30. Waxahatchee – Ivy Tripp

Merge / Wichita

Waxahatchee - Ivy Tripp

Katie Crutchfield continúa desmarañando sus problemas personales a través de canciones, y lo bien que nos hace. Ivy Tripp es el sucesor del tan aclamado Cerulean Salt (2013, Wichita Recordings). En esta tercera entrega bajo el nombre Waxahatchee hay una búsqueda mucho más pop: «Under A Rock«, «La Loose«, «Summer of Love» pueden sonar medio Sheryl Crow pero con aires menos felices. Por momentos la cosa se pone más guitarrera («Poison«, «The Dirt«) y por otros suena más a su anterior trabajo («Blue«, la exquisita «Air» y el gran cierre de «Bonfire«). El título del disco es un término que ella misma acuñó para ese momento de la vida propio de los veinti o treintipico en el que no se tiene un rumbo, a diferencia de nuestros padres o abuelos que a esta edad tenían las cosas más o menos resueltas. Procesar sentimientos a los 26 años no es fácil, pero Crutchfield es una mujer bella y fuerte que da un agigantado paso de madurez entre disco y disco. Rodrigo Piedra

29. Neon Indian – VEGA INTL. Night School

Transgressive / Mom & Pop

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Alan Palomo, el texano nacido en México, se hizo un nombre en el circuito independiente detrás de una banda de músicos proficientes y el pseudónimo de Neon Indian, con el que terminó de ser coronado como realeza del chillwave. En su tercer disco, VEGA INTL. Night School, Palomo empuja hacia el límite las tendencias musicales que había esbozado en trabajos anteriores, dejando de lado la introspección onírica para celebrar las discotecas. Al igual que en M83 y el reciente soundtrack de It Follows, hay un dejo nostálgico kitsch que nos lleva a los años en que reinaban los sintetizadores; pero el más reciente álbum de Palomo no tiene un pelo de anticuado. VEGA INTL. Night School es el disco más bailable del 2015: una fiesta en la década equivalente a los ochenta de algún planeta lejano y fluorescente, donde Prince está en lista VIP. Bartolomé Armentano

28. Mi Amigo Invencible – La danza de los principiantes

Fuego Amigo Discos

Mi Amigo Invencible - La danza de los principantes

El título La danza de los principiantes evoca un riesgo, una torpeza y a la vez una pureza del acto en movimiento: un impulso que lleva a que el baile exista a pesar de y contra lo que sea. La música de Mi Amigo Invencible, que viene abriéndose paso desde el 2007, no es precisamente principiante pero sí mantiene esa pureza de danza, de “bailar mal” cuando se podría “bailar bien”. Ya desde La nostalgia soundsystem (2013, Fuego Amigo Discos), ellos denuncian la enfermedad de “creer en el discurso de lo correcto”. La danza que proponen es una falta de esa comodidad, de esa tranquilidad. La danza… gana fuerza en el equilibrismo, en el trapecismo en que otras bandas se darían la cabeza contra el suelo. Quizás el mayor mérito de este disco sea consolidar un estética de la canción, de producción y de lenguaje de la banda mendocina. En este sentido, si La nostalgia… formaba una continuidad con Relatos de un incendio a partir de una evolución fruto de refinar y pulir, La danza… genera la continuidad a partir de un viraje, de una mutación que sin embargo, no abandona del todo el camino marcado por su anterior obra. Y en este aspecto, genera una consolidación estilística potente, que posiciona a MAI en un lugar privilegiado entre las bandas emergentes de la escena argentina. Reseña completa – Francisco Fradi

27. Speedy Ortiz – Foil Deer

Carpark Records

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Líderes de la actual escena emergente de Massachusetts, Speedy Ortiz obtuvo notoriedad tras el lanzamiento del estupendo Major Arcana en el 2013, que les valió no sólo aclamación crítica y un culto de oyentes devotos, sino también gastadas pero válidas comparaciones a la camada de bandas independientes de los ’90 como Helium, The Breeders y Pavement (dato de color: el cuarteto de Northampton ya ha salido de gira con todos estos graduados de la promoción del ’95; y su front-woman Sadie Dupuis hasta tuvo una girl-band tributo a Stephen Malkmus llamada Babement). Los Speedy ya habían coqueteado con una desviación en su sonido en Real Hair, ese huracán arrollador en forma de EP que nos regalaron el año pasado. Foil Deer, su más reciente trabajo discográfico, evidencia no sólo un cambio indisputable en su música, sino también una clara evolución. La marca registrada de Speedy Ortiz prevalece: guitarras desprolijas, feroces y acrobáticas abundan; como lo hacen también los innumerables riffs inusuales y hooks memorables. Tampoco faltan el feedback, la distorsión y los crescendos que amenazan en explotar en ruido, hasta que finalmente lo hacen para volver a una frase sónica más acogedora: se incorporaron sintetizadores, capas de ornamentación, y simplemente arreglos más intrincados. Las guitarras suenan más pesadas y no estarían fuera de lugar en un disco de Slint, pero simultáneamente esconden más que nunca melodías pop. Reseña completa – Bartolomé Armentano

26. Tobias Jesso Jr. – Goon

True Panther

tobias jesso jr

Tobias Jesso Jr. comenzó su carrera siendo bajista de una banda llamada The Sessions y colaborando con desconocidos artistas de teen pop pero su sensibilidad compositiva captaron la atención del ex bajista de Girls, Chet JR White, e hizo que este pusiera sus ojos en él luego de que Jesso le enviara un demo de su canción «Just a Dream«. Teniendo esto en cuenta no resulta extraño que tiempo más tarde el mismo White terminara puliendo el sonido de Goon junto a Patrick Carney de The Black Keys, Ariel Rechtshaid (productor de artitas como Kylie Minogue y Vampire Weekend) y John Collins de The New Pornographers. Rupturas amorosas, una estadía un tanto decepcionante en Los Ángeles y el enterarse de que su madre padecía cáncer llevaron a Jesso a dejar sus instrumentos por un tiempo y volver a su casa de la infancia en Vancouver; allí es donde el músico encuentra el viejo piano de su hermana y decide aprender a tocarlo a los 27 años. Resulta interesante que menos de dos años después el piano se convirtiría en una de las piezas claves de Goon (por no decir LA pieza) y que lo ubicaría a Jesso como el nuevo «piano man». Es inevitable escuchar este disco y no comparar a su autor con cantautores norteamericanos de los 60 y 70, desde Harry Nilsson, pasando por Emitt Rhodes hasta el favorito de Jesso: Randy Newman. Dicho esto, también cabe mencionar los guiños a Elton John en canciones como «Can We Still Be Friends«, otros a Paul McCartney en «Leaving LA» y «Crocodile Tears» y hasta al maravilloso Nick Drake en «The Wait«. No cabe dudas de que Tobias Jesso Jr. es un artista en una era musical equivocada y nosotros agradecidos por eso. Daniela Álvarez

25. Los Espíritus – Gratitud

Independiente

los espiritus - gratitud

Luego de su primer disco homónimo, que recibió una gran aceptación de su público, Los Espíritus volvieron este año con Gratitud. El álbum está integrado por un puñado de diez canciones que siguen en la senda del sonido tan particular que logró la banda comandada por Maxi Prietto y Santiago Moraes. Gratitud fue grabado en marzo de este año en solo cuatro días en los que transformaron el Club Plasma en un estudio de grabación recolectando micrófonos, cables, instrumentos y demás para crear uno de los discos del año. Las canciones son marcadas por el beat de un blues del año 2015, dejando atrás cualquier prejuicio del género, entrando en trance con un chamán que consume LSD en Constitución. Si el primer trabajo fue una catapulta para el grupo, este es sin dudas los deja bien parados para seguir caminando por el cerco de la música viajera del sigo XXI. Matías Ferreyra

24. Unknown Mortal Orchestra – Multi-Love

Jagjaguwar

Unknown Mortal Orchestra - Can’t Keep Checking My Phone

Inútil es intentar escapar a aquella convención social que nos invita a buscar en la vida, amor por sobre todas las cosas. Sin embargo, pocos realmente se han detenido a considerar las diferentes manifestaciones que este amor pueda tomar. ¿Qué tal si además de inmenso, este amor fuera múltiple? ¿Estaríamos capacitados para sentirlo en su plenitud? Esta sensacional experiencia, cortesía de Unknown Mortal Orchestra, propone explorar una nueva gama de posibilidades del sentir condensadas en nueve canciones de ineludible magnetismo. Multi-Love es el nombre del tercer larga duración de la banda que, hace poco más cuatro años, lidera el intrigante Ruban Nielson. Para todo aquel que admira la implacable crudeza de sus primeras producciones y, sobre todo, aquel tinte de férrea psicodélia que impregnaba a cada una de sus dulces melodías, Multi-Love puede resultar un tanto confuso. Para aquel que envidia la capacidad de UMO de reinventarse y otorgar frescura a sensaciones clásicamente exploradas, Multi-Love es una grata experiencia, producto de una sed insaciable de nuevos estímulos. Escuchar este disco indudablemente implica una toma de posición. Que celebre el desafío del renacer y se adapte a los nuevos requerimientos de la experiencia UMO, o bien, que reproche vivir en un mundo donde todo parece suavizarse y termina engrandeciendo a los inescapables dominios del pop. Una vez realizada la advertencia, la opción es suya. Reseña completa – Agustina Checa

23. Lower Dens – Escape from Evil

Ribbon Music

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Lower Dens anunció la llegada de su tercer disco ensalzándolo con la promesa de expandir el sentir de una banda que parecía sentirse cómoda en ciertas, no tan joviales, emociones del alma. Para todos aquellos habituados al minimalismo de sus construcciones y la crudeza de sus exigencias sensoriales, Escape from Evil parecía cada vez más una necesidad que una premisa. “Tenemos que dejar de ser gente miserable haciendo discos para gente miserable” fue, en palabras del líder Jana Hunter, lo que motivó la partida de Lower Dens en el arduo camino a la “salida del mal”. Mal cuya verdadera identidad queda a merced de la necesidad del oyente. Escape from Evil es el resultado de esa necesaria operación de reinvención que se vale de la síntesis de sus propios elementos para arremeter hacia la trascendencia. Nuestro sentir, transformado en el transcurso de la proeza, es mero daño colateral frente a la grandeza de las intenciones que impulsaron la búsqueda, tan efímera como el más honesto de los placeres. Reseña completa – Agustina Checa

22. Jamie xx – In Colour

Young Turks

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El debut solista del líder de The xx es uno de los trabajos discográficos más interesantes del año. De la misma forma en que coloca a su techno-house minimalista en un nivel más alto de sofisticación expresa sus complacencias por el hip-hop y la música dance. A sus veintiséis años, el joven prodigio del indie británico desvía su identidad musical prescindiendo del artificio de guitarras pero sin riesgos de perder personalidad y se sumerge en la coherencia de la mezclas sintéticas haciendo de estas simplezas mayores. Jamie Smith tenía una deuda consigo mismo. En el mundo del pop/rock electrónico hacia bastante que su nombre era sinónimo de revelación y la consagración de su figura se había transformado en moneda corriente. Conquistadas todas las bandejas al joven británico le faltaba darse el gusto de grabar en solitario. Ya lo dice el dicho: El que tiene plata hace lo que quiere. Sin embargo, los resultados no son propios del capricho de un ególatra. In Colour es más que un disco minimalista. Jamie coquetea de manera experimental con una tradición electrónica que es bailable que sigue la línea de Caribou o Four Tet, con quien produce “I Know There’s Gonna Be (Good Times)”, una suerte de rap-dance puesto en marcha con la colaboración de Popcaan y el rapero Young Thug. Tal vez por esto la novedad radica en que los once nuevos track se instalan en un lugar un poco menos oscuro de aquel sonido xx. Reseña completa – Walter Sosa

21. La suma de todos los tiempos – Grandes distancias

Discos Dojo

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Cada dimensión de la vida puede resumirse en una ecuación espacio-tiempo. El tiempo, arrollador, imponente, sorpresivo. Las distancias, grandes, pequeñas, imperceptibles o determinantes. El segundo disco de la banda que homenajea con su nombre a la primera de las magnitudes físicas es una oda a las Grandes Distancias y cada una de sus implicancias: anhelo, desarraigo, desolación, soledad. La nueva producción de La Suma de Los Tiempos es un intenso viaje de inmersión, una proeza compositiva de reconfortante coherencia y delicadas sensaciones. Arremete contra el oyente y lo obliga a prestarse a catárticas emociones con un exquisito paisajismo noise. Agustina Checa