Foto: Facebook de Gustavo Cordera

En un nuevo intento por evitar que la causa en su contra por «incitación a la violencia colectiva» contra las mujeres llegue a juicio, Gustavo Cordera le ofreció al Tribunal Oral en lo Criminal Federal N° 7 de la ciudad de Buenos Aires realizar una serie de tareas comunitarias.

Para quienes no conozcan o recuerden la situación que originó todo, el caso inició luego de los dichos del ex Bersuit Vergarabat, emitidos en agosto de 2016 durante una charla en la escuela de periodismo TEA, en la cual el músico aseguró que «hay mujeres que necesitan ser violadas para tener sexo porque son histéricas y sienten culpa por no poder tener sexo libremente». Seis meses después de su desafortunada declaración, la Sala I de la Cámara Federal porteña confirmó su procesamiento y lo embargó por 500 mil pesos.

Ahora, en la audiencia realizada el lunes por la mañana, Fernando Burlando, el abogado defensor del artista, volvió a poner sobre la mesa una propuesta que ya había sido presentada en noviembre de 2017 a través de la que Cordera podría evitar pasar por la cárcel a cambio de brindar «cursos o charlas en alguna institución privada sobre igualdad de género» y realizar conciertos acústicos a beneficio.

A su vez, la defensa propuso que se reedite la entrevista con TEA argumentando que «la madurez de Cordera genera que por su cambio intelectual en lo que es la temática, pueda ofrecer sus conocimientos respecto de lo vivido, lo que ha significado en su vida y cómo se encuentra hoy».

«Me parece que una manera de reparar el error es contar a la sociedad la experiencia que viví en este tiempo donde tomé conciencia de lo que sucedió, de la información que yo expresé en esa charla íntima para chicos de 18, 19 o 20 años», expresó el músico. Sumado a esto, intentó aclarar que lo que dijo tenía que ver con «un trabajo en grupo» que realizó en una clase de psicología en la facultad sobre comportamientos sexuales.

Cordera siguió:

«Siendo licenciado en Comunicación sé perfectamente que lo que uno transmite a veces no es interpretado. Me arrepiento de no haber sido los suficientemente claro. Quiero formar parte de alguna manera de sanar esa la violencia. Esa es mi misión como artista. Esta vez desafortunadamente he cometido un error y necesito repararlo ante todos ustedes».

«He leído mucho, me he interiorizado mucho. Mis hijas me han enseñado en este tiempo a deconstruir una cultura que traigo como hombre a lo largo de mi historia personal», agregó el acusado al ser consultado por Andrés Bonicalzi, el abogado de la querella y quien representa a la asociación de Ayuda a las Víctimas de Violación (AVIVI), sobre si había llevado a cabo algún tipo de capacitación con perspectiva de género para poder dar su propio curso.

Mientras que María Luisa Piqué, fiscal de la Procuración General de la Nación, y Mariela Labozzetta, titular de la Unidad Fiscal Especializada en Violencia contra las Mujeres (UFEM), se demostraron a favor de la suspensión de juicio a prueba y pidieron que Cordera realice «una retractación y un pedido de disculpas público» y que se comprometa a «abstenerse de hacer declaraciones públicas que explícitamente promuevan, naturalicen o legitimen la violencia sexual contra las mujeres o que configuren violencia simbólica», Bonicalzi se mantuvo del otro lado del ring al considerar “necesario que el Estado realice una valoración de lo que el señor Cordera hizo».

«La condena tiene una finalidad que es desalentar conductas similares. Es un mensaje a la sociedad», indicó el abogado que fue respaldado por Sara Barni, presidenta de la asociación querellante Red Viva, quien reflexionó:

«Con la suspensión se le está diciendo a Cordera ‘no es tan grave lo que dijiste’. Una palmadita en la espalda y a dormir sin postre. Esa es la lectura que se puede hacer».

Finalmente, Fabiana Túñez, titular del Consejo Nacional de la Mujer (CNM) e impulsora de la denuncia, pidió una mayor perspectiva de género en la Justicia y ratificó que el Consejo está en desacuerdo con la suspensión del juicio. Por otra parte, el CNM pidió que se brinden cinco recitales donde el músico tenga que ceder espacios de 15 minutos para personalidades especialistas en la temática, la no utilización de lenguaje sexista por parte del artista en los eventos, una donación de un millón de pesos para un centro de asistencia para víctimas y la realización de un curso de capacitación sobre perspectiva de género.