discos 80

40. Kraftwerk – Computerwelt

1981 – Kling Klang / EMI Electrola / Warner Bros.

Kraftwerk - Computerwelt

En Alemania hay autopistas sin límite de velocidad. Allí da lo mismo ir a 200 o a 250 kilómetros por hora: las líneas del centro se hilvanan, cada tanto un indicador aparece y el paisaje cambia lentamente en cuentagotas. Tal vez esto sirva para describir a Kraftwerk desde lo visual y para explicar la estética de este álbum: basada en pequeños movimientos de sintetizadores modulados de acuerdo a la intensidad de cada canción y alguna línea vocal bajada al formato pop. Computerwelt (1981) es una oda a la binariedad y un disco basado en la fascinación de estos robots hiper concentrados hacia los ordenadores. La estructura minimalista, los tenues movimientos de sintes ambientales y los loops lucen la tradición más experimental del viejo mundo encarnada en gente como Karlheinz Stockhausen. Ismael Viñoly

39. Depeche Mode – Music for the Masses

1987 – Mute

Depeche Mode - Music for the Masses

El sexto álbum de su carrera significó para los ingleses su salto a la popularidad y, como su título mismo parece vaticinar, su propia versión de música para un público que con sus discos anteriores no habían conquistado. Con los aportes y orientación del productor David Bascombe, quien ya había tenido experiencia en transformar lo oscuro y melancólico y acercarlo a las masas al trabajar con artistas como The Cure, este álbum entregó éxitos bailables sin dejar de lado la experimentación, la banda continuó con sus intenciones y sonido vanguardista pero haciéndolo más accesible para públicos como el estadounidense que por entonces ya se embelesaba con íconos pop como Madonna y Michael Jackson. No obstante el álbum no estuvo exento de polémicas y a pesar de mostrar la faceta más relajada de Depeche Mode alcanzó a ser censurado con canciones como “I Want You Know”, que no pudo ser oficialmente promocionada debido a ser una abierta invitación sexual, mientras que en cambio la sugerente aunque no tan explícita “Strangelove” logró convertirse en un hit que sigue siendo en igual medida venerado y disfrutado en discotecas de todo el mundo hasta nuestros días. En este álbum, en algunas canciones se continúan entre sí como si se tratara de una sola pieza, como en el caso de «Never Let Me Down Again» y «The Things You Said”, y la banda incursionó en algunas innovaciones con el inesperado ambiente sinfónico de “Pimpf” y el encanto minimalista de “Little 15” orquestado exclusivamente con sintetizadores y piano. Depeche Mode consiguió durante los ochentas llegar a la cúspide aunque todavía estuviesen por venir en sus siguientes trabajos creaciones magistrales como “Personal Jesus”. Laura Camargo

38. R.E.M. – Murmur

1983 – I.R.S.

REM - Murmur

Imposible de pasar por alto en cualquier rememoración ochentosa es aquel murmullo con el que Michael Stipe se nos acercó por primera vez, entonando tímidamente los versos de un disco debut que luego se convertiría en un clásico dominguero. Germen de potencialidades, Murmur fue la mejor manera que encontró R.E.M. de acercarnos a un lugar nuevo sin dejar de sentirnos como en casa. Agustina Checa

37. Violent Femmes – Violent Femmes

1983 – Slash

Violent Femmes - Violent Femmes

El primer disco de Violent Femmes es considerado uno de los más distinguidos del movimiento alternativo norteamericano. Influenciados por el folk y el punk, crearon en esta obra una atmósfera de tensión, nerviosismo e hiperactividad en un contexto crudo y acústico. Algunas canciones tuvieron éxito en el circuito comercial, como es el caso de “Add It Up”, “Kiss Off” y “Blister In The Sun”, pero eso no los desvió del eje. Sus letras hablan de frustraciones adolescentes y están escritas con un perverso sentido del humor, un claro ejemplo es la desesperada voz de Gordon Gano repitiendo “Why can I get just one fuck?” en “Blister In The Sun”. Este álbum es un clásico de culto permanente. Santiago Scauso

36. Echo and the Bunnymen – Ocean Rain

1984 – Korova

Echo and the Bunnymen - Ocean Rain

El cuarto disco de los Bunnymen es, sin dudas, su obra definitiva, su “manifesto” como bien ellos mismos dijeron. Después de Ocean Rain vinieron ochos discos más (incluso uno este año, Meteorites) pero no hay manera de superar esta obra, romántica y oscura a la vez. Fue grabado en las inmediaciones de París y por primera vez incluyeron una orquesta de violines (fácilmente detectables a lo largo de las 9 pistas), mientras que la batería de Pete de Freitas y la voz de Ian McCulloch sonaban más suave que nunca. Canciones como “Silver”, “Seven Seas” o “The Killing Moon” (que quedó plasmada en la banda sonora de Donnie Darko) claramente son una auténtica insignia de la new-wave británica. Rodrigo Piedra

35. U2 – The Joshua Tree

1987 – Island

U2 - The Joshua Tree

Si bien hoy la banda irlandesa es blanco de muchas críticas por la reciente salida de su último disco, no dejemos de ver también por qué llegaron ahí. No estamos hablando de una banda más, y este tampoco es un disco más. Probablemente sea uno de sus trabajos con más riesgos artísticos, ya que tomaron para su pop, elementos de otros géneros musicales como el gospel, el country, el soul o el blues. Porque The Edge demostró que las guitarras no tienen que puntear todo el tiempo, y porque Bono cantó tan bien como siempre. Y lo mejor para ver esto sería salir de los hits de este disco (que son varios) como “Where The Streets Have No Name”, “I Still Haven’t Found What I’m Looking For” o “With or Without You”. Para entender la genialidad de este disco hay que ir a los temas subterráneos, casi abandonados como la triste “Running To Santd Still”, la movida “In God’s Country” o la bluespopera “Bullet the Blue Sky”. Allí vamos a ver la verdadera alma de esta placa, del año 1986, que fue producida por Brian Eno y editada bajo el sello Island. Mono Rubino

34. Soda Stereo – Doble Vida

1988 – CBS Records / Sony Music

Soda Stereo - Doble Vida

El cuarto disco de los argentinos marcó un antes y un después tanto para la banda como para la historia del rock latinoamericano: se convirtieron, a cuestas de este disco, en la primera banda de la región en conquistar el mercado estadounidense. Y para Soda Stereo significó el camino hacia la madurez (que se podría decir que empieza en Signos, su antecesor, pero acá se confirma) con una cuidada producción, toques funk (“Lo que sangra (la cúpula)”, “Languis”), el primer rap argentino (“(En) el borde”), oscuros como “Corazón delator” y otros pasajes sencillamente brillantes como “En la ciudad de la furia” (cuyo videoclip es considerado el mejor de la historia argentina según Rolling Stone). Grabado en Nueva York como Clics Modernos, la gran manzana se perfilaba como el paraíso artístico definitivo de la década y Soda Stereo como una banda totalmente masiva que no descuidaba su dirección artística. Rodrigo Piedra

33. Sonic Youth – Sister

1987 – SST

Sonic Youth - Sister

Sister marcó un antes y un después, no sólo en la historia de Sonic Youth sino también en todo lo que aconteció musicalmente, en la escena alternativa de los años siguientes. Sería una difícil tarea imaginar qué rumbo hubiera tomado ésta sin los aportes de la esencia misma de la banda: esa disyunción tan hedonística entre la distorsión más agresiva y la calma más pura, la experimentación y el inacabable ruido seguido de hermosas melodías totalmente reconfortantes. Nunca sórdido o presuntuoso, simpre tan honesto y visceral. Y eso es Sister: la conjunción perfecta entre todos esos factores. Agustina Checa

32. Spinetta Jade – Alma de Diamante

1980 – Ratón Finta

Spinetta Jade - Alma de Diamante

Llega 1980 y Luis Alberto Spinetta decide cambiar una vez más más de piel. Luego de su paso por Invisible, el «Flaco» llama a Pomo Lorenzo para la batería, a Juan del Barrio y Diego Rapoport para los teclados y a Beto Satragni para el bajo para conformar Spinetta Jade. Alma de diamante es el primer álbum de la banda, y consta de siete canciones del propio Spinetta inspiradas en la obra del antropólogo Carlos Castaneda y su abordaje al chamanismo. Se destaca el hit que le da nombre al disco. Martín Sanzano

31. Sumo – After Chabón

1987 – CBS

Sumo - After Chabon

Es el último disco de Sumo y podría decirse, el más completo y ecléctico. El álbum contiene canciones reggae, fiel a la estética de la banda como el hit “No tan distintos”, “Percussion baby”, “La gota en el ojo”, entre otros. Igualmente el espíritu híbrido punk sigue intacto e incluso, perfeccionado en canciones como “Crua chan”, “El cieguito volador”, “Noche de paz” y “Banderitas y globos”. Así mismo, nos encontramos con canciones únicas en inclasificables como “Mañana en el Abasto”. Julieta Aiello