Los melómanos concebimos a la música como la vía esencial a través de la cual nos conectamos con el mundo. Por eso, quizás somos más permeables a escuchar declaraciones políticas o sociales cuando provienen de nuestros artistas favoritos -estemos o no de acuerdo con ellas-. En cuanto a la ecología, no hay mucho que discutir: todos somos medianamente conscientes de que, si no cuidamos nuestros recursos naturales, nos estamos dirigiendo hacia un callejón sin salida. Aún así, muchas veces no nos comprometemos ni siquiera en lo más mínimo desde nuestro lugar para alcanzar un mundo sostenible.

Por suerte, cada vez son más los músicos que deciden incluir las temáticas ambientales en sus agendas. El mes pasado, Debbie Harry de Blondie subió al escenario argentino del Rock and Pop Festival con una campera negra que detrás tenía el mensaje “Stop fucking the planet”, nada arbitrario si recordamos que su último disco Pollinator (BMG, 2017) tiene como premisa conceptual el despertar consciencia sobre el peligro que supone la desaparición de las abejas de nuestro ecosistema. También Bomba Estéreo eligió iniciar su reciente show en el Konex con mensajes ambientales, como parte de su campaña “Siembra conciencia”, sobre la que conversamos con ellos en nuestra más reciente entrevista.

Entendiendo entonces a la música como una herramienta para influir positivamente en el mundo, la ONG de educación ambiental Eco House lanzó la campaña #MúsicaPorElPlaneta: una iniciativa a través de la cual los artistas comprometidos con la causa componen canciones con mensajes socio-ambientales explícitos. El debut fue de la mano de “Canela”, un single compuesto por el músico argentino Lucky Bamba, que cuenta con un videoclip producido por Influos y también está disponible en el Spotify oficial de Eco House.

La convocatoria está abierta para quienes deseen aportar su granito de arena y para participar se puede ingresar acá.