por Julio Costa, Osvaldo Casajús, Salvador Barresi y Tim Croatto.
1. Jorge López Ruiz - Bronca Buenos Buenos Aires
Trova

El origen de Bronca Buenos Aires se debió a una necesidad de respuesta musical y política de Jorge López Ruiz frente al levantamiento popular conocido como "El Cordobazo", ocurrido en 1969. En un reportaje de 1970, Jorge definió de forma contundente aquello que lo movilizaba a la hora de escribir música: "Luego del Cordobazo de 1969 que dejó a todos patas para arriba, las únicas cosas que me mueven a escribir música son los acontecimientos que me ponen furioso desde lo personal. No he escrito mucho sobre el amor, escribí mucho más sobre lo que compromete la libertad social".
López Ruiz comenzó a trabajar junto a José Tcherkaski, escritor y coautor de algunos de los grandes éxitos musicales de Piero, quien ideó los textos que el músico fue musicalizando. El disco articula tres grandes vertientes estéticas: el free jazz, el clasicismo de las big bands y la música clásica contemporánea. También establece puntos de contacto con la vanguardia musical inglesa de fines de los años sesenta, particularmente con la escena de Canterbury y el jazz británico de John Surman y Mike Westbrook.
Al igual que algunos trabajos del rock progresivo y el jazz fusión de fines de aquella década, como Valentyne Suite, de Colosseum, o los primeros discos de Soft Machine, Bronca Buenos Aires abandona la estructura clásica de canciones individuales. De este modo, las cuatro piezas que forman parte del disco —"La ciudad vacía", "Relatos", "Amor Buenos Aires" y "Bronca Buenos Aires"— se organizan en cuatro movimientos, como si se tratara de una suerte de concierto para recitante, coro y orquesta.
El coro que se escucha en el álbum no cumple un rol melódico o armónico convencional, sino que aporta texturas, tensiones y climas en diálogo con la instrumentación. Este recurso recuerda a los experimentos sonoros de fines de los años sesenta y también a los trabajos de ensamble expandido de Keith Tippett. Otro detalle importante es el uso de la disonancia musical por parte de Jorge López Ruiz para reflejar la violencia, el miedo y la censura durante la dictadura de Juan Carlos Onganía, convirtiendo el caos sonoro en una herramienta de protesta social.
Bronca Buenos Aires fue grabado en los Estudios ION y producido por el propio López Ruiz. El disco fue inmediatamente censurado y su prohibición recién se levantó en 2004, 33 años después de su lanzamiento, permitiendo nuevamente su difusión en los medios de comunicación argentinos.









