Esta semana, la revista Rolling Stone publicó su ranking con los 100 mejores solos de guitarra de la historia, un repaso exhaustivo que atraviesa géneros y décadas, desde el blues hasta el funk, pasando por el rock clásico y el heavy metal. Según el propio medio, el criterio de selección no fue la popularidad ni las ventas de cada tema, sino "el brillo de las seis cuerdas en exhibición" y que "el solo haga a la canción y que no se limite a repetir la línea melódica".
El primer puesto se lo llevó el solo de "Purple Rain" de Prince, al cual la revista considera una demostración sin igual de lo que una guitarra eléctrica puede transmitir emocionalmente. El segundo puesto fue para "Machine Gun", de Jimi Hendrix, grabada en el show de Año Nuevo de 1970 en el Fillmore East de Nueva York. El top 3 cierra con "Hotel California" de The Eagles, uno de los más reconocibles de la historia del rock.
El resto de la lista continúa con guitarristas pioneros del blues, virtuosos del hard rock, referentes del punk y figuras contemporáneas, con nombres como Jimmy Page, Eric Clapton, Jerry Garcia, St. Vincent y John Mayer.
Los 10 mejores solos de guitarra de la historia según Rolling Stone
10. The Beatles - "While My Guitar Gently Weeps" (1968)
Es irónico pensar que uno de los mejores solos dentro de la discografía de The Beatles haya sido tocado por alguien externo a la banda. En medio de tensiones personales y creativas, George Harrison convocó a Eric Clapton para componer e interpretar el solo de guitarra de "While My Guitar Gently Weeps". El resultado es un fraseo exquisito, que le hace justicia al título de la canción. La revista lo define como "el más legendario de los solos de los Beatles" y "un impulso del momento".
9. Funkadelic - "Maggot Brain" (1971)
"Maggot Brain" es el tema que abre el álbum homónimo de Funkadelic, publicado en 1971. Su elemento central es un solo de guitarra de casi 10 minutos ejecutado por Eddie Hazel quien, según la leyenda, recibió de George Clinton una única instrucción antes de grabar: tocar como si acabara de enterarse de la muerte de su madre. "El resultado es el tipo de pasaje instrumental desgarrador y alucinante que se siente como una transmisión de dolor puro, sin filtrar", dice RS.
8. Steely Dan - "Kid Charlemagne" (1976)
El solo de guitarra de "Kid Charlemagne" fue interpretado por Larry Carlton, músico sesionista que en aquel momento era uno de los guitarristas más solicitados de Los Ángeles. Carlton construye un solo de una fluidez y elegancia excepcionales, con un fraseo melódico limpio y una cadencia que encaja con naturalidad en la arquitectura armónica de la canción. "Sus solos de la parte media y del cierre (este último grabado en una sola toma) equilibran con maestría complejidad y fluidez, con melodías de pop-rock de oro puro que no temen a giros de jazz cósmico", describe el medio.
7. Led Zeppelin - "Stairway to Heaven" (1971)
"Stairway to Heaven" es, sin duda alguna, el tema más emblemático de Led Zeppelin. La canción fue construida como un crescendo progresivo que arranca en la delicadeza y desemboca en una explosión eléctrica, y es precisamente en ese punto de quiebre donde Jimmy Page ejecuta uno de los solos de guitarra más increíbles del rock. Rolling Stone lo define como "una clase magistral en melodía y potencia".
6. Chuck Berry - "Johnny B. Goode" (1958)
"Johnny B. Goode" fue publicada en 1958 y es considerada una de las piedras fundacionales del rock and roll. Chuck Berry compuso una canción sobre la historia de un guitarrista autodidacta del sur de Estados Unidos con talento suficiente para comerse el mundo, y le incorporó una introducción y un solo que se convertirían en parte del ADN de todo el rock que vino después. La revista lo describe como "el himno definitivo del héroe de la guitarra".
5. Van Halen - "Eruption" (1978)
"Eruption" apareció en el disco debut de Van Halen y tiene una duración de apenas un minuto y 52 segundos. No es una canción en el sentido convencional, sino un solo de guitarra en estado puro. Eddie Van Halen la grabó casi como interludio entre dos temas del álbum, sin imaginar que se convertiría en uno de los documentos más influyentes de la historia del instrumento, popularizando la técnica del tapping. Rolling Stone define esta interpretación como "una declaración de intenciones concisa" y "revolucionaria".
4. Pink Floyd - "Comfortably Numb" (1979)
"Comfortably Numb" es una de las canciones más importantes, no solo deThe Wall, sino de toda la discografía de Pink Floyd. La letra, compuesta por Roger Waters, describe un estado de disociación y anestesia emocional, y el solo de guitarra de David Gilmour funciona como una respuesta no verbal a esa parálisis. Gilmour interpreta dos solos a lo largo de la canción, pero es el segundo, el que cierra el tema, el que marcó para siempre la historia del rock. "Un mosaico que terminaría siendo el solo más conmovedor de su carrera", escribió la revista sobre el solo de Gilmour.
3. The Eagles - "Hotel California" (1976)
Publicada en 1976, "Hotel California" es una de las canciones más reconocibles de The Eagles. Lo que hace singular a su cierre es su diálogo (o "duelo") entre guitarras, donde ambas se responden, se entrelazan y se persiguen durante casi dos minutos con una fluidez que hace difícil distinguir dónde termina una y empieza la otra. "Son sumamente coreables", dice RS sobre las partes de guitarra.
2. Jimi Hendrix - "Machine Gun" (1970)
"Machine Gun" fue interpretada por Jimi Hendrix en el ahow de Año Nuevo de 1970 en el Fillmore East de Nueva York, y quedó registrada en el disco en vivo Band of Gypsys, publicado ese mismo año. "Nadie hizo más con la guitarra que Jimi Hendrix, pero 'Machine Gun' lo muestra en su estado más puro: la expresión más ambiciosa, cruda y visceral de su genio musical", escribió RS.
1. Prince - "Purple Rain" (1984)
El primer puesto es para un solo tan determinante como la canción misma. "Purple Rain" es el tema que cierra el disco homónimo de Prince y lo que hace especialmente significativo a su solo es que la versión de referencia no es una grabación de estudio sino una interpretación en vivo, registrada en First Avenue, la sala de Minneapolis donde Prince había construido su leyenda. Rolling Stone lo describe como "un grito conmovedor del alma", donde "la fluidez de su fraseo en la canción" y "la forma en que Prince apretaba las cuerdas para obtener notas que parecían ascender hacia el cielo" decían mucho más sobre lo que significaba "Purple Rain" que sus enigmáticas letras.









